¿Por qué es más difícil dejar un matrimonio en el que no hay amor, que uno en el que se ama?

una típica imagen de Google, retocada

“¿Por qué es más difícil dejar un matrimonio en el que no hay amor, que uno en el que se ama? Porque un matrimonio sin amor nace de la desesperación, mientras que un matrimonio en el que existe el amor, nace de nuestra elección.” Erica Jong.

Otro susto que nos da la escritora Jong. ¿Leíste bien su texto? Puede que tu cerebro haga un giro disléxico y leas: “¿Por qué es más difícil dejar un matrimonio donde SI hay amor?” Sería lo esperable. Pero no. Veamos.

De los psicólogos existencialistas sabemos que el amor de pareja no es separable, entre otros, del amor a la vida. De hecho es dependiente! Sin amor a la vida no hay buenos cimientos para el amor en pareja.

Precisamente cuando el amor a la vida se ha eclipsado por algún conflicto interior, la desesperación hace mella en nuestros corazones y la relación de pareja, o el matrimonio se hace menos una elección libre y más una compulsión desasosegada, que procura al otro como tabla de salvación. Por supuesto, pronto vienen los quebrantos, desilusiones, frustraciones, bien sabemos: el infierno. Pero un infierno difícil de dejar. Sin ese amor a la vida tampoco hay amor al propio camino ni fé en que nos lleve eventualmente a nuevos y excitantes horizontes.

Quien ha elegido desde la libertad, amar y recorrer un camino juntos, tendrá más coraje, si la relación se estanca irremisiblemente, a elegir una vez más. Esta vez, la elección de irse, por muy dolorosa que sea, estará dictada por nuestro amor a la vida, que nos exige constantemente avanzar, avanzar sin descanso. La idea no es tanto dejar al otro, sino re-dirigirse hacia un nuevo comienzo.