12 — La Vía Sil(enciosa)

Mari estaba pensando en lo que le había sucedido a Alfredo. Sintió que perdió su oportunidad. “Quizás fue la oportunidad de hacerme feliz, pero también las cosas pasan por una razón.”, pensaba. Luego de tomar una siesta en su apartamento, se levanta a buscar una cerveza en la nevera. Eran cerca de las cinco de la tarde y quería comenzar a entonar lo que sería una posible borrachera. Esas típicas borracheras que uno se da luego de haber tomado un examen, igual de difícil que intentar rebotar una picúa, la cual llaman bola sin ser bola, del deporte mal llamado football que no se juega con los pies ni se juega con una bola. Handegg, sería un nombre mas apropiado.

Mari es una amante a la música clásica y tambien pertenecía al coro de su universidad. Siempre le gustaba estar en actividades extracurriculares, pero el coro era algo más. La música une generaciones, países y forma familias. Familias creadas no por carne ni sangre, sino por pentagramas, notas, claves y silencios. Los famosos silencios que nadie toma en cuenta pero que mucho llenan un vacío existencial. Vacíos que nos permiten pensar por 5 segundos o quizás 10, de como sería tu vida si hubieses tomado aquella decisión.

Mari toma un sorbo de su cerveza y recuerda un cuento que su abuela solía contarle. El cuento de La Vía Silenciosa. “Si ese cuento lo fueramos a modernizar, tendríamos que llamarlo Vía Sil. Porque por alguna extraña razón está generación de los ‘millenials’, odian el utilizar artículos en los nombres y tambien odian las palabras muy largas. Todo lo cortan, hasta las relaciones si es posible. Ya que todo es un juego para ellos.”, filosofaba Mari, mientras terminaba de darse su último trago de cerveza, apretaba la lata hasta deformarla, echarla al zafacón para luego ir a la nevera por otra. Se sentía que estaba teniendo una conversación con su abuela.

Frances, su roomate llega en ese momento y le dice: “¿No me digas que estás filosofando? Pa’ variar.”. “Pues, fíjate sí. Estaba recordando el cuento que mi abuela me contaba La Vía Silenciosa, creo que lo voy a reescribir, es decir, hacer una versión moderna de la misma. ¿Quieres una medalla?”, dice Mari. “Es buena, la cerveza I mean. Actually las dos son buenas. ¿Cómo llamarás el cuento si lo modernizas?”, pregunta Frances. “Pues como esta generación todo lo corta a la mitad pues Vía Sil y aparte modernizaré elementos del cuento para que logren entender.”, le contesta Mari. Frances le dice: “Suena cool, cuenta, cuenta”.

Mari comienza el relato:
“Érase una vez en una galaxia muy lejana un príncipe que deseaba casarse y no encontraba pareja por ninguna parte. Venían princesas de otros reinos sumamente hermosas e inclusive llegó a conocer a las mas prestigiosas princesas las cuales tuvieron sus cuentos mas adelante. Su madre antes de su muerte le comentó: ‘Si deseas encontrar el amor perfecto, debes escuchar su silencio. Sólo existe un alma para otra alma, y ambas se logran entender a la perfección. Debes ir por la vía del silencio para poder saber si esa que procura tu amor, es el verdadero. Si no te sientes cómodo con su silencio, serás una persona infeliz en tu vida y sólo estarán contigo por tus bienes.’ ”

“¡Anda pal carajo loca! Te fuiste en un viaje cabrón modernizando el cuento. Sigue sigue.”, interrumpe Frances.

Mari continúa:
“El príncipe decidió escuchar a su madre ya que era su único recuerdo. Su padre por otro lado estaba molesto porque deseaba que su hijo tuviera su esposa para así poder dejarlo a cargo del reino. El rey le dice: ‘Hijo, la mujeres mas hermosas de esta galaxia han venido de otros planetas a buscar tu amor y tu siempre las has negado. ¿Por qué atrasas tu futuro de reinar este planeta?’. ‘Padre lo siento, mi madre, tu esposa, antes de morir me dió un consejo. Me dijo que la mujer que sería mi esposa tendría que pasar la prueba del silencio, porque sólo las almas se conocen en el transcurso de ese silencio porque vuelven a reencontrarse. Quiero que mi madre en su otra vida este feliz y deseo cumplir su última petición.’, le contesta el príncipe. ‘Que así sea hijo. Tu madre fue la mujer mas sabia no tan sólo de este planeta sino de las próximas 7 galaxias contiguas. Recibíamos 9 millones de créditos anuales del planeta Jian 5, porque su rey quedó sorprendido con la sabiduría de tu madre. Si ese fue su consejo continúa. Tienes mi bendición.’, contesta el padre.”

“¿Que carajo es Jian 5?, canto’e loca. Jajaja”, Frances vuelve a interrumpir. “Frances por Dios no me interrumpas y busca dos cervezas mas.”, contesta Mari.

Mari prosigue:
“ ‘Padre, tu que conociste a mi madre. ¿Qué crees que debo hacer?’, pregunta el príncipe. ‘Hijo mío, esa es una pregunta muy complicada, pero, conociendo a tu madre, en su sabiduría te diría que te fueras. Viaja las galaxias y simplemente experimenta con tu vida. Es la única forma de crecer. De hecho, así fue que tu madre me encontró y ahora soy rey. Gracias a ella soy rey. La heredera al trono fue ella y no fui yo, ya que tu madre fue la única hija que tuvo tu abuelo.’, relata su padre. ‘Padre mío, así lo haré. Sólo te pido que me bendigas antes de partir en mi viaje.’. El rey bendice a su hijo y le otorga su nave para que así su hijo pueda emprender su viaje y su destino.”

“Estás en un viaje de Star Wars. Jajaja. ¿Cuando sale Boba Fett?”, vuelve a interrumpir Frances.

**Nota del autor. Frances me está comenzando a sacar por el techo, en serio.**

“¡Frances ya! Pero te la voy a dar. Hay insipiración de Star Wars en la misma.”, le grita Mari.

Mari reanuda:
“El príncipe se monta en su nave y comienza a divagar por la galaxia mas cercana que le quedaba. En cuanto a combustible no hacía falta. En esa galaxia ya habían masterizado el uso de la energía renovable, ya que la energía no se crea ni se destruye, simplemente se transforma. Vió en el mapa que el planeta Jian 5 le quedaba cerca y decidió darle una visita al rey. Tan pronto ve al rey, éste lo reconoce y le dice: ‘La sabiduría de tu madre te acompaña. Que bueno que me has visitado. ¿Que haces tan lejos de tu hogar, hijo mío?’. El príncipe le cuenta su historia y el rey de Jian 5 le sonríe y le dijo: ‘Yo se lo que tu madre quiso decir. En este mismo planeta hay una calle extremadamente famosa por todo el reino, se llama la Vía Sil. Sil proviene de silenciosa. Tu madre precisamente encontró su amor perfecto allí. Ella tenía una filosofía extraña de las almas comunicándose sólo con el silencio producido por el plano físico.’. ‘Pues mi rey si usted me lo permite deseo ir a ese lugar.’, le contesta el príncipe. ‘Usted tiene toda potestad de ir a cualquier parte del reino que desee.’, contestó el rey.”

**Nota del autor: Frances iba a hablar pero sinceramente no puedo con mas interrupciones de su parte. En resumen, interrumpe, busca dos cervezas y…**

Mari sigue su relato:
“El príncipe encuentra el famoso camino al cual se refería su madre. Un camino sombrío y enteramente silencioso, por algo lo llamaban la vía del silencio. En ese instante ve un señor de baja estatura con una barba gruesa, amarilla por el tiempo pidiendo una limosna. El príncipe le da unos créditos de buena fe. Cuando le va a hablar ninguna palabra sale de sus labios. Comienza a desesperarse y el señor de baja estatura le dice: ‘Una vez entras a la vía, solamente podrás salir si logras descifrar su misterio. Gracias joven, se que conseguirás lo que deseas, ¿el amor que tu madre te aconsejó?’, susurra el señor y pronto desaparece en un torbellino de fuego.

El príncipe comienza a buscar repuestas. Recuerda que su madre siempre meditaba antes de tomar una desición importante. Caminó unos 15 metros y decide sentarse en medio de la vía. Se queda en calma por unos 15 minutos y comienza a escuchar una voz lejana pero que le resultaba familiar. Esa voz que escuchó desde que el tenía uso de razón. No podía ser su papá porque su papá no se encontraba cerca en ese preciso instante. No podía ser su mamá porque ella había partido hacia el mas allá, aunque en su corazón estaba en el más acá. Sin embargo esa voz que escuchaba a lo lejos parecía ambas mezcladas. No sabía que decía la voz pero le resultaba familiar. Recordó que una vez su madre le decía que confiara en sus sentimientos. Sus sentimientos eran la única verdad que no importando que siempre le sería fiel.

La famosa voz que escuchaba, ya comenzaba a reconocerla. La misma le dice: ‘Desde que has crecido ya no me escuchas. Algo le pasa a ustedes los adultos que se olvidan del amor puro y verdadero de un niño.’ En ese momento se dió cuenta, nuestro príncipe, que la voz que escuchaba era la de él, pero cuando niño. Cuando la inocencia emanaba de una manera fluída y natural. No sabía que hacer, su interior le decía escucha. ‘Ya sólo piensas en hacer feliz a los demás olvidando que es lo q realmente te hace feliz. ¿Qué te sucedió en mi ausencia?’, le dice el niño. ‘No me sucedió nada pero, muchas veces debemos sacrificar cosas para continuar con nuestras vidas y ser entes de bien.’. le contesta el príncipe. El niño responde: ‘Eso lo entiendo, pero

¿sacrificar tu felicidad por otro? Eso no suena para nada coherente.

Debes ser tu mismo, como lo eramos nosotros, ó, acaso olvidas cuando mami nos decía, tu eres tan especial, nunca cambies.’ ‘Bueno tu mas que nadie sabes lo mucho que extraño a mami. Necesito saber que hacer.’, le responde el príncipe. ‘Busca primero tu felicidad y las demás cosas vendrán por si solas.’, el niño concluye y desaparece en un torbellino de fuego. En ese momento el príncipe grita: ‘¿Eres tu verdad? El señor de barba gruesa.’ Se da cuenta que ha recuperado su voz y piensa: ‘Tengo que buscar lo que realmente me hace feliz. Esa es la respuesta.

El niño siempre es feliz porque hace lo que le gusta. El niño no reconoce filosofía, no reconoce lo que hace, simplemente ríe y sonríe por lo que le gusta.’

Ese instante siente una leve brisa. Una cuadra de caballos se acerca al príncipe. El príncipe cuestiona como lo habían encontrado, si el estaba perdido en la via. Los caballeros responden que llevaban mas de un mes buscándolo y que por fin logran encontrarlo. En ese momento fueron a palacio a hablar con el rey. El rey confiesa que todo lo que pasó en la vía sil, su madre también lo pasó e inclusive fue ella quien logró explicar a él, como lograr salir, sin decir una palabra. El rey dice: “Por un instante sentí como si nos conociéramos de toda la vida, pero simplemente no pudo ser. Es una historia que contaré luego, pero de paso, la persona que lograse descifrar la Via Sil, podrá casarse con mi hija’. Cuando el príncipe vió la belleza de la princesa, el mago del reino aparece en un torbenillo de fuego y dice: ‘Es necesario que ustedes se casen porque es parte del destino. Así tu madre supo que tu serías el elegido para esta encomienda.’ El príncipe se acercó a la princesa y ambos comenzaron a temblar y a sonreír sin pronunciar palabra.

El príncipe se despide del rey y lleva a la princesa a su planeta. En el transcurso del viaje mientras hablaban y se conocían el príncipe le pregunta a la princesa: ‘¿Por qué tu padre le enviaba todos esos créditos a mi madre anualmente?’. La princesa contesta: ‘Porque tu madre lo rescató de la vía. El siempre nos hablaba bien de tu madre pero tu madre tenía que partir a tu planeta, porque era su deber. Luego tu madre se casó con un desconocido de otro planeta.’.

El padre de la princesa estando solo en su trono lleva la mano a su rostro y piensa: ‘Si el príncipe supiera que su madre fue la única mujer que amé, pero simplemente no pudo ser. Nunca pude alcanzar lo que me hizo feliz.’ ”.

“Cabrona! What the fuck?!?! ¿Tú me estás diciendo que ese hombre vivió toda su vida sin su verdadero amor?, pregunta alterada Frances. “Así mismo es Frances, muchas veces no todos consiguen a su verdadero amor. Muchos como yo lo pierden luego de apenas haberse mirado.”, contesta Mari. “¿Cómo tu? ¿Loca, tu estás bien?”, pregunta Frances. “Estoy mejor. Contar esta historia me hizo realizar que sólo necesito buscar lo que me hace feliz. Busca dos cervezas y pon Flight of Icarus de Maiden, que tengo ganas de escucharla.”.

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