Reprimir Vs. Re-conducir

Sobre la necesidad de canalizar “nuestro lado obscuro”

Hace mucho, demasiado tiempo que este “título” ronda por mi cabeza, esta cuestión tan profunda y delicada: el dilema entre Reprimir versus Reconducir.

Jack Vettriano

Hasta los 25 años viví muy cerrada dentro de un ambiente minúsculo; la “zona alta de Barcelona”, lo que se dice “por encima de la Diagonal”. Cada vez que lo pienso lo veo más pequeño…es curioso. Crecí en un ambiente muy religioso en el que se esperaba que fuera de determinada manera: responsable, obediente, educada, estudiosa…y todo lo que se supone ser una “niña buena”. Se me inculcaron muchas buenas costumbres pero con la perspectiva de los años y la distancia me doy cuenta de que hay algo que no funciona: la represión.

Jack Vettriano

Reprimir y castigar los instintos “animales” que podamos tener, no creo que sea el mejor camino para solucionar las “malas inclinaciones” que tengamos, porque no nos engañemos…acaban saliendo de manera incómoda y de peores maneras. Cierto es que se pueden recortar las “tentaciones” , puedes prevenir las situaciones “prohibidas” y creo que son excelentes técnicas para que las cosas no se vayan del camino que uno desea tomar. Sin embargo creo que hay que reflexionar sobre esas inclinaciones, comprenderlas, de alguna manera “respetarlas”…si nos vienen de manera abrupta y nos sorprenden creo que hay que tatar de averiguar qué estamos “taponando” que intenta salir a borbotones.

El Pole Dance y el bailar sacando “nuestro lado oscuro” es algo terapéutico. Algo que nos puede ayudar a Re-conducir esas pasiones “prohibidas” para darles una salida sana y enriquecedora.
Jack Vettriano

Los que me conocen saben, sin lugar a dudas, que no soy una persona que busque el “placer” o una “vida cómoda” como principio de vida, al contrario, soy una persona dispuesta a sacrificarme por valores que creo valen la pena: como familia, amistad y trabajo. Además, siento mucho respeto por lo que son las adicciones o por “perder” el control sobre lo que quiere mi intelecto en contraposición con mi “concupiscencia” o búsqueda de emociones diferentes a las “permitidas”. Siempre me ha asustado que el “lado obscuro” o lo que está prohibido me haga perder valores más espirituales o que constituyen algo que da solidez a mi vida: como mi familia o se interponga por lo que considero como valores más importantes. Sin embargo, con los años he llegado a la conclusión de que hay que comprender y dar “sus dosis” ese lado inconsciente que reclama una dosis de “absurdo” o autodestrucción, o de pasión (como comentaba en el post anterior).

No es una cuestión de egoísmo, es una cuestión de salud mental personal y en consecuencia de la que nos rodean.
Obra de Jack Vettriano

Si me “sacrifico” por lo que los demás creen que debo hacer o cómo quieren que yo sea, acabo amargando a los demás, se crean conflictos. Si no soy auténtica estoy saboteando a mi mejor amiga que debería ser yo misma.

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Regresé al Instagram, con una cuenta de Condesas Cabaret, a veces dudo de si he hecho lo correcto, la verdad llevo varios meses sin Facebook ni Instagram y estoy de lujo: viajando hacia dentro, con menos distracciones, leyendo más, estando más presente con los niños. He vuelto y no es fácil…Hoy revisaba “mis posibles contactos” y di con una vieja amiga de la escuela. Me metí en su perfil, y vi que se dedica a cuidar flores y hacer racimos. Me emocioné. La vi a ella tan guapa y elegante, tan fina. Y he pensado ¿por qué no puedo ser como ella?, todo me sería mucho más fácil la verdad…

Obra de Jack Vettriano

En el contexto educativo en el que me crié siempre me decían “trata de no llamar la atención” , “sé más sencilla y humilde” …. Al fin y al cabo venían a decirme: “no puedes ser como eres, tienes que dominarte, domarte”. Quizás tantos años de represión me han llevado a desmelenarme de esta manera a través del “pole dance”. Siempre me gustó el baile, el deporte, he sido amiga de las cámaras y estoy cómoda sobre un escenario. ¿Vanidad? Pues sí. Pero, ¿realmente qué tan de malo hay en ello? Al fin y al cabo, reconozcámoslo los humanos “somos una feria de vanidades” quizás podemos no avergonzamos con el prejuicio de que es un “pecado” y convertir esa debilidad en una fortaleza.

¿Lo averiguamos? Yo creo que el camino es re-conducir en vez de reprimir, y honestamente creo que es más difícil lo primero que lo segundo.

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Jack Vettriano