A dónde te lleva la Actitud?

Hay un evento que fué clave en mi vida profesional y personal. Las circunstancias se habían alineado de manera que cuando se presentó ya contaba con todo lo requerido, y sólo necesité la actitud correcta. Y, gracias a la educación y ejemplos vividos en el seno de mi familia, hice lo que necesitaba para formar la base de lo que soy y hago actualmente.

Estudiaba yo Ingeniería de Sistemas, y me enteré que existía el Congreso de Ingeniería de Sistemas. Como miembro de una familia universitaria siempre estuve participando en eventos de ese tipo. Por lo general mis padres eran o bien expositores u organizadores (y a veces, la mayoría, ambos) de manera que crecí en medio de esas vicisitudes. Con respecto al Congreso de Sistemas, me acerqué al comité organizador y me ofrecí como voluntario. Habían muchas cosas por hacer, y de hecho ya conocía el evento como participante, por lo cual estaba muy emocionado por la posibilidad de ser parte del equipo que organizaba el mismo. Para esa época en el Congreso se hacía un despliegue de tecnología para el proceso de inscripción, con un sistema computarizado (lo cual no era nada común en esos días). Eso era lo que más me llamaba la atención, aparte del ambiente del equipo organizador. Pero por supuesto, siendo un voluntario nuevo, no iba a poder elegir la tarea que me correspondería ejecutar. Finalmente, fuí aceptado como parte del comité organizador del evento, y me asignaron la tarea que me correspondería ejecutar…

El novedoso sistema computarizado de inscripción era diseñado y lo manejaba una persona que era egresado de la Escuela de Sistemas, y que utilizaba una silla de ruedas. Entonces, mi tarea consistía en asegurar que esa persona llegara en los sitios donde era requerido, y que contara con la mayor comodidad posible. Yo sin duda alguna acepté la misión, y resultó que luego de ubicarlo en su sitio, pues me quedaba mucho tiempo libre que podía dedicar a cualquier actividad, sin embargo, como ya yo contaba con mi computadora y me llamaba mucho la atención el tema, me quedé al lado del experto aprendiendo todo lo que hacía. En ese proceso, preguntaba mucho, sugería algunos cambios, pero principalmente aprendía. Por lo general el evento duraba una semana, y cada día estaba yo como en un curso intensivo. Una vez finalizado el evento, y durante los meses sucesivos, me mantuve participando tanto en el cierre del anterior como en la planificación del siguiente. Se hicieron algunos otros eventos similares, en los cuales solicitaban el apoyo del experimentado comité organizador del que formaba parte, lo cual incluía el uso del sistema de inscripciones, de manera que yo me mantuve en ese proceso de aprendizaje, y por mi parte me dediqué a hacer mi propio sistema. Pasó el tiempo y cuando se acercó el siguiente congreso y comenzábamos a prepararnos, decidí dar el paso y ofrecer el sistema de inscripciones que yo había desarrollado para las inscripciones. Al final, aceptaron mi oferta (que en ese momento obviamente no fué económica), y me convertí en el experto a cargo del área.

Pasaron varios eventos más y yo continué perfeccionando el sistema. Incluso una parte dell comité original nos independizamos y comenzamos a ofrecer nuestros servicios a otros eventos, y yo me mantuve como el proveedor del sistema de inscripciones.

Lo importante para mi de esta cuento es que a partir de la oportunidad que me dieron pude desarrollarme en un área que no era nada común en esos días. En los años sucesivos me mantuve obsesionado con la programación, e incluso comencé a ofrecer mis servicios, lo cual se convirtió en un negocio bien fructífero. Mis herramientas fueron la computadora x286 y mi impresora Epson LQ-1070 que me dió mi papá para mis estudios. Luego, con la llegada de Internet, se abrió aún más el espectro de oportunidades, lo cual aproveché como proveedor de productos.

Cuando recuerdo este cuento siempre me pregunto que habría sucedido si hubiese dicho que no al hecho de ser el encargado de empujar la silla de ruedas. Más a menudo de lo que uno cree las oportunidades se presentan en forma extraña, y llegado ese momento, lo que se decida determina el camino que se recorrerá, pero lo más importante es la actitud con la cual se enfrenten esos retos. Puede uno incluso haberse equivocado en la decisión, pero con la actitud correcta, las cargas se hacen más llevaderas e, incluso, se llegará a resultados no imaginados.

Y, con respecto al experto que me enseñó en los congresos, no se vió afectado por haberlo sacado del mismo…

Certificado de participación en mi primer congreso de sistemas. Se nota que el nombre era impreso a través del sistema de inscripciones…