Todo comenzó con un dibujo sobre una hoja de papel, que con el paso del tiempo mutó hasta convertirse en un gran mural; demostrandonos así el poder del arte para aliviar a las ciudades.

Durante dos días, Juan Sebastián Aguirre, Apitatán, y un grupo de colaboradores intervinieron una pared en la tradicional calle “de la escopeta”, ubicada en el centro histórico de Cali.

Desde las 10 de la mañana y hasta que el último rayo de sol se ocultó, sonaron las latas, se escurrieron las brochas y la pintura cubrió los tags que previamente cubrían aquel muro, para así dar vida a un personaje sonriente y a su perro violeta, quienes ahora reposan tranquilamente sobre el nuevo mural. “Jodido pero contento” se puede leer en la parte superior de la intervención; una frase típica de la cultura popular latinoamericana que Apitatán, rescata y transforma a través de su arte.

Sin duda alguna, ésta intervención, propuesta por la fundación La Culata y producto del trabajo colectivo y de la colaboración de La Tomatera, Apitatán, Lipsum, Cali2so y Casa Fractal; se robó las miradas y los agradecimientos de los transeúntes y habitantes del centro histórico, muchas veces reacios a las intervenciones que transgreden la estética colonial del sector. Como se pudo leer en la primera página del diario ADN: “figura de un muro de la calle de la escopeta, llena de color el sector”, esta obra le dejó a Cali con un nuevo espacio lleno de tolerancia, que nos invita a reflexionar sobre el poder del arte urbano, sobre la transformación de los espacios y el impacto que esto tiene en la vida de los caminan diariamente por la ciudad.

Comenzando su gira nacional por Cali, Apitatán llegó a Colombia desde su natal Ecuador para sorprenderla y llenarla de color, al proponer un taller de creación de personaje así como la realización de un mural colectivo junto a otro artista urbano local. #Casa Fractal se unió a esta propuesta con el fin de expandir su espacio para la formación alternativa y durante tres días acogió a 5 ilustradores que se encontraron para compartir sus conocimientos y aprender de los ejercicios que proponía Apitatán; utilizar la geometría para desarrollar la cabeza y el cuerpo del personaje, estudiar diferentes expresiones faciales a partir de fotografías y técnicas para dominar el movimiento del personaje.

Al final de cada sesión, los participantes dejaron a un lado sus cuadernos y lápices para entablar una discusión alrededor de los resultados de los ejercicios del día. Reconocían las habilidades y fallas de cada dibujo expuesto y proponían soluciones desde sus conocimientos y desde la experiencia inmediata con las técnicas planteadas por el artista ecuatoriano.

Con un mural colectivo, intervención de Apitatán y Cali2o en la tienda de graffiti Lipsum, cerramos el taller. Un pirata y su loro verde, quienes emergen de un paisaje tipográfico el cual anuncia “la vida en el mar es más sabrosa”.

Redacción colectiva / Fotos por: Alejandro Rodríguez . TeléfonoRoto