Un poco de ayuda de sus amigos: Cómo se hizo el ‘Black Messiah’ de D’Angelo

Afortunadamente, algunos confidentes clave se preocupan más de la música que del dinero

Por kathy iandoli. Traducido por María Casuso.


«El arte nunca se acaba. Solo se abandona» —Leonardo da Vinci

Imagina a la Mona Lisa. Una de las obras más famosas de Leonardo da Vinci, considerada como una obra maestra por aficionados y fans del arte de a pié de calle a nivel mundial, la pintura se encuentra en el Louvre, en París. Muchas personas saben que la mujer del cuadro era Lisa del Giocondo, una mujer cuyo marido encargó a da Vinci pintar un retrato de ella a principios del siglo XVI. Pero no muchos saben un detalle crucial de la Mona Lisa: está incompleta.

Hay una línea delgada de lápiz que se extiende por la cabeza, que marca la confusa transición de da Vinci desde el boceto a la pintura — ya sea eso o que esté usando una redecilla para servirnos a todos el almuerzo — . Hay otros detalles que los expertos han identificado como claros indicadores de que el trabajo no estaba terminado, incluyendo la mezcolanza del fondo, el inconsistente sombreado a lo largo del vestido de la Mona Lisa, junto a una falta de definición de los detalles de su cara. Da Vinci se aferró a este retrato durante un buen tiempo. Los historiadores especulan que estaba demasiado apegado a él como para dejarlo ir. Continuó trabajando en ello, pero nunca sintió que fuera perfecto. Da Vinci, sabido procrastinador, no nunca terminó algunos de sus trabajos. Algunos dicen que creció obsesionado con las inmundicias de su propio detrimento creativo, mientras que otros sugiriron que dos dedos de su mano derecha estaban paralizados (una condición conocida como la enfermedad de Dupuytren), impidiéndole pintar.

Durante los últimos 14 años, D’Angelo — como da Vinci — había estado luchando para completar su obra maestra: un tercer álbum, una continuación de su debut, Brown Sugar, en 1996, y Voodoo, de 2000. Muchas canciones fueron creadas y muchas de ellas fueron descartadas. De vez en cuando, las filtraba. Las fechas de lanzamiento fueron establecidas, luego se perdieron. Al nuevo álbum se le cambió el título tres veces y pasó por al menos tres sellos discográficos: Virgin, J y RCA. Cuando finalmente surgió como Black Messiah, el 15 de diciembre del 2014, D’Angelo fue recibido con elogios, no solo por el lanzamiento de su proyecto, sino por desarrollar un trabajo que podía hablar a este preciso momento en la historia con un comentario social impactante. Black Messiah vendió 117.000 durante su primera semana, superando las expectativas de muchos en la industria. Los críticos alabaron el álbum y un profesor de música alabó sus intrincadas capas que afloran de nuevo con cada escucha. Pero, como la Mona Lisa, Black Messiah está incompleto.

¿El motivo? El actual sello de D’Angelo, RCA, le dio un plazo (una conversación sincera con un empleado de RCA confirmó esto). Tras el plazo, cualquiera de las piezas maestras que habían sido creadas con el dinero del sello, serían liberadas. Teniendo en cuenta esa perspectiva, D’Angelo — asistido por un equipo de gerentes, mentores, músicos, vendedores y confidentes — se apresuró en esculpir la forma final del álbum. Fuentes cercanas a D’Angelo dicen que las prisas fueron el motivo por el que el artista no apareció en su propia fiesta de lanzamiento en la ciudad de Nueva York. Y, ciertamente, mientras D’Angelo trató de tomar ventaja de la repercusión de algunas de sus canciones con los actuales acontecimientos, es cierto que sentía como que tenía algo más que decir.

Es el aspecto de la personalidad de D’Angelo lo que mejor ilumina la brecha entre sus álbumes y la forma que Black Messiah finalmente tomó. No es D’Angelo, el adicto: entrando y saliendo de rehabilitación por problemas con la bebida; arrestado por conducir borracho y por posesión de drogas en 2005; «puesto de cocaína y borracho hasta el culo», como dijo Amy Wallace en su artículo de GQ en el 2012, mientras él volcó su Hummer tres veces el mismo año. No es D’Angelo, el de las emociones sin arreglo: profundamente avergonzado y disgustado de que su mente en la era Voodoo eclipsara su música como la principal atracción de sus espectáculos. Más bien, es D’Angelo, el perfeccionista que en última instancia dictaminó el curso de los acontecimientos, que hizo a Black Messiah un gran álbum independientemente de los recelos de su creador. Pregúntale a sus amigos.


Jocelyn Cooper fue una empresaria que, atrás en el año 1993, dio a un joven compositor llamado Michael D’Angelo Archer su primer contrato de edición, con su compañía, Midnight Music. En los años posteriores, Cooper llegó a convertirse en una importante ejecutiva en la industria musical y, quizás, una de las mujeres más poderosas en ella, habiendo sellado el acuerdo entre Universal Records y Cash Money, una cooperación que gobierna el sonido de la música americana a día de hoy. La propia Cooper ha cambiado las marchas musicales, confundando Afropunk en 2004 con Matthew Morgan — un veterano de la industria que lanzó un documental crucial con el mismo título en 2003 — fomentando una nueva generación de músicos negros «alternativos». Pero ella aún es la editora de D’Angelo. Y, de entre cualquiera de su equipo, ella es la que le conoce desde más tiempo.

Jocelyn Cooper fundó Afropunk en 2004 con Matthew Morgan

«Cuando lo conocí, podía coger prácticamente cualquier instrumento y encontrar la manera de tocarlo. Pero dominarlo requería tiempo», dice Cooper. Y entre las muchas cosas de la larga lista de cosas «pendientes» de D’Angelo, de los últimos 14 años, el dominio de la guitarra era una prioridad. Era una de las cosas que D’Angelo quería hacer antes de grabar y lanzar su tercer álbum.

«Ese fue un deseo muy fuerte para él», continúa Cooper, «ser grande tocando la guitarra. No sé si alguna vez se sentirá tan grande como yo estoy segura que él es, porque siempre está rodeándose con maestros como Jesse Johnson. Pero esa es una de las cosas en las que estuvo muy concentrado durante este período de tiempo». Las recién descubiertas nuevas habilidades con la guitarra de D’Angelo son omnipresentes en Black Messiah.

Cooper llevaba un rol adicional trabajando en Black Messiah, mientras Afropunk se hizo responsable de la creación de los materiales de marketing para el proyecto bajo un apretado giro. Crearon una libro de letras siguiendo al lanzamiento del álbum, un regalo del cielo por las murmullos en las voces de D’Angelo. Por encima de todo, Cooper mantuvo un buen oído para D’Angelo mientras los dos hablaban durante su interrupción a la vez que él reconstruía el proyecto.

«No me esperaba que [Black Messiah] cayera este año», admite Cooper. «Realmente pensaba que saldría en el 2015. Pero hablando con D’Angelo durante todo ese tiempo, él de verdad, de verdad sentía fuertemente que lo lanzaría este año con lo que estaba sucediendo en el mundo».

Eso no impidió que D quisiera que fuera preciso. «Él estaba perfeccionándolo», dice ella. «¿Por qué le llevó 14 años? Creo que estaba viviendo su vida, siendo inspirado por el mundo y la música, encontrando algo que quisiera decir. Sé que estaba trabajando y escribiendo durante ese tiempo… Todo el mundo tiene un ciclo distinto en términos de cómo lanzar música. Hay artistas que lanzan discos todos los años y les va bien. No todo el mundo tiene que aferrarse a participar en el mismo ciclo». Cooper cita los 10 años de interrupciones de Sade entre lanzamientos como un ejemplo.

Cooper dice que ella está «encantada» de que Black Messiah haya finalmente llegado y espera que esto sea una estancia prolongada por parte de D, incluso entrar y salir con una canción a la vez de aquí en adelante, a pesar de que ella se impresiona cada vez más con cada reproducción de Black Messiah.

«En “Sugah Daddy” hay un hambone. Como, ¿quién hace eso?» dice Cooper con deleite. «¿Quién puso eso en los discos? Todas sus tradiciones Gospel, todas están íntegras en este disco, reunidas en un modo que no creo que haya escuchado alguna vez a algún músico en la era moderna. Él ha sido consistente desde que le conocí a los 17 años, un músico magistral y un estudioso de historia de la música».


Alan Leeds es una leyenda por derecho propio. Dejó la universidad para trabajar con James Brown y a sus tempranos 20 años era el manager de la gira de Brown, el publicista y cualquier otra cosa que el Padrino del Soul necesitara de él. Leeds fue a hacer lo mismo para Prince en 1989, convirtiéndose en el presidente del sello discográfico de éste, Paisley Park Records. Actualmente es un escritor de notas extensas y archivos de música, gestiona giras para músicos y comediantes, más notablemente los tours de Chris Rock en los últimos años. Leeds conoció a D’Angelo durante sus días en Brown Sugar, cuando el artista tan solo estaba en un acto de apertura.

«Le vi un par de veces en ese entonces», recuerda Leeds, «y así fue como le describía: un niño con una gabardina que se sentaba sobre un teclado. No sé si era tímido o simplemente estaba teniendo su primera experiencia actuando, pero recuerda que éste es alguien que ha estado actuando frente a la audiencia de la iglesia desde que era un niño. No es como si estuviera frente a la audiencia y cantar fuera algo nuevo para él».

Alan Leeds ha trabajado directamente con tres generaciones de hombres del soul, incluyendo a James Brown, Prince y D’Angelo

Los dos formaron una amistad. Por el año 2000, Leeds estaba trabajando como manager para el tour apoyando el siguiente álbum de D’Angelo, Voodoo. Allí, fue testigo de la desintegración de D’Angelo desde dentro. Empezó con el vídeo del tema principal de Voodoo, «Untitled (How Does It Feel)», donde un medio desnudo D se situaba frente a la cámara para hacer de sus abdominales la estrella, con el estímulo de su entonces manager, Dominique Trenier, y el director Paul Hunter. Leeds afirma que mientras la mayoría de los hombres pueden disfrutar de las miradas lascivas, D’Angelo sintió que sus pectorales desnudos estaban interponiéndose en el camino de los fans, absorbiendo su música cuando actuaba en directo. Cuando los fans cantaban «¡Quítatelo!» durante los espectáculos, D le preguntaba a Leeds: «¿Qué coño es esto, Chippendales? ¿Están prestando atención a la música?». Leeds dice que la humillación de D’Angelo provocó, en parte, su largo descanso.

Leeds hablaba frecuentemente con D’Angelo en ese tiempo, principalmente sobre deporte y música, antes de convertirse en el co-manager de éste alrededor del 2012. Leeds dice: «Yo siempre supe que tarde o temprano — rezándole a Dios para que se mantuviera sano — encontraría el punto donde él diría: “¿Sabes qué? Es suficiente. Vamos a sacar algo”. Porque, contrariamente a la creencia popular, él podría haber sacado algo hace seis o diez años. Había material suficiente que podría haber sido terminado. No se pasó 14 años tan solo con estas canciones. Simplemente nunca se unieron como un álbum que él sintiera que representaba la declaración que quería hacer. Nunca hubo una colección de canciones que él sintiera lo suficientemente fuerte como una unidad para lanzarlo como un álbum».

Leeds argumenta que el perfeccionismo de D’Angelo está fundado por una personalidad que no está unida al todopoderoso dólar. La mayoría de artistas tienen que volver a los escenarios para pagar su tren de vida. D’Angelo no. «Él es la persona menos materialista que me he encontrado en mi vida», dice Leeds. «Te hacen preguntas todo el rato como, “¿Qué hace con el dinero? ¿Cómo vive? ¿Es que no se preocupa por su carrera?” Todas las preguntas que hasta yo me haría sobre este talentoso artista que lleva años y años sin un producto nuevo. Hace plantearte todas estas preguntas obvias. La conclusión es que creo que si no fuera un artista — si no fuera un artista dotado como lo era — sería un hippie viviendo en los bosques de la sal de la tierra. No quiero decir que no sea cosmopolita o sofisticado, simplemente no está impulsado por cosas materialistas».

La precisión de D’Angelo requiere casi de una paciencia sobrehumana por parte de su equipo creativo y su desprecio por la riqueza significa que nadie puede estar ahí para ganarla. Afortunadamente, todos los que le rodean tenían sus propios medios para ganarse la vida, por lo que podían permitirse trabajar por amor. «Ésta es probablemente la primera vez en su carrera donde tiene un equipo a su alrededor en el que todos ven las cosas de la misma manera», dice Leeds.

«Las buena noticia», explica Leeds, «es que es absolutamente encantador trabajar con un artista que trabaja del modo en que lo hace, con lo poco tradicional que es. Hay docenas y docenas de artistas de todo tipo inmensamente talentosos que nunca encontraría el nicho comercial con el que podría ser artísticamente difícil de trabajar, pero es casi un coitus interruptus, porque no llegas al orgasmo, no obtienes el éxito al final del arco iris. Con D’Angelo obtenías tu pastel y comías de él también porque recibes la visión artística de un proyecto apasionado, pero también llegas al orgasmo del éxito».


Alan Leeds recuerda el día en que el nombre de Kevin Liles surgió en una conversación con D’Angelo. «Supongo que fue a mediados del 2011 cuando él me llamó», dice Leeds. «Yo estaba escribiendo mucho, viviendo en Minneapolis y un poco fuera de onda». Leeds, un confidente pero aún no manager en ese momento, le dice a D’Angelo: «No necesitas un agente que realmente te quiera, necesitas a uno que realmente pueda ayudarte». Liles era ese tipo.

El veterano de la industria, Kevin Liles, había estado tratando con D’Angelo como un amigo, ahora gestiona al artista

Kevin Liles empezó su carrera como un pasante de promociones en Def Jam en 1991 y, en 1998, llegó a convertirse en el presidente de la discográfica. Cuando su jefe y mentor, Lyor Cohen, se fue para llevar el Warner Music Group, convirtió a Liles en Vicepresidente ejecutivo. En 2009, Liles se fue para formar su propia compañía de gestión junto con el artista Trey Songz como ancla. Y cuando Cohen renunció a su cargo en la Warner, unió fuerzas con Liles y Todd Moscowitz para formar 300 Entertainment — un combo entre la firma de una empresa de gestión y un sello discográfico distribuído por Atlantic Records.

Durante ese tiempo, Liles ha estado tratando con D’Angelo como un amigo. Pero cuando D’Angelo estaba listo para volver a los escenarios, volvió a la conocida empresa de Liles. Liles era capaz de ayudar a navegar a D’Angelo a través de una maraña de contratos discográficos. El siguiente paso sería devolverlo a la esfera del directo.

«La razón por la que le saqué a la carretera fue porque quería que él sintiera a la gente», explica Liles. «Quería que él reprodujera los discos, pero cogiera ciertas cosas, como ir a presentarse a Bonnaroo. Todo estaba calculado. Como si fuéramos a ir a hacer un artículo de GQ. Éstas eran cosas en las que la gente quería actuar como si no fueran parte de un plan desde el principio».

D’Angelo tenía estrictos requisitos para el equipo de su estudio que frenaban el ritmo de grabación. Tenía que sonar bien. «Él solo usaba a Russ [Elevado] para la ingeniería», dice Liles. «[D’Angelo diría] “No, no quiero ningún bajista viejo, necesito a Pino [Palladino], a Jesse [Johnson], a Questlove”». Un montón de gente estaba de gira, un montón de gente tenía otras cosas que hacer. No era simplemente sacar un disco. Le recuerdo parando grabaciones porque una palabra no sonaba bien y volviéndolo a colocar en el tablero. Él quería la tormenta perfecta».

Cuando Ahmir «Questlove» Thompson y Russel Elevado no estaban en el estudio con D’Angelo, ambos estaban activamente haciendo su parte para mantener a D en las mentes de las personas. Durante el transcurso de la ausencia de D’Angelo, Thompson en particular se convirtió en parte portavoz y en parte oráculo, mencionando al cantante en las entrevistas, haciendo alusión a su esquivo tercer álbum y su inminente lanzamiento.

¿Estaba seguro Liles de que Black Messiah iba a llegar cuando lo hizo? «No», dice con una risa. «Sabía que estábamos cerca. Sabía que teníamos una oportunidad increíble para que saliera, pero realmente estaba en la mente de D que él quería un mensaje en su música. Es más, ellos [los fans] lo necesitaban. Se convirtió en menos de él [a medida] que nos acercábamos».

Hacia finales del 2014, D’Angelo centró su atención en los eventos de Ferguson. Liles recuerda a D’Angelo decirle: «Ey Kev, ¿ves lo que está pasando aquí? Es por eso que escribí “Charade”. Tengo la banda sonora de todo lo que está ocurriendo ahora mismo. Tenemos que sacarlo. Tenemos que sacarlo».

«No creo que él hiciera un álbum. Creó una experiencia», dice Liles. «Sé que iba a ir por algo que se mantuviera por algo. Iba a por una pieza de época. Quería que todo el mundo supiera que el 15 de diciembre no tenía nada que ver con ser el mejor álbum de 2014, todo iba sobre un mensaje. Creo que muchas personas están sorprendida de que esté aquí ahora, pero va a ser un momento determinante para la música».


Ahora que Black Messiah ha llegado, la gente que se estuvo con D’Angelo están eufóricos. Para ellos por lo menos, hay finalización.

«Siento como que encontré mi mejor botella de vino», dice Liles. «No el más caro, pero mi mejor botella de vino, que envejecí durante un período de tiempo y bebo en una copa de cristal».

Cooper cita a Questlove diciendo: «“Si dieran premios MacArthur Genius Awards para la música, [D’Angelo] se merecería uno”, debido a su maestría musical y por todos los elementos históricos que lo hacen una persona, un ser humano, soul, funk, jazz».

Leeds añade: «Iré a mi tumba diciendo, “¿Sabes qué? Fui parte del Sex Machine y el Payback de James Brown, del fenómeno de Purple Rain, y soy parte de Voodoo y de Black Messiah”. Y eso es lo que me importa».

Era el final de un ciclo de 14 años durante el cual D’Angelo perdió un número considerable de mentores y encargados, dejando sólo a aquellos que realmente creían. «Cualquiera que estuviera en ello por cualquier otra razón, se quedó por el camino», dice Leeds. «Cualquiera que quedara en pié tenía que estar tan loco como nosotros».


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