Primero se saluda

La idea de escribir no es nueva para mí. Mis numerosos cuadernos de todos los tamaños, las notas de mi teléfono, junto con los miles de post-its en mi pared han sido testigos crueles de mi riña con las letras que inició hace más de cinco años.Y porque a veces no soportamos la crítica, así sea constructiva — y es más que humano hacerlo- ya que el trabajo que deviene del intelecto se protege como si fuera una extensión misma del cuerpo y cualquier ataque contra él se toma personal — o personalíssimo-, por esa razón, nunca me he atrevido a mostrarle a nadie mi trabajo dado que tal vez en mi mente no los crea dignos de hacerlo o más bien debido a las jugarretas de la vergüenza.

La tarea de escribir es todo menos sencilla. Plasmar, contar, relatar y poner en letras todo lo que se tiene en la mente puede ser abrumador hasta para los escritores más experimentados. Sin embargo, aquí inicio mi tarea de hablar de todo y de nada, de temas que me resultan atractivos o algunos que no tanto pero que de igual manera merecen unas palabras. Creo fielmente que todo en este mundo, sin importar su naturaleza, su grandeza, sus matices, merece ser plasmado, eternizado y puesto en el mundo mágico que la escritura nos provee.

Sin ser más, me despido, que tengan un buen día, vayan por la sombra…

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