Llegada en La Paz, Bolivia

Llegué el miércoles con tres otros voluntarios de Inglaterra, después de 24 horas viajando. Mi familia anfitriona me encontraron al aeropuerto a las 5 por la mañana y fuimos a la casa. En el avión me preocupaba por el mal de altura pero dentro de una hora estaba en mi casa y bebía el famoso mate de coca. Mi familia es muy simpática — el padre Madecadel es mecánico; mi madre Isabel, quién hizo un intercambio con la misma organización (Inter-cultural Youth Exchange/ICYE) en los años ochenta, es muy amable; el hijo Alfonso va a su intercambio con ICYE en Alemania y el hija, Liliana, estudia ingeniería civil aquí en La Paz.

Durante el día anduve por las calles con Isabel y por la tarde fuimos en teleférico hasta El Alto, ¡un región famoso en La Paz por sus mercados tradicionales! Estoy acostumbrado al campo de Norfolk entonces cada cuidad me parece como un aventura, pero sobre todo esta cuidad increíble. Estoy seguro que no hay otra cuidad como eso por todo el mundo que está entorno con las montañas enormes de los Andes. Mis primeras impresiones de la gente boliviana es una variedad de costumbres y colores; una gente dinámica y motivada; los edificios antiguos pero llenos de historias.

¡Poco probable que escriba un blog sin hablar de la comida! Mi primer día por la mañana comí unas salteñas ricas y por la cena comimos una comida típica del región oriente boliviano (donde creció Madecadel) se llama arepa que fue deliciosa también.

Me reuní con los otros voluntarios de Inglaterra y también los de Alemania, Austria, Suiza, Francia y Japón por un campamento de ICYE Bolivia en un barrio muy pintoresco. Me alegre conocer las personas extranjeros porque me interesa mucho compartir las historias, las culturas y las ideas. De todas formas pasamos tres días muy divertidas con actividades, discusiones y debates para prepararnos por el año que viene. El domingo partimos por todos partes de Bolivia y volví a mi familia.

Entonces ahora comienzo mi vida boliviana y tengo muchísimo ilusión para encontrar mi proyecto que se llama Hormigón Armado, el periódico de los lustrabotas, que va a ser el foco de atención de este blog.

Last Wednesday I arrived in La Paz, Bolivia, with three other volunteers from England after an exhausting 24 hours travelling! My host family was dutifully there to welcome me at 5am and we drove home. Any concerns about the dreaded altitude sickness were soon forgotten as, within an hour of landing, I was happily sitting in my new home drinking the famous coca tea. My family is very friendly — the father Madecadel is a mechanic; the mother, who did a similar exchange herself through the same organisation (Inter-cultural Youth Exchange/ICYE) in the 1980s, is lovely; the son Alfonso is essentially my exchange, although he is volunteering in Germany; and finally the daughter Liliana, who studies civil engineering here in La Paz.

For my first day in La Paz I walked the streets of my new city with Isabel and in the afternoon we took the cable cart up to the highest part of the city, appropriately named El Alto, which is famous for its traditional markets. Now, being accustomed to the wonderful Norfolk countryside, a venture into any new city feels like an adventure, yet nothing can quite prepare you for the immense geographical surroundings here… Surely there is no other place in the world quite like this, a city that is absolutely dominated on all sides by the enormous Andes Mountains. As for the people, my first impressions are a vibrant collage of customs and colours, a dynamic and determined population, whose frantic energy appears to have exhausted the surrounding buildings far more than the bolivianos themselves!

For those who know me well, food was always going to be a key element of this blog! On the first day there were delicious salteñas in the morning (a mouth-watering meat pasty) and in the evening, arepas (corn tortillas with avocado and tomato), which are typical of the countryside where Madecadel grew up.

On Thursday all the ICYE volunteers from England, Germany, Austria, Switzerland, France and Japan met up for a training camp in a beautiful district outside the centre of the city. It’s always a pleasure to make new international friends and share our stories and cultures. The ICYE Bolivia team (who oversee all our individual projects across the country) took us through three excellent days of activities, discussions and debates in order to prepare us for the year ahead. Finally on Sunday we parted ways across Bolivia and I returned to my family here in La Paz.

So now starts my Bolivian life and I can’t wait to discover my project, Hormigón Armado El Periódico de los Lustrabotas (the newspaper of the shoe-shiners), a project inspired by The Big Issue back home in England. This will be the focus of the blog.