Un mundo de historias
El mundo es increíble y una fuente inagotable de experiencias. Pero nosotros los humanos usualmente carecemos de la imaginación y diligencia para darnos cuenta. Formamos hábitos que generan círculos vicios prácticamente imposibles de vencer. Y esto nos lleva directamente hacia el camino del aburrimiento.
Nuestras vidas parecen no tener ningún tipo de emoción, no somos importantes y pensamos que las únicas opciones de hacer algo diferente es lo que ya hemos hecho siempre.
Y es ahí, en ese desespero, que buscamos una historia. Un relato que permita salirnos de nuestra realidad. Y que tipo de historia es la que más entretiene al ser humano? Desafortunadamente no es una de conocimiento, es una historia de conflicto.
Tener uno o mas antagonistas envueltos en una situación nos genera éxtasis. Es por ello que ahora las noticias no se transmiten como un evento factual sino mas bien anecdótico. Se entregan como una suerte de telenovela donde cada avance es una emoción nueva. El afectado por una tragedia que cuenta el minuto a minuto de su desgracia, el cara a cara de dos políticos donde lo que menos importa es el tema a discutir y lo que más son los descalificativos y amenazas que se hacen mutuamente, el desarrollo de un resultado deportivo donde no importa la realidad sino la idealización del deportista.
Donald Trump no es una casualidad, Obama nos generaba aburrimiento. Aunque no queramos admitirlo, por mas que uno pueda despreciar a Trump, no es aburrido. Todo lo contrario, genera noticias completamente impredecibles y de alto impacto, ingredientes perfectos para nuestra historia.
El chisme no nace tampoco por que si, son historias y nosotros protagonistas importantes de ellas. Son generadoras natas de conflictos, personajes perversos que buscan hacernos caer.
El problema mas grande es que estamos dejando de lado los hechos del mundo real por historias que nos entretienen mas.
En Colombia tradicionalmente somos mas proclives a esto. Cada semana hay una historia irrelevante en el imaginario del pueblo presentada como un hecho de la mayor importancia.
Esta semana fue la discusión por twitter entre Daniel Samper Ospina y el expresidente Alvaro Uribe. Una historia que se disemina por todo el internet, toma la primera plana, se apodera de la mente de todos los Colombianos y el tema por excelencia para dar opinión de uno u otro lado.
Y es ahí en donde surge la paradoja que nadie menciona. Independiente de los juicios de uno u otro lado, es evidente que Uribe conoce el valor de las historias. Es así que crea una a la cual sea imposible de resistirse y la gente empieza a opinar. Se empieza hablar de como el internet puede afectar a una persona, y sin embargo, las mismas personas en su afán de consumir la historia logran que esta se materialice. Los periodistas dan a conocer por todos los medios posibles la calumnia haciendo que más personas se enteren e inclusive generando un perjuicio aun mayor al implicado al llamar la atención de la justicia, la historia se vuelve real.
Uribe es popular no por su seguidores sino por sus críticos. Estos últimos son los que mantienen viva su historia, el día que ignoren a Uribe, se acaba su poder. Como dice una frase: “No me importa si hablan bien o mal de mi, lo que importa es que hablen.”
La triste conclusión es que no somos capaces de comprender lo majestuosidad de las infinitas posibilidades que nos brinda la naturaleza.Dependemos entonces de historias mediocres que estimulan nuestros instintos animales para despertar de ese aburrimiento ciclico de nuestras vidas y alejarnos de los problemas realmente importantes. En las noticias, en los productos que compramos, en nuestra imagen al mundo, todo son historias.
El que domina la historia domina el mundo, por eso existe Facebook.

