Tres condiciones para la democracia en red
La semana pasada escribí un twit que decía lo siguiente: “Yo veo 3 pilares: 1) Aumentar participación ciudadana con @DemocracyOS 2) Reducir corrupción burocrática con Open Data 3) Criptomonetizar.”
Muchos me pidieron mayores detalles sobre el asunto. Desde mi punto de vista, son las tres condiciones críticas para romper el esquema institucional perverso de nuestra “democracia estancada”.

Aumentar participación ciudadana: formación de la voluntad del pueblo
Votar una vez cada dos años no es suficiente. Sobre todo, si los representantes no tienen una obligación legal de implementar sus promesas de campaña y sus puestos no son revocables por incumplimiento. Tenemos un clásico problema de principal/agente, donde el agente (la clase política, los ejecutivos) no representa la voluntad del principal (el pueblo, los accionistas).
La solución pasa por plataformas que permitan superar el problema de la falta de representación, como DemocracyOS, que propone una participación más directa de los ciudadanos en la política.
No voy a extenderme mucho más en este tema, que ya fue tratado en extenso por los amigos del Partido de la Red.
Reducir la corrupción burocrática: ejecución de la voluntad del pueblo
La corrupción pública ocurre cuando un funcionario recibe un favor a cambio de realizar alguna acción prohibida por su puesto. Se trata, nuevamente, de un problema de principal/agente, que suele ocurrir cuando el corrupto percibe que la probabilidad de no ser atrapado es alta.
La corrupción siempre fue un mal endémico de la historia argentina. En la última década, se sumó el problema del debilitamiento de los mecanismos de control (Justicia, órganos de auditoría del Estado y también otras instituciones de la sociedad civil, como los medios de comunicación opositores). La probabilidad de que un funcionario corrupto sea descubierto, expuesto y castigado es baja.
Esto agrava la situación del principal/agente. Como predice la teoría, cuando la supervisión es débil y/o costosa, el agente tiene mayores posibilidades de cometer abusos.
Aún cuando DemocracyOS fuese un mecanismo perfecto para transmitir la voluntad desde los ciudadanos a los representantes, si éstos son corruptos, la voluntad del pueblo no será ejecutada. El aparato público corrupto desvirtúa las ventajas obtenidas del aumento de la participación ciudadana. La voluntad puede formarse correctamente, pero si los músculos para ejecutarse están atrofiados, el resultado será el mismo.
Esta situación genera una urgencia por buscar mecanismos para descubrir y combatir la corrupción. Los organismos públicos no resultan efectivos, porque probablemente acaben cooptados por el Gobierno.
Deberíamos encontrar una respuesta para este punto, similar a la que DemocracyOS propone para la representación. Llamémoslo, TransparencyOS. Una plataforma donde todos los ciudadanos puedan interactuar, bajo reglas que tendrán que definirse, para reducir la corrupción en la burocracia estatal.
Criptomonedas
Lo que distingue al Gobierno del resto de los actores políticos es que posee el monopolio de la fuerza, que lo habilita a recaudar impuestos. Simplificando, podemos distinguir entre dos tipos de impuestos: 1) Impuestos legislados, 2) Impuestos no legislados.
Los impuestos legislados son aquellos donde una ley define cuál es el tributo, quién lo pagará y bajo qué condiciones. Estos impuestos son definidos por los representantes.
Los impuestos no legislados extraen recursos de los ciudadanos sin que esto haya sido definido por los representantes. El más relevante de este impuesto es el señoriaje, que el Gobierno cobra por su monopolio de la emisión monetaria. Lo que para el Gobierno es señoriaje, para el pueblo es impuesto inflacionario.
A lo largo de la historia, hubo grandes debates acerca de quién debería tener la potestad de emitir moneda. (Para la discusión, tal como se presentó en Estados Unidos, vean el documental Money Masters).
El consenso es que los bancos centrales deberían ser completamente independientes del Gobierno. En caso contrario, corren el riesgo de convertirse en meros agentes que imprimen dinero para financiar el gasto público.
No habría problema en tener un banco central si tuviésemos la certeza de que éste tendrá por único objetivo asegurar la estabilidad monetaria. Pero no es sencillo que el banco central tenga este nivel de autonomía, incluso en países desarrollados.

En La Desnacionalización del Dinero, Hayek imaginaba un sistema donde la moneda ya no estuviera en manos exclusivas del Estado. Concebía que distintos bancos podrían crear sus propias monedas y que éstas compitieran entre sí por el favor del público. Desde luego, en aquella época, las condiciones para ejecutar aquella solución eran complicadas.
Desnacionalizar el dinero requería que actores privados tuvieran acceso a instalaciones industriales como imprentas, redes de distribución, etc. Nadie podía acceder a todo esto si el Gobierno no lo autorizaba.
Desde el nacimiento de las criptomonedas, esta solución ya no resulta imposible. Si una cantidad importante de ciudadanos empieza a realizar sus transacciones en criptomonedas, se reduce la capacidad del Gobierno de cobrar impuesto inflacionario. Esto significa que tendrá que financiar su gasto a través de impuestos legislados (o créditos genuinos), que son los están bajo la órbita de DemocracyOS.
Este era el sentido de aquel twit, que tanta gente me comentó. Como siempre, encantado de seguir la conversación.