Por donde comencé?
En estos días me preguntaba qué hacía la gente en sus oficina antes de la llegada de las computadoras. Y es que conversaba con unos amigos sobre su experiencia, y todos hacían mención a los correos electrónicos y al uso de la computadora. Incluso, es común que uno hace la seña con las manos de que está escribiendo. Pero definitivamente no todo el tiempo fué así.
En mi caso, mis padres son Profesores Universitarios. Eso significó que siempre estaban trabajando incluso en la casa, bien fuera leyendo algún libro o revista, corrigiendo exámenes o preparando clases. En aquellos días de mi infancia, lo común era un teléfono de disco en el escritorio, y en el caso de las secretarias, una máquina de escribir que, en el mejor de los casos, era eléctrica. Excepto por libros y/o papeles, no había mas nada en el escritorio. Y allí comienzan mis preguntas sobre qué hacían? Mi papá tenía un apartado de correo, el cual consistía en una especie de gaveta con llave en la oficina de correos de la ciudad donde vivíamos, la cual revisaba al menos una vez por semana. Allí le llegaban revistas, cartas, y no se qué más. Entonces, me imagino que el día a día era que mientras estaba en su escritorio leía su correspondencia, escribía en algún cuaderno preparando sus clases y asistía a alguna reunión en persona. Sigue siendo para mi increíble imaginar que realmente estaban trabajando en comparación con nuestros estándares actuales.
Por otro lado, no existía la telefonía móvil como hoy en día. La gente salía de su casa y la única manera de localizarlos era llamando a sus oficinas, y dejando mensajes con quien atendiera el teléfono en esos sitios. Se pasaba todo el día afuera y sólo se sabía de la gente al momento en que llegaban a sus casas o lugares de trabajo.
Google? Mis tareas las hacía en una biblioteca pública, donde lo primero que se hacía era revisar en un aparatoso fichero en búsqueda del autor o del título del libro, para luego llenar un papelito y solicitar a la persona que allí trabajaba que le facilitaran el libro. Entonces, sin contar con una fotocopiadora ni siquiera, se transcribían los textos y se calcaban las ilustraciones.
Pero, ya para ese entonces se gestaba la revolución de la computación, de manera que a los 10 años ya tenía yo acceso a una computadora. Mi hija tiene 8 años, y no es extraño que ya sea una experta manejando el iPhone, la computadora, y un iPad; pero cuando yo tenía 10 años, corría 1980… Llegó a la casa la Sinclair Z80, con la que aprendí a programar en BASIC; luego, llegó la Epson Geneva PX8; La Apple IIc fué la revelación, y con la que comencé a ganarme algún dinero, principalmente transcribiendo texto en aquel rudimentario procesador de palabras. Así comencé a entusiasmarme por el trabajo, y por supuesto, como muchos de mi generación, por las computadoras. Llegaron el Atari, luego el Intellivision, el Commodore 64. Me llamaba mucho la atención la electrónica, por lo cual, llegado el momento, decidí estudiar para ser Técnico Medio en Electricidad. Y cuando llegó la hora de ir a la Universidad, mi papá me dijo que estudiara Ingeniería de Sistemas, que era la carrera del futuro. Y así me embarqué en este viaje que me ha llevado por tantas experiencias desde aquellos años de niño.
Todavía hoy en día recuerdo cómo conectaba la Sinclair al televisor blanco y negro y hacía rudimentarios y muy sencillos programas en BASIC; imprimía en una tira de papel gris térmico que no llegaba a ser tan ancho como un rollo de papel higiénico, pero lo más importante, es que no tenía la menor idea de la influencia que tendría esa oportunidad en mi vida. Definitivamente, era parte de la generación que pasaría de aquel escritorio donde reinaba el mundo del papel, al mundo tecnológico en el que vivimos hoy en día. Aunque, por raro que suene, ahora tiendo a depender más de mi cuaderno escrito a mano que de mi computadora! Pero eso queda para ser contado después…


