Verano 2016 – Parte 1

Allá vamos.

Bueno, comenzaron el sábado, nos vinimos al pueblo Salto del Negro y esa misma noche – cuando llegamos – después de la cena nos disponíamos a ver Perseidas, recogemos la mesa, cogemos las sillas de la playa y subimos ilusionados a la terraza de la casa. Situamos las sillas, nos sentamos y miramos dirección cielo cuando toda nuestra ilusión se destruye cuando vemos que el cielo está encapotado, por completo. Total, que duramos unos 30 segundos en las sillas y nos levantamos, cogimos las sillas y hala, a dormir.

El día siguiente nos recordó que no pudimos ver la lluvia de estrellas con un fantástico día de sol totalmente despejado – eso sí, sobre las 12:00, antes seguía nublado – .

La comida fue default total: papas fritas y huevo. Teníamos comida para dar y repellar pero.. meh, ¿por qué no? Lo hicimos un poco más fino al echarle cebollita y pimiento verde pero aun así no se convirtió en un plato de revista, al menos no vino nadie a echarle fotos.

A la tarde – ya tarde – decidimos ir a dar una vuelta por el campo salvaje: los huertos. No estuvo mal para alguien de ciudad como yo, bastante sorprendente diría yo. Encontramos perros, mangos, niños, paja, excavadoras, sol, tierra, plantas que pinchan y muchas cosas más, fue genial.

La cena fue un poco extraña, aun teniendo comida decidimos tomarnos unos fideos de esos asiáticos de Maggi, no estaban mal pero tampoco tenían un sabor celestial. Eso sí, sandía tenemos para unos 16 meses, y dulce como ella sola, lo malo es que tendremos que gastarla rápido que si no se terminará pasando.

Esta tarde no sé qué nos deparará el futuro pero.. sea lo que sea bienvenido es. A ver si mañana saco tiempo de nuevo y te pongo al día – aunque escribir en el móvil no termina de gustarme –.

¡Hasta mañana!

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