Por favor no te vayas…

Por Osvaldo Fernández, homenaje en el Día de la medicina latinoamericana.

El susto.

Es muy temprano en la mañana del día 12 de mayo, una madre entra corriendo al Cuerpo de guardia del Hospital Pedriático Juan Manuel Márquez, y gritando desesperada, con su hijo entre los brazos, dice “ayuda por favor, ayuda”.

Una enfermera de guardia y un médico recién graduado llegan corriendo hasta la madre y la llevan al salón para dar los primeros auxilios, mientras la madre cuenta: “estaba entretenida hablando con la vecina, el niño cruzó la calle y un carro le dio un golpe”, “¡el niño está muy malito, está muy malito”!

Al lugar llega también una doctora más experimentada, a la que los otros le dicen “profe”. Entre todos evalúan el caso y se toman decisiones. “Mamá el niño será llevado al salón de cirugía, tenemos que actuar rápido”. La madre ahogada en llantos y casi sin aliento le dice a su niño, que está inconsciente, “por favor no te vayas”. Los médicos responden; “tranquila mamá, no le dejaremos ir, estaremos ahí con él”.

Foto tomada de CUBADEBATE

Unos días más tarde, ingresado en el hospital, se ve un niño hablando con sus padres cuando de pronto su rostro se llena de alegría y empieza a reír, se están acercando los médicos y la enfermera que lo atendió desde el primer día: “mamá allí están mis amigos, mira papi ellos son los que te conté”.

La misión.

Es 19 de agosto por la tarde, toda la familia reunida en la sala de la casa, hay tremendo calor pero también hay tremenda tristeza. Él ha preparado sus maletas, deberá partir por la noche hacia un país latinoamericano y al llegar será llevado hasta los lugares más recónditos, donde nadie ha visto jamás un médico, y es allí donde estará salvando vidas.

Ella le dice bajito al oído “por favor no te vayas”. Se queda petrificado, esa voz le acelera las hormonas y los sentimientos al mismo tiempo. Su mujer está gestando su primer hijo, tiene ya 4 meses de embarazo y lo que le pasa por su cabeza es la idea de meterla en la maleta, escondida entre las ropas, y con los dedos cruzados pasar por la Aduana sin que sea detectada en rayos X; su corazón está dividido en dos, el amor como médico para salvar vidas y el amor como hombre que ama a su familia.

Ella se da cuenta lo que ha ocurrido. Hábilmente esconde una lágrima y le dice sonriendo; “amor es una broma, dale para allá y salva todas las vidas que puedas, esa gente lo necesita mucho, esa gente no tienen la seguridad que tenemos en Cuba, esa gente te necesita, mi amor”. Él se siente aliviado y le da un beso que parece no tener fin, se despide de todos y sale para el aeropuerto.

La partida física.

Es 25 de noviembre por la noche, la televisión cubana ha dado una noticia que nadie espera, de la voz del General de Ejército Raúl Castro se ha conocido sobre el fallecimiento del Comandante en Jefe de la Revolución cubana. La abuela estaba medio dormida en el sillón y su nieto de 18 años estaba junto a su novia viendo la programación que ha sido interrumpida momentáneamente para el aviso. “¡Abuela corre, corre, se murió Fidel!

La anciana brincó de su asiento, “¿¡cómo!? ¡No puede ser, despierta a tu madre! Ya no hizo falta, con las emociones se habían despertado los padres del joven, el neurocirujano y la pediatra estaban semi desnudos frente al TV; no es hasta un rato después que se repite la noticia y el llanto envuelve a esta familia, que mirando por la ventana se percata de que todo el barrio está igual, gente saliendo para la calle y comentando lo sucedido.

La abuela, la familia, los vecinos, todos se ponen de acuerdo para rendir honores a Fidel en la Plaza de la Revolución. Al pasar frente a la foto del Comandante, la anciana murmura ahogada en llantos “POR FAVOR NO TE VAYAS”. Su hija le agarra fuerte la mano; “mamá, no te preocupes, no le dejaremos ir”.

3 de diciembre Día de la Medicina Latinoamericana.

Este día nació en Cuba el médico cubano Carlos J. Finlay Barrés, quien realizó el mayor descubrimiento científico de la medicina tropical: la transmisión de enfermedades por medio de un vector biológico (el mosquito), con lo que salvó a la humanidad del azote de la fiebre amarilla. Por ello se le confirió la distinción de “Benefactor de la Humanidad”. Es considerado uno de los microbiólogos más importantes de la historia universal de la Medicina. Para honrar su memoria, cada 3 de diciembre se celebra en Cuba el Día de la Medicina Latinoamericana.

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