Negar lo evidente

Del Potro festeja su pase a los Cuartos de Final del US Open [Foto: USTA]

Es media tarde en Nueva York y Del Potro da tumbos en una GrandStand que sufrirá de magnetismo con la caída del sol. Los rascacielos parecen doblarse para el tenista tandilense que nota ante sí la mala fortuna vestida en forma de fiebre y unos ojos que evidencian sentimientos contrapuestos: los de un hombre que quiere pero no puede.

Thiem, ajeno al invento, estremece al respetable argentino ajustando cada bola, mimando cada ángulo, destripando la pista por cada esquina; esbozando dos primeros parciales donde Juan Martín parece asentir ante lo aparentemente evidente. Pero nada más lejos de la realidad, el orgullo del campeón en 2009 sale a paseo encumbrando la figura de un hombre experto en demostrar.

Del Potro levanta el puño celebrando un punto [Foto: Getty Images]

Su mirada cambia. Su gesto enfría cualquier dolencia. Su grito sacude Queens. Del Potro carbura a un ritmo desorbitante y niega lo utópico. Es especialista en desconcertar. Thiem ve como el vendaval se acerca a Flushing Meadows y regresa en el cuarto cuando logra estabilizar su cabeza.

«Mientras tanto el partido se satura. La noche pone la magia; Del Potro la voluntad»

Mientras tanto el partido se satura. Las gradas extasían y Flushing Meadows deja de mirar a Roger Federer para centrar su atención en una de las mejores peleas de la temporada. La noche pone la magia; Del Potro la voluntad.

Entre bolas de partido, su despiadada querencia invita a no parpadear. Thiem no baja la guardia por si acaso. Pero los por si acaso quedan en el olvido cuando el suspense del ojo de halcón niega el último servicio del choque al austríaco, que incrédulo, reverencia a una Torre que repara sus grietas con ilusión y encara los Cuartos de Final del US Open asomando la cabeza en un cuadro de locos.

David Sánchez (Twitter: @DASanchez__)

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