La música de Pulp Fiction

Cómo la clásica selección de Tarantino cambió la forma en que escuchamos las películas

Por Mike “DJ” Pizzo. Traducido por Laura García.
Ilustraciones de Sean Clauretie.


El renacimiento de lo ‘cool’

Cuando iba por la mitad de Pulp Fiction, de Quentin Tarantino, ya me había enamorado de ella. Mientras estaba en el cine sentado, 20 años atrás, a mis 17 años, mis gustos en música y películas estaban siendo desafiados y actualizados en tiempo real. Esta poderosa película no podía ser mala — cada escena iba en aumento, en una apuesta por la intensidad, el shock, el humor y el estilo, cada canción rezumaba frescura sin esfuerzo alguno.

Durante las dos décadas siguientes, docenas de películas han imitado los ángulos de cámara limpios de Tarantino, los diálogos jocosos, los personajes extravagantes y el reparto de actores, pero ninguna de esas imitaciones se pudieron igualar a la brillantez en la vanguardia de la banda sonora de Pulp Fiction.

Las canciones que se usaron en la película aportaron una cualidad atemporal, una sensación de que los hechos que ocurrían en la pantalla estaban sucediendo en una realidad alternativa. La acción parece estar ajustada en el tiempo actual, pero los personajes permanecen dichosamente ajenos a los periodos dominantes de la música y sus formas: grunge, hip-hop y electrónica. En su mundo, es totalmente normal para Vincent (John Travolta) estar haciendo el baile del Batman de Adam West a ritmo de «You Never Can Tell» de Chuck Berry, o para que la canción de The Revels, «Comanche», fuera de pronto la elegida para sodomizar durante el resto de su corta vida al macarra de Mercellus Wallace.

¿Como hicieron las sinergias para que la banda sonora de Pulp lograra permanecer en el tiempo de forma tan flamante y sin fisuras? Para obtener más información, Cuepoint habló con la supervisora músical de la película, Karyn Rachtman, junto con Urge Overkill (la banda cuyo single de éxito, «Girl You’ll Be a Woman Soon», encabezó la banda sonora), sobre la música de la misma y su enorme influencia y alcance.


Intervención divina

Antes de Pulp Fiction, la metodología estándar detrás de una gran banda sonora consistía simplemente en «poner los éxitos» (si tenías el presupuesto), como Forrest Gump hizo ese mismo verano de 1994. El lanzamiento de un disco doble de gran repercusión (una colección de éxitos multitudinarios de épocas tempranas, incluyendo el «Respect» de Aretha Franklin, «Hound Dog» de Elvis Presley, «Fortunate Son» de CCR y «Sweet Home Alabama» de Lynyrd Skynyrd) — sonó como si hubieran ordenado una copia de Freedom Rock y se hubiera atascado en la sala de edición.

«Lo que no quiero hacer, y que he visto en un montón de películas, es dar la vuelta a la banda sonora para crear una energía falsa. O en particular, para crear una sensación de tiempo», dijo Tarantino en una entrevista en 1994, incluida en la reedición ampliada de 2002 de la banda sonora de Pulp. «“Vale, es de los años 60. Tocaremos muchas canciones de los 60 y eso creará el momento”. Para mí, eso es cutre, es molesto, como escuchar la radio y ver una película al mismo tiempo. En realidad, son cosas que no van de la mano… trato de evitar eso».

Ni Pulp ni Reservoir Dogs tuvieron el gran presupuesto que tuvo Forrest Gump para derrochar en las canciones favoritas de tus padres, así que lo tuvieron que hacer con selecciones más oscuras. Quentin Tarantino tenía poco interés en ir tras los grandes éxitos evidentes, así que recogió una serie de números fuera de lo común cuando escribió los guiones para ambas películas.

El supervisor original de la música de Tarantino en Reservoir Dogs le dijo que sería imposible conseguir los derechos de algunas de las canciones escritas en el guión, así que la única opción sería usar versiones de «muzak» o copias baratas. Por suerte para Tarantino, la supervisora musical Karyn Rachtman tenía un plan diferente. Sin ella, tanto Pulp como Reservoir quizás hubieran sonado muy diferentes.

«Tenía un supervisor musical en la película que le dijo que no podría tener ninguna canción de los años 70, porque no podían permitírselo», contó Rachtman a Cuepoint. «Así que tuvieron que conseguir sonidos como en los 70, algo como, hacer canciones de los años 70, para que sonaran como las canciones de los 70, pero unas que no conocieras. Y estaba devastado, sobre todo por “Stuck In The Middle With You”, pues había escrito esa escena para esa canción».

Karyn, que todavía no había sido contratada para el trabajo, se empeñó en mirar a través de la visión de Tarantino; es decir, para ver a Mr. Blonde de Mike Madsen cortar la oreja de un policía ensangrentado, atado y amordazado con el acompañamiento de Stealers Wheel.

«Tenían, creo, 10.000 dólares asignados para toda la música de la película. Y [Quentin] dijo, «Ayúdame a conseguir ‘Stuck In the Middle With You.’ ¿Qué podemos hacer?» Y yo estaba como, «Te la voy a conseguir». Y fue un infierno de trabajo, iba a ir a por Joe Egan y Gerry Rafferty (de Stealers Wheel), en una época en la que no se hablaban. [El productor] Stacey Sher y yo creamos un plan juntos y explicamos como le estábamos rindiendo homenaje a “Singin’ In The Rain” en A Clockwork Orange, y esta es una escena violenta. Aquí estamos, pidiendo una canción gratis y para una película violenta, y para un director del que nunca habías oído hablar», dijo.

«Así que fue un trabajo duro, no hace falta decirlo. Conseguí la canción y nos llevó todo el presupuesto entero. Y Quentin estaba como “Muchas gracias, ¿qué puedo hacer por tí ahora?” Y yo: “Puedes despedir a tu supervisor de música y contratarme”. Y lo hizo», recuerda con cariño.

Rachtman, que luego ayudaría a redondear la banda sonora Boogie Nights, de Paul Thomas Anderson, trabajó en estrecha colaboración con Tarantino para ver que lo que estaba escrito en la página sería escuchado en la gran pantalla.

«Sobre todo en Pulp Fiction, Quentin era horrible deletreando. Escribió la mayor parte de esas canciones claves para la película en el guión. Pero los títulos que escribía no existían, y deletreaba las cosas mal. Y yo estoy como, “No encuentro esta canción”. Por supuesto, sería mucho más fácil ahora, con Internet y todo ese tipo de cosas, pero fue un trabajo difícil. Quentin escribe mucha música».

En la citada entrevista de la banda sonora, Quentin dijo: «Cuando tengo algún tipo de idea para una película, voy hacia mi colección de discos y empiezo a poner canciones. Supongo que de alguna forma para encontrar la personalidad de la película, su espíritu».

Esto es algo de lo que la reciente lista de éxitos de la banda sonora de Guardians of The Galaxy obviamente tomó ejemplo, construyendo la película entorno a una serie de semi-oscuros, tonos retro. La última de los Estudios Marvel incluso utiliza una de la secciones originales de Tarantino en Reservoir Dogs, con «Hooked On A Feeling» de Blue Suede, cogida de la playlist de Super Sonidos de los Años 70 de K. Billy.

«Cuando escuché sobre la banda sonora de Guardians Of The Galaxy, me puse un poco celosa. Tengo un hijo de 18 años y otro de 24, y ellos me decían que era muy guay», decía Rachtman.

Espero que se den cuenta de que el trabajo de su madre tanto en Pulp Fiction como en Reservoir Dogs sentó las bases para la banda sonora de Guardians of the Galaxy. Al estilo Tarantino, la música en Guardians juega un papel central en la nueva película, pero como en Forrest Gump, todavía «coloca los éxitos». No solo se construye en gran medida en torno a las melodías oscuras de los 70, sino que también se basa, obviamente, en agradar exageradamente a las multitudes como con la «Ain’t No Mountain High Enough» de Marvin Gaye y la de «I Want You Back» de los Jackson 5. Tarantino no fue a por eso. Como un buen DJ, él definió cuales serían los éxitos y cual sería la próxima tendencia.



Silencios incómodos

La banda sonora de Pulp Fiction se basa en gran medida en las melodías surferas de los 60, en particular la canción de la secuencia de créditos de apertura, «Misirlou», de Dick Dale and the Del-Tones. La canción es tan sinónimo de la película que muchos se refieren a ella como «el tema de Pulp Fiction». Sin embargo, sus orígenes son mucho más antiguos: la canción se originó como una composición rebética griega en 1927, que se hizo popular por la versión de Dale en 1962 y, de nuevo, por The Beach Boys un año después en su LP, Surfin’ USA. La canción ha sido versionada docenas de veces a lo largo del último siglo, y más recientemente fue usada por Black Eyed Peas en «Pump It».

Lo que Tarantino ha denominado como «rock & roll espagueti western» es el resurgimiento del rock surf que explotó en la cultura del pop de los años 90 como resultado de la banda sonora de Pulp Fiction, y, simultáneamente con el éxito del single «Sour Times», de Portishead, lanzado ese mismo año. Sin embargo, Rachtman acredita gran parte de los orígenes al regreso de Link Wray, que muchos ven como el pionero de los acordes de quinta.

Wray fue el héroe anónimo de la banda sonora de Pulp Fiction; es el único artista con dos canciones en la película, «Ace of Spades» y «Rumble», sin embargo, no se incluyeron en la versión original del álbum. Ambas canciones fueron utilizadas como atmósfera de ambientación en la película, en particular, «Rumble», que se interpretó durante la conversación en la cena de Mia y Vicent. Más tarde, «Rumble» fue añadida en la versión extensa y remasterizada de 2002, pero curiosamente, «Ace Of Spades» estaba todavía ausente.

Otras omisiones extrañas en el lanzamiento original de la banda sonora incluye «Since I First Met You» de The Robins, «Strawberry Letter#23» de The Brothers Johnson y «Out Of Limits» de The Marketts, cada una de ellas añadidas en el relanzamiento. Sin embargo, «Teenagers In Love» de Woody Thorne y la actuación del actor Gary Shorelle en «Waitin’ In School» solo se muestran en la película.

Inevitablemente, lo que Quentin escribió en el guión no siempre fue posible por los derechos de los titulares. «Recuerdo que “Locomotion” de Carole King fue rechazada”, recuerda Karyn.

«En un momento dado pensé en utilizar “My Sharona” para la escena de la violación y sodomía. “My Sharona” tiene realmente un ritmo sodomizador, si lo piensas», reveló Quentin en la entrevista. «Aparentemente parte de la banda estaba de acuerdo, pero uno era cristiano y esto no era para él, así que fue como: “No, no estoy interesado”».

Dice Karyn: «La madre de Quentin vino al set cuando estábamos en el Rabbit Slim y dijo, “¿Por qué está Quentin utilizando [‘You Never Can Tell’ de Chuck Berry]? ¿Por qué escogió esa canción? Solía escuchar esa canción todo el rato cuando estaba embarazada de él”».


El soul de Marcellus Wallace

Entre las innumerables canciones de surferas y las ininteligibles guitarras tenemos algunos temas de funk y soul clásico que pertenecen al gangster Marcellus Wallace y su panda. La primera de ellas es «Jungle Boogie», de Kool & The Gang, que actúa como telón de fondo para Vincent y Jules, con frecuencia repetido en la conversación que suena en la radio mientras ellos discuten los apartados del menú del McDonalds de Amsterdam. Más adelante, en la película, tal vez haciendo referencia a ese momento de antes, Jules (Samuel L. Jackson) usa el nombre de la banda como sustitutivo de la palabra «cool», diciéndole a un Tarantino en traje de baño que hace el personaje de Jimmy: «Oye, esto es Kool and the Gang. Ya sabes, ¡no queremos darte una paliza!»

Marcellus tiene su propio tema, el clásico del soul de Al Green «Let’s Stay Together», que suena cuando se nos presenta por primera vez con la parte posterior de la cabeza vendada. Esto implica que Marcellus prefiere este tipo de canciones lentas, románticas y baladas. Quizás Jules no sabia cuan profético estaba siendo durante su interrogatorio en el Big Kahuna Burger, diciéndole a Big Brain Brad, «Y a Marcellus Wallace no le gusta ser jodido por nadie excepto por la señora Wallace».


Sra. Wallace

Mientras que la banda sonora de Pulp está construida con melodías retro, el mayor éxito fue la nueva versión grabada de «Girl, You’ll Be A Woman Soon», de Urge Overkill, que primero encabezó las listas en la encarnación original de Neil Diamond, en 1967. La versión de esta canción fue la única moderna en el álbum, lanzada como su principal sencillo. La canción fue grabada como un desechable en 1992, solo en vinilo para la banda Stull, principalmente para cumplir con el contrato discográfico antes de fichar por Geffen Records en 1993. Irónicamente, esto terminaría siendo el mayor éxito de la banda.

«La película fue una especie de éxito mundial, así como lo fue la banda sonora», contó a Cuepoint Nash Kato, de Urge Overkill. «Uno no garantiza necesariamente al otro. Puedes tener una gran película, pero nadie compra la banda sonora, o viceversa. Pero ambos eran un gran éxito. Esos tres minutos movieron nuestros culos por todo el mundo».

«Lo estábamos haciendo bien en Estados Unidos, pero la película tuvo tal alcance global que todo era nuevo para nosotros. Así que de pronto, la gente que quería hablar con nosotros era mucha gente de Europa y el extranjero», recuerda el cantante y guitarrista de Urge, Eddie «King» Roeser.

Con tantas canciones de la banda sonora cogidas de antaño, ¿por qué no usó Tarantino la versión original de Neil Diamond de 1967? La supervisora Rachtman recuerda: «Nunca había escuchado esta antes [la versión de Urge] y Quentin simplemente la amaba y no podía hacer nada con eso excepto hacer un trato. Fue algo de lo que Quentin era un gran fan, y tenía que tener esa versión. Y recuerdo que la compañía representante de Neil Diamond se puso muy dura, pero después creo que estuvo muy agradecido».

«La cosa es que nuestra versión es realmente blanda. Todo está un poco fuera de tono. No hay una medida sólida. La batería acelera y desacelera», dice Nash de Urge. «Todo lo malo que había que coger se convirtió en adecuado para la escena principal de la película, donde todo se volvía una mierda. [Mia] esnifa toda esa heroína, ella piensa que es coca y de pronto, tiene una sobredosis. Lo usaron en la narrativa, no fue música incidental. Ella camina tambaleándose y esa es la canción que quiere escuchar. No creo que él hubiera pedido licencias para esa melodía si hubiera hecho algo más correcto, ¿sabes?»

Según cuenta la leyenda, Uma Thurman escogió la canción entre un puñado de opciones que la animarían en su escena de baile y que seguiría la sobredosis de heroína. «La historia que recibimos de Quentin es que fue una escena clave. Tenía hasta tres, posiblemente cuatro pistas. Así que ya que iba a ser la escena de Uma, e iba a repercutir en ella, tenía que dejarla escoger», recuerda Nash. «No sé lo cuales eran las otras canciones o a lo que nos enfrentábamos. Así que aparentemente, cuando ella nos escuchó, estaba como, “Esto es lo que puedo hacer”. Ella canta y baila y… sobredosis (risas). Así que ¡mejor que sea la canción correcta!»

Sin embargo, el mayor mito que rodea el éxito envuelto de Urge es cómo el hobby de Quentin de coleccionar cajas de vinilo condujo al descubrimiento de la canción, que supuestamente encontró en un tienda de reventa, en algún lugar de Europa.

«Durante un tiempo fue una broma pesada para nosotros. Porque algún pobre cabrón pensó que apestábamos, o que el disco era malísimo y lo vendió por un dolar o dos, o algo. Y luego, Quentin Tarantino, un coleccionista de discos ávido, lo compraría por 50 libras o cualquiera que fuera la moneda», ríe Nash. «Siempre hemos querido encontrar al tipo que pensó que el disco apestaba y cambiar la trayectoria de nuestra carrera musical».

«Y de la historia de la película, además», añade Eddie.

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Ilustraciones de
Sean Clauretie.

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