Desksurfing en Kaleidos

Dos días de visita en Kaleidos. Nuestra primera experiencia de desksurfing ha sido muy enriquecedora.

Los antecedentes son los siguientes: mientras buscaba conferencias acerca de cómo integrar la UX en un equipo ágil, encontré una de Antonio de la Torre de Kaleidos, una empresa de software de Madrid. Me pareció muy interesante porque él narraba su experiencia al respecto: cómo habían probado diferentes formas de integrar la UX en el proceso, los retos a los que se habían enfrentado, los problemas y las diferentes soluciones. Finalmente habían llegado a encontrar una forma óptima para su equipo que no dejan de refinar o adaptar para cada proyecto.

Les pedí al resto de los Coding Stones que vieran la conferencia ya que, siendo yo el único diseñador en un equipo en el que el resto son desarrolladores, el integrar bien la UX y el diseño en nuestro método de trabajo será uno de nuestros retos. Y si lo conseguimos hacer adecuadamente, será uno de nuestros valores diferenciadores. Además, personalmente, es uno de los temas que más me ha interesado profesionalmente.

Alberto Gualis, se encontró a Antonio de la Torre en un evento y le preguntó de la posibilidad de que fuéramos un par de nosotros a hacer un desksurfing. Al cabo de un mes se concretó y estos dos últimos días hemos estado en Kaleidos.

Nos llevamos muchos buenos momentos gracias a la generosidad, el conocimiento y el cariño de un equipo único.

A la llegada, Antonio nos dio una introducción a la empresa enseñándonos su estructura organizativa, su funcionamiento interno y sus instalaciones. Nos hizo un repaso de los 3 equipos y los proyectos que están desarrollando cada uno. Nos dijo qué personas estaban involucradas en cada uno y sus roles. También en qué estarían trabajando los dos días que duraba nuestra visita. De forma que identificamos qué personas nos podrían acompañar para poder preguntarles nuestras dudas o bien estar simplemente de observadores.

Tras la introducción, fuimos invitados a la daily de uno de los equipos, el encargado de desarrollar su producto interno: Taiga, una herramienta open source para la gestión de proyectos ágiles. Ellos aceptaron de buen grado el tenernos como testigos en su reunión diaria e incluso participamos en la ronda contando lo que habíamos hecho los días anteriores y les ofrecimos alguna charla o artículo interesante en el que estábamos trabajando, lo cual sirvió para romper el hielo.

Tras ello, siguieron pequeñas reuniones entre los miembros de equipo, en los que Alberto y yo participábamos como discretos testigos. De vez en cuando nos preguntaban opiniones a nosotros o bien estaban abiertos a nuestras dudas u observaciones. Las pausas para café o para ir a comer nos sirvieron para conocer de forma más desenfadada a los compañeros y hablar de temas más personales y menos técnicos.

Fácilmente nos sentimos muy integrados y bienvenidos.

Nos contaron cómo trabajan, nos enseñaron algunos de sus productos experimento para diversión interna y otros para solucionar problemas técnicos. En los dos días que hemos estado, hubo tiempo para hablar a fondo de UX, de desarrollo frontend, de diseño gráfico, de tests, de metodologías de trabajo y de muchas cosas más. La vivencia ha sido muy intensa y da la sensación de que más que dos días, hemos pasado dos semanas en la empresa.

Principalmente la transmisión de conocimiento ha sido en una dirección: de ellos a nosotros. Pero nuestros pequeños aportes y dudas también les han resultado útiles a ellos. Y en una pequeña retrospectiva nos han dado muy buen feedback.

Ha ayudado mucho el hecho de que el ambiente en la empresa es envidiable. Hay mucho humor, confianza suficiente para plantear problemas y resolverlos dentro del equipo. Cada persona cuenta y es escuchada y valorada, sin dejar de lado algo de cachondeo entre las personas.

Han creado una organización de grupos horizontales autorganizados con una forma de trabajar muy engrasada. Tienen una figura responsable del pulso del proyecto que va rotando. De forma que cada persona, antes o después asume un rol de facilitador. Eso ayuda a que se cree un clima de responsabilidad en todos los miembros del equipo que va más allá de la responsabilidad profesional individual que asume cada uno. Y por supuesto, a nivel técnico todos tienen un nivel muy cañero.

Como diseñador, mi interés principal ha sido el observar cómo integran en su metodología de trabajo la UX y el diseño.

Al verles trabajar se reafirma la idea de que el trabajo de investigación o diagnóstico, que es una consultoría en toda regla, es esencial para el trabajo de construcción. En esa fase, junto con el cliente, se focaliza el problema, se define producto y se establecen las bases para responder a qué se va a construir y el cómo. Se puede elaborar entonces un plan de acción y se puede decidir la tecnología e infraestructura para realizarlo. Ellos lo venden como un servicio que se cobra, ya que el proceso de venta está ya avanzado y el documento que se entrega tiene un valor para el cliente, independientemente de si se acaba realizando o no.

He sido testigo del arranque en el trabajo inicial de crear la infraestructura técnica y definiendo la arquitectura en esa fase temprana en la que la UX todavía no ha despegado. Una fase conflictiva en la que los de backend desean ir adelantando trabajo en tareas que corresponden a historias de usuarios que todavía no están totalmente acabadas de resolver por los de UX. Es un verdadero reto en el que luchan diferentes necesidades: Una necesidad es la de avanzar rápido. Otra es la de visibilizar de forma interna, de cara al equipo, y externa, de cara al cliente, el estado del desarrollo. Y por último, la necesidad de establecer orden en la dinámica de trabajo.

También hemos comprobado su dinámica más normal una vez el proyecto ya está en marcha: la persona de UX pasando trabajo a la de diseño, y éste resolviendo dudas al encargado de maquetarlo.

Me ha sorprendido mucho el compromiso de usar en lo posible software libre, que llega hasta el punto en el los diseñadores utilizan como herramienta el Inkscape. También han desarrollado para el Inkscape un plugin que exporta las capas de sus archivos fuente svg de forma automatizada.

Me ha encantado ver cómo desarrollan sus propias herramientas para trabajar, para tomar el pulso al estado de stress de la empresa (con una especie de código DEFCON) y como, cada 6 meses, organizan una Piweek, una semana dedicada a la creación libre y creativa de software. Un ejemplo de lo que salió en una de ellas es: http://www.bokzuy.com/

Realmente se mantiene una cultura viva dentro de esa empresa en la que se promueve el aprendizaje, la comunicación y la creación. Además, cada persona tiene varios días a la semana en los que pueden trabajar en casa y el horario es flexible.

Sin duda, Kaleidos es un ejemplo de lo que debería ser una empresa de software en la que las personas y la calidad de los productos están por encima de lo demás.

Si por mi fuera, repetiría cada año la experiencia. Ya estoy deseando coincidir de nuevo con alguna de las personas que he conocido allí en algún evento, o mejor, que vengan de visita a Zaragoza.