35.

Amante Anónimo
Sep 5, 2018 · 2 min read

Desesperanza.

Tengo miedo de irme a dormir porque se que aparecerás en mis sueños.

Así como anoche.

Rodeado de gente prestaba atención a la conversación del grupo. Estaba riendo, feliz entre toda esa gente. Entonces pasaste a mi lado. Solo pude verte de espaldas.

Cuatro años sin saber de ti y sigues apareciendo en mi mente como si no hubiera pasado ningún solo puñetero día.

En el sueño te seguí. Caminaste bastante hasta que aparecimos en una plaza. Yo caminando atrás de ti. En ese momento me miraste. Tu rostro se distorsionaba entre el que fuiste en la adolescencia y el que te convertiste al crecer. Solo admiraba tu ceño fruncido mientras discutias.

He perdido la cuenta de los días en que he sentido esta tristeza de muerte.

Ya no conozco otra emoción.

Es el estado normal de las cosas.

Te repetí mi mantra de siempre:

-Te amo-

-Siempre estaré aquí para ti-

-Eres lo mejor que me ha pasado en la vida-

-No me abandones-

Me asusta pensar cuanta es la tristeza guardada en mi interior. Cuántos días más me quedan de esto.

Fuiste Implacable.

Intenté tocarte, abrazarte. Diste un paso hacia atrás. No querías estar conmigo. No me habías perdonado.

¿Sueñas conmigo? ¿Piensas en mi?

Apuesto a que no.

En eso te esfumaste. Yo aparecí en medio de la calle y caminaba mientras me iba encontrando a todas esas personas que nos rodearon por aquellos años. Ellos me daban cosas, algunos objetos los iba recogiendo del suelo. Sabía que me seguías. Podía sentir tu mirada sobre mi aunque no estabas conmigo.

Desperté destrozado. Entre la realidad en que estás ausente y la distopía de mi sueño, en el que no querías estar conmigo; la crudeza de tu rechazo se cirnió sobre mi y me envolvió en esa marea violenta que me estampa constantemente contra el peñasco.

Era un símbolo de destrucción . Era un enfrentamiento al pasado, a la vergüenza, a todos mis miedos.

Recuerdo que después de recolectar todo pude volverte a ver. Ninguna palabra reconfortante.

Pasó lo mismo que en otros sueños. Tú y yo frente a frente. Confrontando lo que fuimos y separándonos al final. Ni reconciliación ni tregua.

La luz de la mañana me golpeó la cara. Desperté con el mismo dolor en el vientre, el agrio sabor en la boca de la desesperanza. Ahí supe que había estado soñando contigo otra vez. Suspendido en tu ausencia sobreviví otro día más.

¿Hasta cuando llegará el olvido?

¿Con quién hablas cuando hablas de amor?

Tu historia. Mi historia. Nuestra historia.

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A la espera de ti.

Tu historia. Mi historia. Nuestra historia.

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