Es común que cuando escuchamos la palabra hacker, pensemos en piratas cibernéticos que utilizan el Internet y computadoras para robarse información y dinero de grandes empresas y/o bancos. Por eso muchas veces, cuando le platico a personas cercanas que trabajo con hackers o que estoy abriendo una escuela de hackers, ponen cara de susto o de sorpresa.

La verdad es que la palabra hacker ha ido evolucionando y es ahora un concepto mucho más amplio y completo que el que solía ser. Sí, por un lado están las hackers que identifican vulnerabilidades en sistemas informáticos y las aprovechan para sacar ventaja; pero por otro lado, están las hackers que construyen cosas, que resuelven problemas creativamente y que son maestras en el arte de vencer obstáculos. Precisamente con las últimas es con las que me he acercado.

En el mundo de la tecnología, las hackers son las programadoras, desarrolladoras de software y las hardware geeks. Son quienes hacen magia con una computadora, con un sistema electrónico o con un smartphone. Paul Graham, fundador de Y-Combinator, define hacker como una persona que puede hacer que una computadora haga lo que él/ella quiera.

No obstante, ser hacker es mucho más que programar computadoras. Un/a hacker utiliza sus talentos técnicos, científicos, sociales o de cualquier tipo para estar continuamente aprendiendo cosas nuevas y así alimentar su desbordante curiosidad. Quizá la siguiente frase de Jamie Zawinski describa casi perfectamente la mentalidad hacker:

Dale un juguete nuevo a un/a hacker, y lo primero que hará es desarmarlo para ver cómo funciona.

En este sentido, hacker puede ser cualquier persona que busque activamente satisfacer su deseo de conocer cómo funciona el mundo, y no solamente un/a técnica o ingeniera o programador/a.

Paul Graham también habla de cómo un hack es cuando alguien hace algo tan listo o inteligente que de alguna forma “vence al sistema”. Esto amplía aún más la dimensión de ser hacker: también se trata de buscar formas de hacer las cosas de una mejor manera, de una manera más optimizada y eficiente. No es cuestión solamente de trabajar duro, sino de trabajar inteligentemente (work smart beats work hard). Un/a buen hacker encuentra constantemente nuevas y mejores maneras de lograr sus objetivos, aprovechando herramientas y recursos a su alcance para hacerlo. Entonces, uno de los grandes talentos de un/a hacker es encontrar maneras creativas y funcionales de resolver problemas.

¿Y cuál es la motivación entonces de un/a hacker para invertir tanto tiempo y energía en este tipo de actividades? Tomaré como respuesta a esta pregunta otras palabras de Paul Graham (sí, la verdad admiro a ese Vato): curiosidad intelectual. Graham platica en su post que el FBI ha atrapado a hackers (de las que sí hacen travesuras) que se metieron ilegalmente a otras computadoras y al interrogarlos, sus procedimientos usuales fallan con ellas. El problema que tienen es que usualmente existe un motivo para un crimen: drogas, dinero, sexo, venganza, etc., y al ver que estas personas no tenían otro motivo más que curiosidad intelectual, se quedaban patinando sin realmente entender la situación.

Estos son, entonces, los y las hackers del siglo XXI. No son piratas, no son criminales, no son personas malas; son personas con una cantidad particularmente grande de curiosidad intelectual y que además toman acción para satisfacerla. Son personas que construyen cosas por el placer de hacerlo; personas que disfrutan un buen reto intelectual que les haga partirse la cabeza por unas horas; personas que llegan al borde de las lágrimas de emoción cuando pueden apreciar el fruto de su trabajo materializado en una creación o solución a un problema. Son personas que no pueden quedarse quietas ni tampoco pueden dejar de aprender nuevas cosas. Son las personas que no aceptan las cosas como son, porque se saben capaces de construir una mejor versión de esas mismas cosas.

Entonces van, lo hacen y transforman su entorno.

Son las changers, las makers, las doers, las rebeldes en el sentido más positivo de la palabra. Las life hackers (hacks para la vida diaria), las hackers cívicas (resolviendo problemas sociales y ciudadanos), las education hackers (buscando revolucionar la educación) y todos los otros tipos de hackers que se atreven a hacer cosas diferentes.

Yo hoy, al escribir de todo esto, puedo pensar en muchos ejemplos de hackers que realmente admiro y respeto. Sin embargo, el ejemplo que más resalta en mi mente, son los y las hackers del Dev.F., quienes durante las últimas tres semanas han dedicado más de 6 horas diarias exclusivamente a alimentar su curiosidad intelectual. El Dev.F., más que una escuela de programación o para programadores, pretende ser justamente eso: una escuela para hackers. Y precisamente porque es para hackers, ya no puede llamarse una escuela tradicional; el Dev.F. es una des-escuela donde se aprende haciendo y construyendo, y donde la inspiración proviene de la calidad de cada miembro del grupo y de su pasión por aprender nuevas cosas todos los días.

Y es que al final, un/a buen/a hacker es, fundamentalmente y antes que todo lo demás, una buena persona. ☺

Democracia en Red

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    Manuel Morato

    Written by

    Tarahumara wanna-be. @ememorato

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