Construcciones urbanas

Construcciones que construyen

sobre lo construido.

Fortalezas de los débiles y temerosos

que avasallan los terrenos torcidos

y los derechos de los más.

De los que se esconden tras las rejas

y las alarmas,

y las cámaras (que no son para ellos),

y los muros con centinelas;

y de la impunidad supuesta,

y la soledad que desangra,

tras la aparente felicidad

de la infidelidad.

Castillos con muchos baños para cagar

a quien se les cruce

y con cocina a gusto de la Señora

para que cocine la sierva

no declarada,

esclava expatriada

con las promesas que no fueron ni serán,

de otra nación latina

porque te creés “del norte” y superior.

Y el mundo es así para vos:

con países para “turistear”,

negociar o pavonearse,

y otros para conquistar

y servirte de las culpas que generás.

Construcciones urbanas de los que confiesan

a su dios chiquitito

porque necesitan rejas y alarmas,

muros, centinelas y cámaras,

y público y aplausos

para sus obras de supuesta caridad,

no de las que hacen a oscuras,

de malabares con vidas y dinero

de los más, que para ellos son menos.

Donde las plegarias no alcanzan

ni tampoco las promesas.

Construcciones de basura que derrochan,

pero no dan ni comparten

sin urbanamente cobrar.

Construcciones urbanas para jugar

a las escondidas de la justicia,

y que sus hijos crezcan en la seguridad

de no cruzarse con un ser inferior

(persona de dudosa humanidad),

en la seguridad que les dan

la ausencia de padres que se ocupan

de sus obligaciones “egogiosas”,

buscando llenar vacíos que se amplían

como las posesiones que no paran de tener,

objetos para darles seguridad a sus hijas,

dicen que saben decir.

26.01.2015

(del libro “Pintando Letras”)