El momento vital


Una, que tiende ya al viejunismo, va recordando momentos estelares de su vida… Algunos por encima del hombro, otros de bolsillo.

Me parezco poco a la niña que fui. Me reconozco en algunas cosas, pero entonces no tenía ni zorra idea de lo que quería de la vida (aunque lo disimulaba perfectamente). Hoy lo tengo meridiano. Seguramente cuando tenga 50 lo tendré infinitamente más meridiano que ahora… y ni contar con un par de décadas más…

Evidentemente esto también tiene que ver con las experiencias. No es lo mismo una persona de 25 años que ha trabajado y estudiado a la vez para sacar una carrera universitaria y que no vive con sus padres que una persona de 25 años que jamás ha salido de las faldas de mamá. Pero bueno, es lo que tienen estos posts… que generalizamos… y tal…

Cuando tienes 5 años y sientas cátedra, eres muy gracioso y el centro de atención del corro de mamás del colegio.

Cuando tienes 15 años y sientas cátedra, corres el peligro de parecerte al repelente niño Vicente.

Cuando tienes 25 años y sientas cátedra, puede que tus coetáneos te miren con admiración, pero corres el peligro del sesgo de edad…

Los 30 son una edad muy peligrosa para esto de las cátedras porque a los 30 uno ya tiene su background… pero claro, te falta la tiiiira por ver… Así que si te pones bravo en tus aseveraciones, tendrás el riesgo de llevarte algún que otro capón de tus mayores… pero también de los de tu generación que hayan tenido una vida distinta a la tuya. Porque de eso se trata. De que cada uno, con los mimbres que le han tocado, se va construyendo su cesta.

Lo que hoy nos parece una aberración, a lo mejor mañana lo experimentamos y no nos lo parece tanto. Quizá te suena la expresión “de este agua no beberé”… pues ten por seguro que terminarás bebiendo.

Es así.


Publicado originalmente en www.maripuchi.es el 25 de septiembre de 2014.

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