La cultura del fracaso

“Fracasa a menudo para que puedas tener éxito más pronto”. Ésta es una gran frase dicha por Tom Kelley de IDEO, la firma de diseño más respetada en el mundo. Éste es el mantra que se repite en Silicon Valley. Para llegar más rápido al éxito debemos tener la capacidad de fallar en reiteradas ocasiones.

¿Qué es el fracaso? Muchos le dan una connotación negativa, como si el obtenerlo fuera el fin del mundo. Pero, en realidad, se trata de probar una hipótesis y darse cuenta de que no era la correcta. Mientras más eficientes y rápidos seamos en llevar a cabo este proceso, menos costoso y lento será el camino al éxito.

Sin embargo es mucho más fácil decirlo que hacerlo. A nadie le gusta fallar y mucho menos aceptar que se fracasó. Es muy raro encontrar a alguien que públicamente admita que falló, que se propuso hacer algo y no resultó en lo que él esperaba. Esto debido principalmente a un tabú social y al temor del “¿qué dirán?”, “¿se me cerrarán las puertas?”

En una cultura como la nuestra, estamos acostumbrados a maltratar al que ha fallado y le decimos que deje de intentarlo, que él no es bueno para ello. Vemos que alguien inicia una empresa y no lo logra, entonces asumimos que, porque falló la primera vez, entonces ya no debería de continuar intentándolo. No obstante, la realidad es todo lo contrario. Esa persona tiene ahora más experiencia, una que no se puede aprender en las aulas de un colegio o alguna universidad, ni siquiera en el escritorio de una empresa ajena. Aprender de tus errores es una lección cara pero muy valiosa.

Les comparto un ejemplo que ilustra el motivo del porqué en los negocios una persona tiene que intentar, fracasar y volver a intentarlo las veces que haga falta hasta obtener el éxito. Imaginemos que deseamos aprender a tocar un instrumento musical, la primera vez que tocamos una nota equivocada lo que nos dice nuestro maestro es “inténtelo otra vez”. Después de horas y horas de practicar, eventualmente podremos tocar una pieza sin ningún error. Para esto la persona debió fracasar reiteradas veces, sin desanimarse. Si este mismo ejemplo lo aplicamos en la realidad empresarial, entonces sería como decir al estudiante de música en su primer intento fallido que no vuelva a tocar el instrumento. Si fuese así, no tendríamos músicos. Sin embargo, gracias a que en ciertas culturas y grupos sí se anima a que intentes y fracases, entonces tenemos grandes emprendedores.

Si no le tenemos miedo al fracaso, entonces lo intentaremos todas las veces que sean necesarias, sin ponernos un límite de intentos o fracasos. Eso significa que lo peor que puede pasar es que no lo logremos y lo mejor es que sea sumamente exitoso.

¿Alguna vez he fracasado? En múltiples ocasiones, pero eso no me ha desanimado para seguir intentándolo. Mi más reciente emprendimiento fue Arcturus BioCloud, una empresa que tuvo por misión dar al mundo las capacidades para hacer, de manera segura, ingeniería genética en microorganismos. Cada esfuerzo y cada fracaso era tan sólo un paso más cerca hacia algo mejor.

¿Crees que el fracaso de una startup te cerrará puertas? Puedo garantizar que en Silicon Valley las puertas para un emprendedor que intentó y aprendió están siempre abiertas. Para demostrarlo les comparto un extracto de la carta de uno de nuestros inversionistas al enterarse de que nuestra empresa dejaría de operar.

“A medida que sales de este negocio, por favor, sepan que los respetamos enormemente por todo el corazón que han puesto en intentar construir su propia empresa, y por el tiempo y esfuerzo que le han puesto. Las lecciones más difíciles son las que nos hacen crecer más. E, incluso, si no ganaron esta batalla, si ustedes se levantan para pelear la próxima, entonces ganarán la guerra. […] He creado empresas que han fallado. Y quiero que sepan que no deben esconderse o huir de la comunidad de la cual forman parte… no existe ninguna vergüenza en intentar duro, darlo todo y no conseguirlo. Por favor no se aíslen, más bien continúen siendo parte de nuestra familia y sigan relacionándose con los demás. Ahora tienen más experiencia gracias a esa batalla” —Sean OSullivan de SOSVentures.

Si alguna vez has fracasado, no tengas miedo de compartirlo. Si lo escondes, vivirás con esa carga. En cambio, si lo compartes, estarás ayudando a fomentar un ecosistema que premia a los valientes por intentarlo.


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¡Hola! Soy Jaime Sotomayor, gerente de Aceleración en Wayra Perú (aceleradora global de startups digitales de Telefónica Open Future). Cada dos miércoles publico en mi blog Darwin Digital en SEMANAeconómica un nuevo artículo relacionado a innovación, tecnología y emprendimiento. Te invito a que te suscribas a mi newsletter gratuito en la web jaime.pe para que no te pierdas ninguna noticia. También puedes seguirme en Facebook y Twitter, donde diariamente comparto novedades.


Originally published at semanaeconomica.com on August 22, 2016.