No amaneció el sol

Una Noche más.
No has tocado en mi puerta
ni te has sentado detrás de ella,
anteayer moriste.
«Roi ya no está».
Fue la frase.
¡Fue tan triste!
Tuvo que frenarlas el aire,
las lágrimas,
mientras como que escapaba
de saber que nos dejaste
montado sobre dos ruedas de la bici
camino de ninguna parte.
Hoy me acompañó tu ausencia
triste. Difícil.