El trabajo como ARTE

Una mirada al futuro del trabajo

Publicado el 19/09/2015 a las 10h27 en la revista OH!

No es un arranque poético de viernes por la noche. Ni tampoco es una moda pasajera que amenaza con propagarse por el Internet. Es una tendencia mundial, resultante inevitable de las grandes transformaciones planetarias en las que estamos inmersos.

Engloba nuestra visión y nuestras maneras de trabajar, de imaginar nuestro estilo de vida, de entender y planificar nuestros negocios y emprendimientos, de relacionarnos con nuestros colegas y nuestros clientes, que se está transformando profundamente hacia entendimientos, prácticas y competencias que se acercan a los principios y valores del arte, mientras se alejan del modelo de trabajo como faena mecanizada, obligatoria y desgastante.

EXTRAÑOS EN UNA TIERRA EXTRAÑA

Cuántas veces hemos recibido preguntas del tipo ¿Viajas por placer o trabajo? o esta última que escuché en un congreso de emprendedores: “¿Cuándo su emprendimiento dejó de ser pasión para convertirse en negocio?” Este tipo de preguntas revelan una manera muy particular de pensarnos e imaginarnos a nosotros mismos en relación al mundo, el Universo y la vida en general. Nuestra Cosmovisión. Y en esta manera de mirar las cosas, nos vemos como extraños en una tierra extraña; el mundo y la naturaleza como una jungla en que la supervivencia descarnada es la ley, y donde estamos siempre acechados por peligros y dificultades que nos ocurren por motivos inciertos, totalmente desconectados de nuestra voluntad o deseo y ante los cuales sólo nos toca reaccionar.

Desde tal perspectiva existencial, se descuelga entre otros complejos la idea de que la vida es en sí misma, difícil, una lucha sin cuartel, un esfuerzo agotador, una especie de penitencia. La motivación de trabajar es la de evitar ser devorados por la pobreza, la vergüenza, la exclusión.

Trabajar/luchar para adjudicarnos un metro cuadrado de seguridad y “garantías”, para conseguir prestado de los otros la admiración y respeto que todavía no podemos darnos a nosotros mismos. Desde este lugar, nos domina la falsa dicotomía entre placer o trabajo, pasión o negocio, éxito definitivo o fracaso devastador, patria o muerte.

UNIVERSO AMISTOSO

¿Cuál es la pregunta fundamental de la física?, le preguntaron una vez a Einstein. Su respuesta: “La pregunta fundamental de la física y de la humanidad es… si el Universo será amistoso.

Está surgiendo desde las ciencias, las artes, los movimientos sociales, filosofía etc., un nuevo paradigma, una nueva cosmovisión que percibe al Universo, la Naturaleza y nuestro lugar, ya no como ese campo de batalla sin sentido, sino como un espacio sagrado, misterioso, con algún tipo de presencia, algún tipo de propósito.

Irrumpe también, liberadoramente, el reconocimiento de que somos los seres humanos los que hemos construido esa percepción anterior y, que al sostenerla y creer en ella, hemos actuado en concordancia y hemos creado el caos en el que ahora nos encontramos.

Y se va reconociendo más y más que los seres humanos tenemos ese extraño poder de, al contarnos historias, crear un mundo acorde las ideas, percepciones y emociones con las cuáles vamos tejiendo nuestro hábitat.

Nunca fuimos las víctimas, ni de la serpiente ni de Jehová ni de la entropía cósmica. Y no somos extraños en una tierra extraña. Somos Co-creadores de nuestro mundo y nuestro destino, absolutamente interdependientes y necesarios en el gran esquema de las cosas.

EL TRABAJO COMO ARTE

No estamos apuntando a que nos divirtamos más en el trabajo, a que estemos más relajados, a que pongamos nuestro lienzo de pintura al lado del teclado. Tampoco estamos hablando de arte como exposición, “objeto” o “creación artística”” sino de una actitud y un abordaje particulares hacia la acción emprendedora, y a nuestra responsabilidad como agentes creativos en un ecosistema y una sociedad donde nuestros haceres tienen cada vez más poder de generar cambios (para bien o para mal), y son cada vez más transparentes a los ojos de los demás.

La motivación de fondo en el trabajo como arte ya no es sobrevivir y conquistar a cualquier precio, sino desarrollarnos y expresarnos creativamente desde la inspiración y la pasión, mientras mantenemos un riguroso y disciplinado rendimiento y productividad. La pasión y la disciplina van de la mano para crear emprendimientos que extienden el horizonte de lo posible. Lo que el Zen llama “la manera infinita de hacer cosas finitas”

Nuestra naturaleza más intrínseca es la de ser creadores e innovadores. También aventureros, inspirados y apasionados, aunque a veces nuestra pasión por la vida se traduce en protegernos de la muerte con todo tipo de comportamientos neuróticos, que al final postergan nuestro salto a la participación en la gran fiesta de la vida.

En el mundo de hoy, la aventura más desafiante y enriquecedora es la de montarse un proyecto vital creativo, un emprendimiento, un negocio significativo que contribuya a enriquecer la vida propia y de los otros. ¿Por qué? Porque es un ámbito donde podemos expresarnos y dar forma a nuestras inspiraciones, al mismo tiempo que nos involucramos en actividades llenas de propósito y sentido que nos empujan a dar lo mejor de nosotros mismos, a desarrollar nuestro potencial, a vencer limitaciones, no para “parar de sufrir” solamente, sino para llegar más lejos, para ir más profundo, para que la vida se haga cada vez más exuberante e interesante junto a nuestros compañeros de ruta, para sentir el enorme placer de contribuir a la gran cadena del Ser.