Procesos largos

Y sobre la esperanza de un futuro mejor

Fotografía por Vincent Guth en Unsplash

Es posible que para muchos nuestras vidas y años que acumulamos puedan parecer insignificantes en comparación a la edad de la tierra (unos 4600 millones de años) o para empequeñecernos muchísimo más, según científicos contemporáneos la edad del universo es de unos 13700 millones de años más o menos, prácticamente somos nada dentro del todo y al mismo tiempo podríamos significarlo todo.

Se especula que la aparición de la vida en el planeta quizá haya surgido hace unos 4000 millones de años (tratándose de las primeras moléculas); los primeros animales del género homo aparecieron hace 2 Ma y para acercarnos un poco más a nuestro tiempo, la primera civilización data de entre los 4000 y 3000 a.C. (wiki).

Eones han marcado los periodos y seguirán haciéndolo en términos geológicos y universales; con respecto a la humanidad, los milenios y hasta los siglos aún pueden parecernos periodos largos, sin duda lo son, así es como lo percibimos, es por ello que cada momento o cada tiempo debe significar mucho para nosotros, no se trata de que la diversión nos dure poco en el tiempo presente, sino para que pueda perdurar más allá.

En la actualidad puedo reconocer que es sencillo malacostumbrarse a las cosas rápidas, fáciles e instantáneas, pero obtener una recompensa por realizar poco o hasta ningún esfuerzo no creo que sea de buena idea, para ciertas cosas no hay duda de que es lo mejor, el acceso a la información que hoy en día poseemos nos hace estar — en mi opinión y sé que en la de varios — en la mejor época de la historia de la humanidad, sin embargo, el encierro en lo rápido y fácil en otras cosas, nos hace olvidar que lo mejor que se disfruta es el camino o el proceso para consolidar lo que se quiere y muchos de esos no son ni rápidos ni fáciles en realidad, «Roma no se hizo en un día» y mucho menos su imperio cayó en el mismo, el proceso es largo, hay cosas que no son fáciles de controlar.

Con respecto a la esperanza de asegurar un futuro mejor, ya sea para nosotros mismos o para el mundo en general, conviene saber que no existen soluciones mágicas instantáneas, necesito reconocer que debo cambiar primero mi presente a buen favor para asegurarme un buen mañana, guiarme por las cosas probadas que perduran en el tiempo o experimentar meticulosamente de ser necesario y asumir los riesgos, saber que puedo depender de otros así como otros pueden depender de mi, recordar que el futuro depende es del presente, por consiguiente es necesario, si lo que queremos en asegurar un buen futuro, tendríamos que tomarle cariño de igual modo como se hace con el presente, «do it for the kids».

Tal vez pueda sea fácil de interpretar, que de acuerdo a la oferta de una vida mejor en el mundo futuro que han prometido las religiones, se trata de algo después de ya no ser y estar, pero realmente eso es algo de ya, ahora mismo, se trata más de disfrutar este camino y proceso largo del presente en el que estamos para asegurar el del futuro en el que estaremos y dejaremos de estar, pero que otros seguramente podrán entonces disfrutar.


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