Pensando, carente de razón

Deseaba dormir tapada hasta la nariz entre múltiples frazadas coloridas, hablar con mi hermanita hasta caer rendidas en los brazos de Morfeo. Caminar juntas al colegio y desearle buena suerte antes de desaparecer por el pasillo que me fuese a corresponder este año.

Mas la realidad era muy distinta: me encontraba en una casa ajena, colmada de adolescentes que no dejaban de beber. El caos se hacía presente en forma de cigarrillos, tragos y algún que otro porro. Estaba claro que no descansaría durante toda la noche.