#SOSVenezuela
¿Por qué este país ha levantado la voz?
Por: Liliana Alvarado (@lilialvaradob) y el equipo de Desarrollo Económico y Social.

Los sucesos de las últimas semanas en Venezuela dieron la vuelta al mundo.
A mediados del mes de febrero, una serie de demostraciones en contra del mandatario venezolano, Nicolás Maduro, estallaron para protestar contra los altos niveles de criminalidad, la corrupción, la alta inflación y la escasez de bienes de consumo. El miércoles 12 del mismo mes, tres personas resultaron muertas durante una de estas protestas en Caracas, cuando un grupo a favor del gobierno se enfrentó contra la multitud. De acuerdo a los activistas, dos personas que protestaban murieron, mientras que las fuentes oficiales enfatizaron la muerte de un “camarada” a manos de grupos “nazi-fascistas” que quieren derrumbar al gobierno.
El número de heridos y presos tras las protestas varía de acuerdo a la fuente. Según las cifras oficiales, 66 personas resultaron heridas, aunque los medios de comunicación hablan de cientos. Por su parte, 99 personas fueron aprehendidas entre miércoles 12 y domingo 16, de las cuales la mayoría fueron liberadas tras dictárseles medidas cautelares, y 13 fueron privadas de su libertad. Algunas ONGs venezolanas como el Foro Penal Venezolano aseguran que, al día de hoy, casi 600 personas han sido aprehendidas y otras tantas más están bajo arresto domiciliario o prohibición de participar en manifestaciones. Según la cuenta de Twitter de la organización, 20 personas permanecen privadas de su libertad. CNN ha reportado que el número de muertos ya asciende a 13.
Pero… ¿a qué se deben las protestas?

Es un hecho que la sociedad venezolana está seriamente dividida.
Esto queda demostrado en los resultados de las últimas elecciones presidenciales, en las que Maduro ganó por un margen de sólo 1%, y en las municipales, en las que la oposición obtuvo un 43% de los sufragios y las alcaldías de varias ciudades principales, incluida el área metropolitana de Caracas. Así, Maduro, desde el momento de su elección, contaba con una oposición fuerte a su gobierno.
La inseguridad es tal vez el detonante principal de estas protestas. El asesinato de la modelo y actriz Mónica Spear, a principios de este año, centró buena parte de la atención del público en este tema. Según datos de la Oficina de las Naciones Unidas contra la Droga y el Delito (UNODC), Venezuela ocupa el cuarto lugar a nivel mundial en proporción de homicidios, al reportar 45.1 por cada 100,000 habitantes, es decir 13,080 en total. El índice es aún peor en Caracas con 122 homicidios por cada 100,000 habitantes.
Aunado a ello, los venezolanos han tenido que enfrentar graves problemas económicos producto de las decisiones erróneas y arbitrarias del gobierno de Maduro. De entre éstas, las que han influido de manera más significativa en el descontento que provocó las marchas son:

El Banco Central de Venezuela reconoció que la inflación de 2013 llegó a 56.2%, pero Maduro culpó a la “burbuja económica creada por la guerra económica de un capitalismo parasitario” y aseguró que si los negocios no hubieran alimentado esa guerra con fines políticos, la inflación hubiera sido de un sólo dígito.


Las acciones de Maduro para intervenir directamente sobre los precios de los artículos también han generado malestar entre algunos sectores, además de desequilibrios en la economía. Maduro llegó al grado de enviar tropas a algunas tiendas durante noviembre pasado para evitar que la “oligarquía rancia”, según sus palabras, inflara los precios a su beneficio. Su discurso, además, incita a que la población denuncie a todo aquel que se crea infla los precios e, incluso, al saqueo de artículos de tiendas.

La escasez de productos genera un enorme malestar entre los venezolanos que deben hacer largas filas o acudir a varios supermercados para abastecerse de artículos de primera necesidad. El año pasado la falta de papel de baño se convirtió en motivo de debate al evidenciar los problemas económicos que el país sufre. El Banco Central de Venezuela reporta periódicamente la “escasez” de artículos, y en este momento se encuentra en su más alto valor, 28%, como consecuencia de las rebajas de finales de año decretadas por el gobierno. Incluso, Toyota anunció el cierre de una de sus plantas por falta de insumos.
La respuesta de las autoridades venezolanas
Maduro recordó a todos que las leyes venezolanas prohíben las protestas cuando éstas no cuentan con un permiso que otorga el gobierno, por lo que las medidas para sancionarlas serían más duras.
Por su parte, el gobierno venezolano ha dictado una serie de órdenes de arresto contra personajes de la oposición venezolana acusados de orquestar un golpe de Estado para derribar a la “revolución bolivariana”. La más relevante se levantó contra Leopoldo López, exalcalde de uno de los municipios del área metropolitana de Caracas y que, según las autoridades, encabezó las protestas del miércoles 12 de febrero, siendo acusado de instigación a delinquir, intimidación pública, daños a la propiedad pública y hasta homicidio intencional calificado. Este martes 18, López encabezó una manifestación que se dirigió hacia la sede del Ministerio de Interior y de Justicia, en donde fue detenido por la Guardia Nacional. Grupos de jóvenes tomaron las calles de varias de las ciudades importantes, mientras que el gobierno organizó sus propias marchas a favor del presidente Maduro.
El Ministro del Interior venezolano, Miguel Rodríguez Torres, afirmó que tienen pruebas de que los grupos de jóvenes que protestan fueron adiestrados por organizaciones de ultra derecha y otros personajes que intentan desestabilizar mediante la violencia desde dentro y fuera del país. Incluso, afirmó que uno de los grupos que protestaron es llamado “Fiesta Mexicana” porque fue preparado en nuestro país por dirigentes estudiantiles, generales retirados, empresarios y representantes de organismos internacionales.
Los medios venezolanos no cubrieron las marchas en los diarios sino hasta el siguiente día. Maduro reconoció el jueves que dio la señal de cortar la señal del canal colombiano NTN24, que estaba cubriendo las marchas, por motivos de seguridad nacional. Incluso, algunos usuarios de Twitter reportaron tener problemas para utilizar la red, lo cual se sumó a la declaración de un representante de esta red social de que el gobierno estaba bloqueando las imágenes de Twitter.
La respuesta de la oposición
La postura adoptada por el gobierno ha generado respuestas diversas por parte de la oposición, mostrando la fragmentación que existe en ésta. Los analistas coinciden en que los distintos grupos tienen un mismo objetivo, pero las vías para llegar a él son distintas. Mientras Leopoldo López y la diputada de oposición María Corina Machado han llamado a la población a manifestarse públicamente, el excandidato presidencial Henrique Capriles ha tomado una posición más moderada, llamando al diálogo con el gobierno, aunque ha participado con un perfil más bajo en las marchas. Su actitud conciliadora pero poco activa le ha costado seguidores y se han generado varias críticas hacia él, mientras la popularidad de López aumenta, especialmente tras su detención.
¿Qué podemos esperar?
Seguramente las protestas continuarán como ha ocurrido hasta el día de hoy, a pesar de los anuncios del gobierno venezolano, pues la situación económica y de seguridad ha generado descontento en un amplio sector de la población. La prohibición a las marchas de la que ha hablado Maduro, también generará más motivos de protesta entre la oposición.
También es seguro que Maduro continúe con su discurso de confrontación entre grupos sociales, que culpa a quienes llama “la oligarquía rancia” de intentar desestabilizar al país por cualquier medio para hacer un golpe de Estado. Para él, también estos grupos están detrás de las protestas y, especialmente, la violencia. En este caso, será necesario que la oposición no caiga en las provocaciones del gobierno y mantenga sus protestas de manera pacífica, para mantenerse efectiva, pero sin generar violencia entre la población.

Liliana es Directora del área de Desarrollo Social y Económico en Ethos Laboratorio de Políticas Públicas.