Carazo

Illustración: Gabriel Arias

Ciudades inclaudicables,
 llenas de monstruos al-acecho-en-cada-esquina,
 Murales llenos de mentiras y promesas ajenas.

Cuerpos tumbados sobre maquinas enorme llenas de torpeza y esperma,
 un montón de enanos cargando un ataúd al cementerio club, mientras los zanates ansiosos esperan el campanario para dar rienda suelta.

Dos niños jugando a ser adultos y cientos de ellos jugándose la vida,
 Un camino de lava y piedras perdiendose en un torbellino de polvo y luz.

Una trinchera en tres cuartos de nada con dos dragones y una antorcha apagada,
 casas abarrotadas de seres extraños que solo conocen la noche y el filo,

-Un cigarro sucio tirado en la cuneta esperando apagarse-

Tres estatuas de yeso y sangre deambulando de izquierda a derecha, de arriba a abajo.

Una serenata de calaveras tocando requiems de mozart al atardecer,
 Una tortilla fría desenmascarada vendiéndose al mejor postor
 -al menos decente- 
 Cientos de hormigas trabajando para la reina mientras se comen las patas,
 un pozo lleno de mierda con gusanos fétidos absorbiéndola,
 mil lágrimas derramadas por una vieja urraca, por lo que nunca fue.

Flores de titanio y aluminio oxidándose en sales pacíficas.
 Una carta esperando tinta y una ciudad imaginaria al borde del infinito.

Claudio Estrada

Like what you read? Give Cucús Colectivo a round of applause.

From a quick cheer to a standing ovation, clap to show how much you enjoyed this story.