¿Por qué zumos?

Hola desenvuelt@s:

Hoy me gustaría explicaros por qué los zumos fueron tan importantes para mí cambio de alimentación y de estilo de vida.

Como ya he comentado en otras ocasiones, desde que me fui de casa hasta el año 2013 mi alimentación dejaba mucho que desear. A mí nunca me ha gustado la fruta y la verdura regular, así que era de las típicas que se quedaban sentadas delante del plato de lentejas hasta las cuatro de la tarde a la orden de “hasta que no te lo comas no te levantas”, a lo que yo respondía mentalmente “no me esperan en ninguna parte”.

La verdad es que reconozco que tener una hija así debe de ser un coñazo, pero yo era de estas jijiji, ahora me río.

Aún así mientra viví en casa me alimentaba medio bien porque se hacían muchos potajes y guisos tradicionales pero por la noche se tiraba mucho de fritos por comodidad, rapidez y me imagino que para que yo no diera mucho la vara.

Fue cuando llegué a la uni y yo era la que decidía lo que se ponía en mi plato cuando empezaron los problemas. Practicamente no salía de la pasta, los bocadillos de chopped con mantequilla, los donuts (oferta de tres) y las pizzas (trabajé un tiempo en una pizzería). Cuando me fui a Berlín la cosa siguió igual aunque aquí empecé a ganar peso por lo que puse remedio por mera vanidad.

Cuando la gente me decía que no comer fruta no era sano yo decía que llevaba años así y me encontraba muy bien, pero en realidad no era así. Llevaba años, desde que era pequeña sufriendo fuertes dolores de cabeza y migrañas, pero no se lo achacábamos a la alimentación, sino a un factor hereditario.

“Llevaba años, desde que era pequeña sufriendo fuertes dolores de cabeza y migrañas”

Así que cuando vi el documental Hungry for change y escuché hablar de los zumos verdes me quedé loca: se trataba de beberse 2–3 frutas con un montón de vegetales e incluso espinacas (!!!) y de una sentada estabas consumiendo casi la cantidad recomendada por la OMS de fruta y verdura diaria. Además sin grumitos ni las texturas que tanto me desagradan de muchas frutas.

El problema era que no tenía licuadora (que no es lo mismo que una batidora), y que eran caras. Además tenía miedo de comprarme una y que después de una semana acabara en el fondo de un armario de la cocina cogiendo polvo con otros trastos olvidados. Aún así me compré una que me costó 80€ y que no era lenta pero a la que le di uso por mucho tiempo, porque para sorpresa de todos (incluida yo) desde el día que empecé a desayunar zumos, no he parado.

Lo más fuerte de todo es que después de unas semanas simplemente desayunando un zumo verde mis dolores de cabeza desaparecieron y las migrañas también. Actualemente de vez en cuando me duele la cabeza aunque sólo cuando he forzado mucho las cervicales o en momentos de mucho estrés, quizás un vez cada dos meses o así, pero nada como antes que se daban tres o cuatro veces a la semana.

“(…) después de unas semanas simplemente desayunando un zumo verde mis dolores de cabeza desaparecieron.”

Así que os animo muchísmo a todos empezar a sustituir vuestros desayunos y meriendas por zumos verdes porque vuestro cuerpo os lo va a agradecer lo que no os podéis imaginar. Y si encima tenéis una licuadora de presión lenta maravillosa como mi Optimum 700, pues mejor que mejor, porque al ejercer presión en frío se conservan todas la vitaminas, nutrientes y enzimas de las frutillas y verdurillas que utilicemos.

Y aquí os dejo una receta de un zumito para que la disfrutéis tod@s:

Ingredientes:

  • 1/4 de piña
  • 1 palito de apio
  • 1/4 de pepino
  • 1 puñado grandecito de espinacas
  • Hielo

Preparación:

  • Pelar la piña
  • Licuar todos los ingredientes menos el hielo que se pondrá en el vaso donde se sirva el zumo.
  • ¡¡¡¡Disfrutar!!!!

Espero que os guste mucho y nos leemos en la próxima entrada.

Lola