Algunas referencias bibliográficas para el CRL

Tras el pequeño taller que impartí en Barcelona acerca del Coaching Racional Lingüístico, confirmo que debo continuar formalizando los diversos aspectos de este modelo para que otros puedan reproducirlo y utilizarlo en su práctica cotidiana. En eso estoy y estaré, por supuesto.

Este proceso creativo puede verse potenciado si me refiero al trabajo de otros pensadores que han influido en mi perspectiva y desde donde he obtenido parte de la inspiración. Eso es justo lo que deseo compartir en este escrito.

El asunto es que no se me antoja chorrear una lista de libros y ya. Como verás, quiero contarte un poco más de cada una de estas fuentes y establecer algunos límites que faciliten la comprensión y, al mismo tiempo, ayuden a evitar interpretaciones erróneas.

Allá voy, pues.

Del pensamiento sistémico

Para mí, en este rubro la referencia obligada es la obra que lo inició todo: General System Theory: Foundations, Development, Applications de Ludwig von Bertalanffy.

¿Por qué el pensamiento sistémico es fuente de inspiración para mi modelo? A reserva de irlo verificando con el paso del tiempo, en este momento pienso que es el “molde” teórico que estoy empleando para desarrollarlo, así que este libro en su totalidad es ciertamente importante.

Si considero los puntos específicos que cubrí durante la sesión, este tema es esencial para darle sentido a la cualidad sistémica de las cuatro dimensiones que consideramos en el CRL.

El concepto de “holón” -que también utilicé aquí para explicar la peculiar correspondencia que veo entre dichas áreas- es original de Arthur Koestler y, si no mal recuerdo, lo introdujo en su libro The Ghost in the Machine, trabajo obligado para aquéllos que aún piensen que el cuerpo y la mente son cosas diferentes.

La primera noticia que tuve de la extravagante palabra, sin embargo, fue en un libro de Salvador Minuchin que leí mientras profundizaba en el universo de la terapia familiar estructural y que recomiendo ampliamente: Técnicas de Terapia Familiar.

No es que mi modelo esté pretendiendo necesariamente inmiscuirse con la terapia familiar, por supuesto; es sólo que la noción de “holón” realmente ayuda a comprender mi propuesta acerca de la, digamos, “multidireccionalidad” de esas cuatro dimensiones que estoy considerando.

En la obra citada, Minuchin echa una mirada a la estructura familiar a través de este filtro holístico y eso es lo que me interesa retomar. Hay una diferencia notable, sin embargo: por la naturaleza de su modelo, él elabora una explicación “hacia afuera” (hacia los sistemas superiores que las personas constituimos) mientras que yo, por la naturaleza del mío, estoy construyendo una explicación “hacia adentro” (hacia los sistemas inferiores que constituyen a las personas).

Aunque aparentemente alejado de la perspectiva sistémica pero todavía dentro de sus confines, tengo que mencionar a Robert Dilts y su libro Neuro-Linguistic Programming, Volume 1. Fue de éste de donde tomé la idea con la que he explicado la simultaneidad de las cuatro dimensiones.

Dilts propone un gráfico que muestra el grado de consciencia de cada uno de los cinco sistemas representacionales en cada momento de una estrategia -lo que implica necesariamente que es un error pensar que “somos” solamente uno de ellos-; de la misma manera, esta hipótesis me ha servido para argumentar que las cuatro dimensiones están funcionando todo el tiempo (independientemente de que tengamos consciencia de ello o no) y que, por ende, no es preciso decir que “somos” sólo una de ellas.

De algunas de las propuestas originales de la PNL que también están incluidas en este texto, doy un brinco hacia la siguiente sección.

De la “experiencia” y la secuencia “eventos-creencias-consecuencias”

Un año antes de la publicación del libro Science and Sanity, en el que Alfred Korzybski acuñara la famosa frase “el mapa no es el territorio que representa…”, un libro de Aldous Huxley ya desarrollaba una idea similar: leí Texts and Pretexts y su propuesta acerca de lo que realmente es eso que llamamos “experiencia” (definición que cité durante el taller) definitivamente moldeó mi forma de pensar al respecto. Como dato curioso, al presentar esta definición, Huxley estaba hablando de poetas…

Esta forma de referirse a la experiencia es importante porque, como expliqué durante el taller, desde aquí es posible justificar mi nada arbitraria elección de la secuencia (evento-creencias-consecuencias) que utilizamos para analizar cualquier caso en el que deseemos aplicar el modelo del CRL.

De lo “racional”

Sin duda, Albert Ellis es el referente obligado para este rubro del modelo. De todas las publicaciones de esta importante figura, me parece que Rational Emotive Behavior Therapy: A Therapist’s Guide es el libro que condensa de mejor manera la perspectiva racional de Ellis.

De esta disciplina he extraído la idea de las “creencias irracionales” y las he tomado como base de los temas que trabajamos a lo largo del curso. Si bien es cierto que el tratamiento que propongo es más bien lingüístico, las “creencias irracionales” que Ellis ofrece son un buen punto de partida para entender su importancia dentro de un trabajo terapéutico con un enfoque racional.

También son rescatables los argumentos que Ellis entrega acerca de la racionalidad y sus diferencias con el objetivismo. Este debate es, de hecho, un punto de controversia en el legado de Ellis y vale la pena estudiarlo para ampliar los apuntes que hice al respecto a lo largo del taller.

De los niveles de “insight” y lo “lingüístico”

Acá estoy tomando la definición original que Sigmund Freud postuló acerca de la “cura psicoanalítica”: volver consciente lo inconsciente.

Es cierto que Freud casi no empleó explícitamente el término “insight” para referirse a ello pero tampoco me cabe duda que esta propuesta freudiana comprende una buena parte de lo que pretendo obtener con mi CRL.

¿Cómo se vuelve consciente lo inconsciente? Si pensamos en el Psicoanálisis, nos sirve la descripción inicial que Freud hace en su libro Interpretación de los Sueños: a través de la interpretación psicoanalítica, por supuesto.

Sin embargo, si pienso en el CRL, me quedo con el vehículo para lograr dicha interpretación: el lenguaje. En este sentido, no es gratuito el papel que Freud (y otros importantes psicoanalistas) le adjudican al lenguaje y a varios de los fenómenos que éste conlleva como elemento crítico para lograr dicha interpretación -la técnica de la asociación libre, por ejemplo, implica de forma ineludible la conectividad entre los procesos inconsicentes y las palabras y expresiones que elegimos; la interpretación de los lapsus, los chistes, etc. son otros ejemplos igualmente relevantes en este sentido-.

Por otro lado, Steps to an Ecology of Mind: Collected Essays in Anthropology, Psychiatry, Evolution, and Epistemology, el libro en el que Gregory Bateson incluye su propuesta de los “niveles de aprendizaje”, me inspiró a pensar en los grados en los que un insight puede experimentarse.

Sin duda alguna, la jerarquía de Bateson es más compleja y alcanza a tocar aspectos conductuales, psicológicos e incluso tal vez filosóficos; mi propuesta que presenté acerca de los tres niveles de profundidad del insight, en realidad, está enfocada sólo en lo que el coach racional lingüístico debería percibir y evaluar a partir de la comunicación del coachee como parte del proceso de cambio y no tanto en la ontología del insight.

De las implicaciones

Continuando en la vereda lingüística, mi propuesta acerca de las categorías de las implicaciones que nos interesa detectar en el lenguaje de nuestros interlocutores o de nosotros mismos es completamente original. Sin embargo, como comenté durante el taller, la necesidad surgió en parte por la frustración que experimenté al no encontrar algún teórico que ofreciera una clasificación de los patrones de razonamiento que fuera evidentemente práctica y accesible y no sólo académica.

He leído decenas de libros al respecto y quizás el que mayores aprendizajes ha provocado en mí es Informal Logic, A Pragmatic Approach, de Douglas Walton.

El apellido de ese libro (“una aproximación pragmática”) sin duda eleva mi espíritu. Y es que la Pragmática es definitivamente una disciplina esencial para comprender profundamente el tratamiento lingüístico que estoy pretendiendo en el CRL.

La noción de “implicaciones” es medular para poder delimitar la manera en la que estamos pretendiendo disolver la ignorancia y alcanzar los insights deseados; al respecto, dos obras fundamentales: Studies in the Way of Words, de Paul Grice, y How to Do Things with Words, de J. L. Austin.

Siendo la rama de la Lingüística a partir de la que estoy construyendo las técnicas de intervención, estos escritos que le dieron forma a la Pragmática pueden ser indispensables para sacar el máximo provecho de ello.

Conclusión tentativa

He intentado ofrecer un panorama bibliográfico más o menos completo y relevante a los tópicos que abordé durante el taller que presenté recientemente. Mi intención, por supuesto, es hacer explícitas las influencias más importantes que se han permeado en mi propuesta y, con ello, aumentar las probabilidades de que los lectores de este escrito y los practicantes del modelo se interesen aún más por los temas que lo constituyen.

Si quieres ponerte en contacto conmigo, déjame un comentario abajo o escríbeme a omar@omarfuentes.net.

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