La paradoja venezolana

Consideramos que no hay otro país de la región que haya puesto tanto empeño en renovar su modelo de interacción económica como Venezuela. El gobierno ha aludido a diferentes términos para describir su propuesta económica, pero, a final de cuentas, encontramos que la mayoría de los lineamientos que se han establecido coinciden, en principio — ya sea por accidente o a propósito -, con los elementos fundamentales de la Economía Social y Solidaria. Es por esta conexión tan evidente que nos interesa analizar y entender la experiencia venezolana de la manera más completa posible.

Como ya hemos mencionado, más allá de entender un fenómeno, el objetivo de nuestro trabajo es promover un cambio de paradigma, una nueva manera de buscar el desarrollo de nuestra región. En este sentido, el caso venezolano pareciera desalentador: el país que mayor esfuerzo ha puesto en lograr una transición económica es el mismo que ahora está al borde de un cataclismo económico y social. Es esta una de las premisas con las cuales comenzamos nuestro análisis: en Venezuela ha habido un proyecto transformador impulsado por el gobierno, basado en gran medida en muchos de los principios de la ESS, que no ha funcionado.

La segunda premisa con la cual iniciamos el análisis es la siguiente: la difícil experiencia venezolana no es sintomática del fenómeno de la Economía Social y Solidaria. Primero, porque además de los errores técnicos que se han hecho, la crisis económica y social de Venezuela también es el resultado de problemas políticos y administrativos no atribuibles a la propuesta económica. Segundo, porque muchos de los errores técnicos que se han cometido han sido irreconciliables, sino es que directamente opuestos, con los fundamentos de una economía social y solidaria. Tercero y último, porque la propuesta de la Economía Social y Solidaria no es una ciencia exacta; como ya hemos mencionado, la solidaridad tiene infinitas maneras de manifestarse y es posible que su visión económica, aun sobrepasando los primeros dos argumentos mencionados, haya sido mermada por políticas y programas mal diseñados y mal implementados.

Por último, las frustraciones del caso venezolano no significan que debemos regresar a las mismas políticas neoliberales que han hundido a los países de la región, sino que debemos seguir buscando mecanismos propios, que empaten con la realidad del país, para alcanzar nuestro desarrollo. En nuestro paso por Venezuela buscamos cumplir dos objetivos: el primero es entender lo que ha pasado, pues reconocemos que su experiencia es invaluable para el futuro de la región; queremos saber qué funcionó, qué no y por qué. El segundo objetivo es descubrir y analizar lo que sigue pasando; ¿cómo han hecho los venezolanos para sobrellevar los problemas que han surgido de esta experiencia?

Siguiendo la coyuntura, hemos optado por enfocarnos en el problema de la escasez. Lo cierto es que, más y más, los venezolanos se han visto privados de muchos de los productos esenciales para su día a día y sabemos que este tipo de crisis económicas son uno de los factores que más explican el surgimiento de emprendimientos solidarios.

“Venezuela: escasez y resiliencia”, es por lo tanto el nombre de este segmento de nuestro trabajo, La Economía Social y Solidaria en América Latina.