Por qué la música pop conecta contigo aunque no hables inglés

«Si supiesen qué quiere decir esta letra…»

Es una frase que he oído más de una vez: «Si supiesen qué quiere decir esta letra…». Y sí, buena parte de los consumidores de música en inglés en España no sabe de qué hablan los éxitos que escuchan una y otra vez (spoiler: básicamente de amor). Seguramente la excepción es el estribillo, más memorable y por tanto más fácil de quedarse pegado en nuestra mente durante días (el momento perfecto para darnos cuenta de que estamos repitiendo sílabas sin más y preguntarnos qué demonios estamos diciendo). Pero si la letra se transforma en algo borroso, en sonidos y silencios, ¿qué es lo que nos fascina de la música pop anglosajona?

Empezamos por lo básico. El pop gira alrededor de una única idea: el foco. El género es extremadamente efectivo por esta misma razón, porque sabe conectar con la mayoría de la población como ningún otro tipo de música, porque sus bases son simples, repetitivas y adictivas. La estructura recurrente de verso-estribillo-verso-estribillo, la economización del lenguaje, las melodías épicas infecciosas… todo contribuye a la única misión del pop: transmitir una idea. Un amor de verano, unos celos injustificados, una llamada a tu ex, unas ganas de bailar… Una idea. Las buenas canciones pop la tienen super interiorizada, cada frase la respira, cada verso aporta más información a un oyente que ya sabe de qué va la canción pero quiere conocer más detalles.

En el pop el equilibrio, como idea, es fundamental. La música pop debe ser suficientemente familiar para ser accesible pero suficientemente innovadora para ser atrevida y atractiva. Hay excepciones, milagros de la «Hot 100» de Billboard (la lista de las canciones más populares en Estados Unidos): en 2015, el éxito de «The Hills» de The Weeknd o «Trap Queen» de Fetty Wap sorprendió porque eran piezas más rompedoras que conservadoras (el contrario de las aburridas «Thinking Out Loud» de Ed Sheeran o «See You Again» de Wiz Khalifa y Charlie Puth, por ejemplo). Musicalmente, e incluso líricamente en el caso de The Weeknd (con varios fucks en el estribillo), estas canciones estaban lejos de los estándares de un hit pop, pero su fuerte influencia de hip-hop, en un momento en que este género está en espectacular auge, supuso algo excitante para un público muy receptivo a los cambios. Pero son excepciones. Lo ideal es el equilibrio. ¿Una canción que suena refrescante y emocionante la primera vez que la escuchas? Este es el sueño de cualquier compositor y productor —significa que tienen un éxito entre manos, casi seguro.

Hay varios trucos para asegurarse una buena canción pop y uno de mis favoritos es la concordancia entre música y letra. Dicho de otra manera, cuando la letra y la música (lo que nos dice la canción sin entender ni una palabra) cuentan la misma historia, la efectividad de la canción se multiplica exponencialmente. Ejemplo rápido: el estribillo de «Blank Space», de Taylor Swift: «Got a long list of ex-lovers, they’ll tell you I’m insane / But I’ve got a blank space, baby, and I’ll write your name». Sobre el papel esta parte del estribillo ya es genial: con pocas palabras Taylor Swift crea una imagen muy clara y a la vez metafórica de su vida romántica y la percepción pública que tenemos de ella (el foco temático de la canción está ya resumido en una parte del estribillo, cómo no). Pero si la escuchamos nos daremos cuenta de que entre «blank space, baby» y «and I’ll write your name» el instrumental desaparece y en medio del silencio oímos el sonido de la punta de un bolígrafo haciendo clic. Es la representación literal de la metáfora que la letra construía. Y funciona: estamos esperando este momento durante todo el estribillo porque hacer un clic gutural y cantar «and I’ll write your name» es extremadamente divertido y gratificante. Cuando ambos aspectos concuerdan entre sí es cuando el pop es más influyente y eficaz.

¿Qué pasa, pues, si no podemos entender las letras? Perdemos este componente de concordancia, sin duda, y también la posibilidad de comprender mejor la canción, pero quizá ganamos algo: foco, en este caso foco en el mensaje que la música pura nos transmite. Pondré un ejemplo de por qué esto es positivo. Max Martin es compositor y productor de una cantidad ingente de éxitos pop modernos (desde Britney Spears hasta Katy Perry, pasando por Taylor Swift y Kelly Clarkson, entre otros), y su método de escritura habitualmente consiste en letras sin sentido y pronunciaciones antinaturales. La razón es que Max Martin es sueco. Habla el inglés perfectamente, pero su lengua materna es el sueco. Cuando escribe sus canciones piensa en vacíos que el cantante o él mismo después rellenará con letras, y son vacíos con melodías adictivas y fascinantes. Cuando escuchas los resultados finales, las melodías siguen ahí, intactas, fantásticas independientemente del cantante que las interprete. En cambio, las nuevas letras a veces desafían la lógica más simple, mientras que las pronunciaciones de ciertas palabras suenan forzadas para un artista anglohablante. La mayoría de éxitos de Max Martin, sobre todo los escritos por él mismo, están pensados para ser disfrutados sin entender las letras, o al menos obviándolas.

Así pues, la próxima vez que alguien te haga el comentario de «si supiesen qué significa esta canción» recuerda que la mayoría de las veces se hace no solamente para ridiculizar al oyente que sin entender la letra disfruta de la música, sino también para quitar importancia y mérito a los éxitos que triunfan en la radio y los servicios de streaming. Los smash hits —esas canciones que son populares en todo el mundo, que oímos en peluquerías, en restaurantes, en playas, en móviles del metro— son uno de los idiomas más universales que existen.

Enric Llonch es estudiante de Comunicación Audiovisual y su sueño es pelearse con alguien que odie «Love Me Like You Do» de Ellie Goulding. Ha escrito sobre tecnología, cultura popular y música en catalán, español e inglés. Puedes pagarle para que escriba para ti, si quieres.