Foro 4: Sentando las bases del cambio — Encuentro en Zaragoza, martes 18 de octubre

Aportaciones realizadas presencialmente:

- Pablo Echenique: El proceso de las confluencias, al menos de las que hasta ahora hemos experimentado, es conflictivo y complicado. Ahora mismo tenemos tiempo para pensar con calma si queremos o no abrir un proceso y de qué tipo, pues la urgencia electoral no es tan apremiante como durante el último año. Dos cosas estén claras: el nuevo espacio no puede ser un lugar donde se integre solamente a los partidos, y debemos pensar cómo se integra ese espacio aragonés en el espacio estatal y europeo.

- Lorién Jiménez: Es indudable que la realidad política y social de Aragón, plural, diversa y contradictoria incluso dentro del campo del cambio, hace recomendable explorar formas de organización política que vayan más allá de las de un solo partido, por más innovadora que sea nuestra forma. En ese sentido, nuestra labor es la de garantizar la autonomía y el protagonismo ciudadano y territorial en ese proceso de Marea Aragonesa, impidiendo que las estructuras de partido sean un impedimento para su nacimiento y desarrollo. Es también nuestra tarea la de ayudar, de un modo central, a desarrollar un nuevo análisis y un nuevo discurso que explique y entronque con la realidad social aragonesa.

Conclusiones del grupo de debate 1

“¿Qué papel ha de jugar Podemos Aragón en el impulso y desarrollo de procesos de confluencia aragoneses — una ‘Marea Aragonesa’?”

El debate se divide en dos partes: una primera donde se aclaran ideas de consenso que, se entienden, tienen que servir como punto de partida básico; y una segunda donde surgen posiciones concretas en torno a la pregunta planteada para el grupo. En la primera parte destacan cuatro acuerdos:

- Todo el grupo coincide en la necesidad de tener cuanto antes este debate, tanto a nivel autonómico como estatal. Se entiende que a nivel estatal se abordará en “Vistalegre II”. En ambos niveles, el debate deberá tratar de dilucidar cuáles son los pasos a dar, a qué velocidades queremos darlos, si ponemos o no condiciones y, en caso afirmativo, cuáles son las condiciones.

- Es importante diferenciar conceptos y términos. No es lo mismo una “marea” social que una “marea” política o una “confluencia”, y en este último caso se puede dar de distintas maneras: mediante integración (creación desde cero de una nueva estructura que integre a todo el mundo) o mediante coordinación de estructuras preexistentes. También en este último caso las modalidades son varias.

- Es importante que el debate no derive hacia un debate de redistribución de cuotas.

- Hay acuerdo en señalar que este debate está muy relacionado con el debate sobre qué relación tenemos con Zaragoza en Común.

Una vez acordados estos puntos de partida, surgen tres líneas generales que ofrecen respuesta diferente a la pregunta planteada:

- Posición 1. La Marea Aragonesa debe tener una doble pata: organizaciones políticas y actores sociales. Para que esto funcionara es necesario construirla desde abajo basándonos en coordinación de trabajo concreto, con miras más amplias que la simple preparación electoral. En este sentido, necesitamos impulsar los movimientos autónomos.

- Posición 2. El panorama político aragonés es distinto al de aquellos lugares donde ha triunfado la fórmula de marea política, como Cataluña o Galicia. Por tanto, el proceso debe ser diferente. A diferencia de esos territorios, en Aragón no existe ningún actor progresista que pueda competir en fuerza electoral con Podemos, por lo que el proceso de confluencia debe estar liderado por Podemos, y el debate se debe encarar pensando qué queremos hacer en los próximos procesos electorales.

- Posición 3. Fraccionar aun mas el espectro político propiciando la creación de más siglas y nombres es un error. Podemos ya cumple el papel de espacio amplio que integra diferentes sensibilidades y gente diversa, por lo que la confluencia con otros actores debe realizarse ofreciéndoles entrar en Podemos. Para ello, es importante que Podemos profundice de manera radical su democracia interna.

Conclusiones del grupo de debate 2

“¿Qué tipo de autonomía política necesitan estos procesos respecto a los de nivel estatal?”

El debate del grupo se centra en dos temas principales: el modelo territorial, y la relación entre niveles territoriales y estatales de Podemos.

Sobre modelo territorial, se debate sobre en qué consiste el Estado federal, o un “país de países”. Un objetivo importante debería ser plantear respuestas más precisas sobre la propuesta que se está proponiendo desde Podemos. A pesar de que se reconocen algunas virtudes del modelo de autonomías (acercar el gobierno a los territorios), Podemos ha roto los marcos establecidos, dentro de los que no hay solución a gran parte de los problemas que se plantean. La única solución es cambiar la constitución para modificar el marco de relaciones entre CCAA. Se propone que sigue haciendo falta algún tipo de estructura central, pero que los límites entre qué tipo de centralismo o descentralización son aceptables están en continua redefinición y cambio al romperse el marco de las CCAA, y por tanto es todavía más necesario el trabajo arriba mencionado de definir mejor las posiciones.

Respecto al contenido concreto de la pregunta planteada (la relación entre niveles del proceso político), se plantean diferentes posturas que, con diferentes matices, se sitúan en un espectro entre dos polos:

- El primer polo plantea que es necesario un cierto grado de centralismo para asegurar que en todos los territorios de Podemos está operando el mismo modelo de partido. Se plantea que el modelo de Podemos, aunque centralista en algún grado, es mucho más abierto que viejos modelos de organización de partido marxista-leninista clásica. Este tipo de modelo tiene las virtudes de 1) permitir construir una línea política unificada y, en cierto modo, de forma colaborativa entre grupos distribuidos territorialmente, y 2) permite evitar concentraciones de poder locales (“barones”) que en algunos territorios de Podemos están provocando que se cierre la participación por la verticalización de los órganos autonómicos (se pone el ejemplo de Castilla y León, en comparación con otros territorios que se consideraban más abiertos como Aragón, cuyo modelo se propone exportar a otros lugares).

- El segundo polo incide en la necesidad de una autonomía de las estructuras territoriales. Esta postura mantiene que en el modelo actual demasiadas decisiones se toman desde órganos centralizados y que los territorios deberían tener más libertad de decisión aunque haya un modelo de organización común, así como cabezas visibles que lideren la acción política territorial. Se plantea que esta excesiva centralidad ha impedido poner en marcha modelos más participativos o más abiertos adaptados a las coyunturas locales, o ha impedido crear alianzas más amplias en las confluencias (como sí que ha ocurrido en otros territorios como Cataluña o Galicia), ya que provoca una tendencia a que las decisiones se tomen meramente por una negociación entre cúpulas, impidiendo procesos más abiertos.

Además de posturas en una u otra posición en este espectro, se plantean en el grupo dos posibles salidas a esta dicotomía sobre centralismo o descentralización:

- La primera propone que, en lugar de con una pugna sobre el poder territorial, la forma efectiva de conseguir capacidad de acción real debe ser poner en práctica una capacidad de movilización real construyendo una suerte de “misión social” (al estilo de lo conseguido por la PAH), construyendo estructuras o plataformas a nivel territorial que sean un contrapeso efectivo del poder central.

- La segunda propone que, dentro de los límites entre centralización y descentralización a los que se lleguen, estos no deben limitar la capacidad de profundizar democráticamente en los procesos. Es decir, ni la autonomía de los territorios deben permitir un cierre de la participación en sus órganos territoriales, ni los poderes centrales deben poder impedir a los territorios llevar a cabo procesos de apertura y democratización (p.ej. la construcción de mareas electorales que se desarrollen con garantías democráticas suficientes de apertura, primarias, etc.).

Conclusiones del grupo de debate 3

“¿Qué papel juega nuestro proyecto a la hora de desarrollar la idea plurinacional de ‘País de Países’?”

El debate sobre la traducción política del concepto de “País de países” se desarrolla en dos ámbitos, el organizativo y el territorial. En el organizativo, se acepta en términos generales la tendencia hacia un modelo federal y más descentralizado; también se coincide en los peligros que esto puede implicar, como la potenciación de “baronías”. En el territorial hay una posición mayoritaria aunque no unánime, que señala lo positivo de un modelo de país diverso, a pesar de que la apuesta por el derecho a decidir es complicada de explicar y nos afecta. Hay por tanto una necesidad de explicar mejor qué es y qué supone en Aragón el derecho a decidir. Por otro lado, hay acuerdo en señalar que la mayor parte de análisis sobre Aragón son caducos: necesitamos conocer mejor la realidad aragonesa para intervenir y desarrollar un discurso adaptado a ella. Se indican a continuación los puntos en los que no hubo consenso ni una posición mayoritaria clara.

Disensos dentro del debate organizativo:

- Entre la capacidad de evitar la tendencia a la baronía (y a la partitocracia, y a la institucionalización) de los niveles superiores (mecanismos desde las direcciones estatales y/o autonómicas) o de los inferiores.

- En el modelo de partido: más centrado en el fortalecimiento de la organización (y qué implica eso) o en la capacidad de autoorganización. Debate sobre distintas herramientas existentes o posibles para evitar las tendencias nocivas.

Disensos dentro del debate territorial:

- Sobre el grado de conciencia territorial aragonesa, aunque sí se da un cierto consenso sobre la escasa vertebración política de esta.

- El otro disenso que se localiza es el de cómo articular la propuesta territorial en Aragón, si en base a una nueva identidad colectiva o, directamente, bajo una apuesta de articulación política desde abajo.

- Se dan pocas intervenciones, pero nítidas en su planteamiento, en favor de la recentralización.

Ideas que surgen a lo largo del debate del grupo:

- Potenciar la movilización y autonomía política en torno a los “puntos fuertes” de Aragón.

- Ser conscientes de que aunque somos capaces de movilizarnos, nuestro grado de conciencia es muy inferior a CCAA vecinas.

- Federalismo en sentido amplio: autoorganización de abajo hacia arriba.

- Establecer dentro de Podemos “mecanismos anticasta”: reforzar la revocabilidad, organismos que auditen el funcionamiento democrático interno,

- Modelo clásico de partido, riesgo evidente: modelo menos piramidal, con el vértice de la pirámide menos “puntiaguda” y una estructura federal en negociación permanente, flexible.

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