Sin fronteras ecológicas

Por Nahuel Guastapaglia

Exactamente 2100 metros adentro de Parque Sicardi, barrio del este de La Plata, se encuentran las tierras de los beneficiarios del plan PROCREAR. El paisaje es repetitivo, las casas se dividen en hileras a lo largo de tres calles dominadas por el color gris del cemento en las paredes. Sobre los techos se pueden ver algunos termotanques solares conectados a 2 o 3 tanques de agua.

En el 2013, las familias beneficiadas por el programa PROCREAR, se contactaron por facebook para organizar una compra colectiva de tierras. Como el precio variaba de una semana a otra y, dentro del casco urbano no había opciones, se agruparon por distintas zonas. Luego hicieron una ordenanza para rezonifcar la tierra que figuraba en la oficina provincial de catastro como semi-urbana.

David Ruiz, uno de los vecinos del loteo, tomó uno de los cursos de la empresa Goodenergy y tiene un record llamativo: instaló la totalidad de los termotanques de la zona. Por eso, dejó la construcción de su hogar para lo último y todavía no instaló el suyo que también es solar de 300lts. para 6 personas. David se agacha, levanta su llave inglesa del suelo y se pone a ajustar la tuerca de una canilla que abre el paso de agua fría en el paletón de su cocina. Toma un vaso, y como ya había hecho una conexión provisoria al tanque de agua, lo llena y se la toma. Estuvo trabajando al sol a pesar de los 30° para disfrutar este momento.

Por la ventana, se ve una vecina que abre el agua caliente de su cocina, la mezcla con la fría y aún así, se quema porque sale hirviendo. A esas temperaturas, los tanques suelen calentar en una hora. Pero en invierno las bajas temperaturas, hacen que haya que descartar la posibilidad de usar paneles solares. Por eso, los vecinos insisten con el pedido a EDELAP para que mejore los tendidos y los mismos termotanques funcionen con electricidad.

En el barrio, no todos los vecinos llegaron a los paneles solares. Al ver que una camioneta blanca con garrafas de YPF se estaciona frente a su hogar, Pedro Pastran, un hombre morocho, bajito, con chomba a rayas verdes, sale a la vereda a comprarle una a $120. “Yo no compré el tanque eléctrico porque no me daba el bolsillo. Este sistema me sale $300 y el otro ronda los $13.000 con instalación incluida. No me convenía, pero en un futuro pienso armar uno yo mismo”, afirma.

Siempre que se habla del agua y los termotanques solares, sale la historia de Mario González. Cuando las casas estaban todavía en construcción, había comprado un termo tanque solar de 120lts. para 3 personas: él, su señora y su hijo, Matías. A los dos años, la pareja decidió tener un hermanito pero para su sorpresa nacieron, Anabel y Celeste. Tuvieron que compran otro de 300lts para cuando las chicas crezcan.

Además de los termotanques solares, se plantearon otras ideas a favor del medioambiente como los biodigestores, unos contenedores herméticos cerrados dentro de los cuales se deposita el material orgánico a fermentar que finalmente no fueron viables. Sí se concretó como obligación tener una cámara desengrasadora, en el caso de tirar líquidos a las zanjas, que existen por la falta de servicios cloacales.

El lugar es ideal para vivir seguros, cuidar el medio ambiente, el bolsillo, y también, a diferencia de la ciudad de La Plata, hacer amigos vecinos. las obras a realizar en la zona y las normas de convivencia se plantean en comunidad por medio de una reunión vecinal, y de acuerdo al dinero que tiene cada vecino

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