Smith-Nastase, la Final de Wimbledon que marcó los 70

Smith festeja la consecución de Wimbledon. En primer plano, un abatido Nastase [Foto: Wimbledon]

A cualquiera que se le pare por la calle y se le pregunte por una Final de Wimbledon que recuerde, si es joven, le dirá el Federer-Nadal de 2008; si tiene algo de experiencia en esto del tenis, le apuntará el duelo entre McEnroe y Borg, en 1980, pero antes de ambas contiendas, Stan Smith e Ilie Nastase protagonizaron una imponente pugna por el entorchado en la ‘Catedral’ del tenis mundial.

En julio de 1972, bajo el amparo de la capital británica, dos jugadores de estilos antepuestos como eran Smith y Nastase se medían las caras por salir airosos en el lugar donde el tenis rebosa por los cuatro costados. Smith, un espigado tenista de 1,93 metros gozaba de un vertiginoso juego de saque y volea. Un año antes, en 1971, ya había alcanzado la Final en el mismo escenario pero la perdió ante John Newcombe en un partido que finalizó en el quinto set.

«La ambición personal de Smith le llevó en volandas hacia el objetivo de querer conquistar el trofeo perdido en Londres»

Su ambición personal le llevó en volandas hacia el objetivo de querer conquistar el trofeo perdido en Londres y, reponiéndose psicológicamente a la derrota del año anterior, volvía a alcanzar la Final en el Grand Slam de la hierba. Smith venía de levantar la Copa en el US Open y el número 1 mundial. El ruso Metreveli y el checo Jan Kodes fueron sus últimos obstáculos antes de la cita frente al rumano Nastase.

Sobre la figura de Nastase, finalista en Roland Garros 1971 y campeón en el Masters ese mismo año, orbitaba la posibilidad de que, al fin, conquistara un Grande. Afrontó aquella Final como número dos mundial y se postulaba como firme candidato a la corona mundial. Su menudez y agilidad le hacían ganar muchos puntos sobre césped aunque su juego siempre se ajustó más a parámetros de la tierra batida. Connors y el español Orantes fueron sus rivales en la antesala por el trofeo de campeón.

El temperamento de Nastase contrastaba con la seriedad y discreción de la raqueta de Smith. El rumano, en un set con un tenis exquisito, plagado de puntos para el recuerdo, se anotó la primera manga (6–4). Smith haría galas de su serenidad y daría la vuelta al partido en dos sets con resultado calcado (6–3). Una nueva Final comenzaba en el cuarto.

El escenario puso la magia y los dos contendientes ilusionaron al respetable con un espectáculo digno de revisar en hemerotecas. Pese a que Smith llegó a estar break arriba, Nastase hizo lo imposible por igualar el partido. Afinó la raqueta y las líneas fueron sus mejores aliadas. El rumano quiso que la conclusión se firmara en un quinto set antológico.La Central era un hervidero emocional y los sentimientos se palpaban pese a ser inverosímiles. El público atronaba el All England Tennis Club al ritmo acompasado de unos aplausos que reflejaban la tremenda batalla que, sobre el tapete verde, lidiaban dos tenistas que jugaban con el alma.Al 4–4 del quinto set se llegó sin roturas. La igualdad era máxima. 15–40. Doble bola de campeonato para Smith. Nastase no se amilanó y, valiente, se colgó de la red para devolver la igualdad al partido. Llegaron al 5–5. El rumano parecía desestabilizar la volea de Smith pero el norteamericano lograba ponerse por delante.

Una doble falta de Nastase le daba una nueva opción de campeonato a Smith. El de Bucarest la salvaba, de nuevo, junto a la red. El siguiente punto fue imposible. Ambos, en un peloteo con la malla a dos palmos, se buscaron las cosquillas. Fue Smith el que se llevó la jugada. Cuarta bola de partido. Wimbledon vibraba con lo que veían sus ojos.

En el último punto de la Final, Nastase volvió a jugársela pero una de sus dos voleas – la más difícil de ellas, casi de espaldas- se quedó en la red y otorgó a Smith el título (4–6 6–3 6–3 4–6 7–5) que un año antes no pudo conquistar ante Newcombe. Aquella fue la derrota “más dulce”, en palabras del rumano. Ambos lo habían dado todo.

David Sánchez (Twitter: @DASanchez__)

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