Entrepreneurs horror story

Cuando elegir a las personas incorrectas te puede costar tu proyecto

Tamales Tati inició en 2010 cuando mi mamá se quedó sin trabajo y necesitaba de un ingreso que complementara el sueldo de mi papá, a la vez un Tia se jubiló y también ella requería de otra fuente de ingresos por lo que mi mamá decidió invitarla a que juntas vendieran tamales.

El primer lugar en el que vendieron -empezaron por ahí de octubre 2010- los tamales fue el trabajo del que mi tía se jubiló y aunque les tomo un año ver un ingreso considerable ese punto se convertiría en el más importante de todos.

En lo que ese punto pegaba decidieron que cada mañana irían a un lugar diferente, así que los jueves iban al primer punto y los viernes empezaron a ir a otra oficina de gobierno donde mi tía también había trabajado y más o menos fue la misma historia, les tomó como 1 año hacer que el ingreso fuera considerable.

Pasando el primer año todo empezó a mejorar y en total llegaron a 6 puntos distintos incluyendo un local en la casa de mi abuela por lo que decidieron buscar a una persona que les pudiera ayudar con la producción, esto fue ya por ahí del 2012 y contrataron a una amiga de mi mamá.

La verdad es que el negocio de tamales empezó a prosperar a lo grande, las 3 estaban muy contentas trabajando juntas e incluso fue por este crecimiento que decidieron dar de alta el negocio en Hacienda y se empezaron los trámites para dar de alta en el IMSS a quien en ese entonces fuera “nuestra” -lo pongo así porque en ese entonces yo todavía no era parte oficial de Tamales Tati- colaboradora.

Pero no todo es miel y dulzura…

Problemas entre familia siempre va a haber, por lo general todos se arreglan y realmente son pocos los que trascienden. Pero a mediados de 2014 hubo uno en que “nuestra” colaboradora dio una opinión que hizo sentir muy incomoda a mi mamá y el negocio se tuvo que dividir.

La repartición se hizo de la siguiente manera, mi tía se quedó con la colaboradora, los 2 puntos de venta originales y el puesto, esto en ingresos representaba cerca del 70% del negocio. Fue un golpe muy duro.

Lo que más dolió fue que esta persona que hablo de más era amiga de mi mamá de varios años y hablo por hablar olvidando toda amistad, lealtad o agradecimiento. No es la primera vez que le pasa algo así a mi mamá por lo que tomó las cosas con buena actitud y vio todo este asunto como una oportunidad de crecer el negocio por su cuenta.

Lo que siguió de 2014 y la primera mitad de 2015 no fueron fáciles, los puntos que conservamos eran muy pequeños y apenas salía, hasta mi papá le entro y ayudaba al principio solo trayendo los suministros -hoy en día está involucrado en todos los aspectos-, no fue hasta junio del 2015 que me invitan a formar parte de Tamales Tati y empezamos a movernos para hacer el negocio a lo grande! -esa historia te la conté aquí-

Al final todo se acomoda como debe de ser

El problema familiar se solucionó, no trascendió y hasta el día de hoy tenemos buena relación con mi tía, este año y medio que trabajamos cada quien por su cuenta siempre nos apoyamos. Si había que comprar algún insumo nos hablábamos para ver si el otro lo necesitaba y nos hacíamos el favor de pasar a recogerlo y entregarlo, nos pasábamos pedidos si no podíamos atenderlos y estábamos al pendiente de avisarnos si encontrábamos algo a mejor precio.

Mi tía siguió trabajando con su colaboradora aunque esta llegaba a la hora que quería, faltaba cuando necesitaba, solo trabajaba hasta las 2 de la tarde, y hasta se tomaba vacaciones de verano y de invierno. Es más, mi tía tuvo que conseguir un empleo de fin de semana en una pizzería para poder pagarle su suelo.

Definitivamente esto estaba destinado al fracaso.

Fue esta temporada de Navidad -Diciembre 2015- que mi tía se quedo sola porque su colaboradora se fue de vacaciones al sur a ver a su familia. Estar sola en ese mes implica volverse loco en la temporada más ocupada para un negocio de tamales.

Pasaron las festividades y la colaboradora volvió muy contenta y fresca de sus vacaciones… hasta unos días antes del día de la Candelaria cuando mi tía le hablo para pedirle de favor que llegara temprano a lo que la colaboradora simplemente respondió “ya no”

Primer día de venta de vuelta a donde todo inició.

Fue así que mi tía cansada de tanto trabajo decidió dejar su negocio de tamales para conseguirse un trabajo de medio tiempo. No hubo fuerza humana que la hiciera reconsiderar su decisión.

No puedo expresar lo mucho que me dolió todo esto, ver cómo una sola persona mal agradecida fue capaz de terminar con una sociedad que siempre funcionó bien y un negocio.

Cómo lado positivo mi tía inmediatamente nos habló para avisarnos que ya había hablado con sus clientes y que nos estarían esperando jueves y viernes en los que fueron los 2 primeros puntos de venta de Tamales Tati.

Y fue así como recuperamos lo que en su momento era el 70% del negocio.

Que me queda de esta experiencia?

En Tamales Tati estamos a punto de abrir un local nuevo, a semanas de empezar a comercializar con la cadena de conveniencia más grande del país y por lo tanto de abrir nuestra primer fabrica de tamales, para todo esto tendremos que contratar colaboradores y no queremos pasar por alguna situación similar.

Entonces que fue lo que falló?

Por un lado tenemos a 2 personas incorrectas:

  • Mi tía — No todos tenemos madera de emprendedor, aunque mi mamá y ella eran dueñas 50/50 del negocio mi tía siempre tomo una postura de empleada y fue incapaz de soportar las responsabilidades que implican el ser dueño de un negocio e incluso de poner reglas en su relación laboral con su colaboradora.
  • Nuestra “colaboradora” — Había exceso de confianza con la persona que se invito a colaborar. Estaba muy cerca de la familia, conocía mucho a mis papás y nunca se marco una linea entre lo que era trabajo y lo que era amistad.

Por otro lado:

  • En ese entonces el negocio no estaba establecido formalmente, por lo que no había una sociedad definida entre mi mamá y mi tía al igual que no había contrato con la colaboradora.

Como podemos evitar que está historia de horror se repita?

Pues primero que nada el negocio ya quedo en familia, papá, mamá y su guapo, inteligente, aventurero y loco hijo, o sea, yo!. Los 3 juntos trabajando con el mismo objetivo y misma visión. Desde junio que trabajamos juntos las cosas se han puesto bastante interesantes y prometedoras aunque seguimos sin empleados.

Eso cambiara pronto por lo que ya nos estamos asesorado con un despacho de abogados que se encarga de diseñar todo lo necesario para estar protegidos tanto nosotros como nuestros colaboradores -contratos, reglamento interno de trabajo, actas administrativas, listas de asistencia, etc.-.

Me supongo cosas así siempre pueden pasar, me alegro que fuera cuando el negocio era pequeño y que hayamos logrado salir a delante, pero, a cuantos negocios no les pasaran cosas similares?, cuantos se quedaran en el camino? te a pasado a ti? cuéntame aquí en los comentarios.


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