64 años más tarde, la CIA publica detalles del golpe de estado de Irán

¿Acaso había alguna duda? Hay secretos a voces y este era uno de ellos: la CIA y los servicios de inteligencia británicos ayudaron a organizar el golpe de estado de 1953 en Irán

Bethany Allen-Ebrahimian

Los documentos desclasificados y difundidos la semana pasada arrojan luz sobre el papel central que jugó la CIA en el golpe de estado de 1953 que derribó al primer ministro iraní Mohamed Mosadegh, promoviendo una oleada de nacionalismo que culminó en la revolución de 1979 y el deterioro de las relaciones entre EEUU e Irán en el siglo XXI.

Las aproximadamente mil páginas de documentos también revelan por primera vez los detalles de cómo la CIA trató de suspender el fracasado golpe, solo para ser salvado en el último minuto por un espía insubordinado que se encontraba en el terreno.

Conocida como la Operación Ajax, la razón última del complot de la CIA era el petróleo. Las firmas occidentales habían controlado durante décadas la riqueza petrolífera de la región, ya fuera la Arabian-American Oil Company en Arabia Saudí o la Anglo-Iranian Oil Company en Irán. Cuando la compañía estadounidense en Arabia Saudí cedió a las presiones a finales de 1950 y acordó compartir los ingresos del petróleo de manera equitativa con Riad, la concesión británica en Irán se vio sometida a intensas presiones para que siguiera el ejemplo. Pero Londres se negó categóricamente.

Así, a principios de 1951, en medio de una gran aclamación popular, Mosadegh nacionalizó la industria petrolífera iraní. Enfurecido, Londres comenzó a conspirar con los servicios de inteligencia de EEUU para derrocar a Mosadegh y restablecer la monarquía del Shah. (Aunque algunos en el Departamento de Estado de EEUU culparon, como muestran los cables recién desclasificados, a la intransigencia británica de las tensiones y buscaron llegar a un acuerdo con Mosadegh.)

El intento de golpe de estado comenzó el 15 de agosto, pero fue frustrado rápidamente. Mosadegh hizo decenas de arrestos. El general Faziolah Zahedi, uno de los jefes del complot, se escondió y el Shah huyó del país.

La CIA, creyendo que el golpe había fracasado, canceló la operación.

“La operación se ha intentado y ha fracasado, y no debemos participar en ninguna acción contra Mosadegh que pueda implicar a EEUU”, escribieron en los cuarteles generales de la CIA en un cable, recientemente desclasificado, dirigido el 18 de agosto de 1953 a su jefe de estación en Irán.

Ese es el cable que el responsable de la operación de la CIA en Irán, Kermit Roosevelt, supuestamente ignoró, según Malcolm Byrne, que dirige el Proyecto de Relaciones EEUU-Irán en el Archivo de Seguridad Nacional de la Universidad George Washington.

Al menos “un individuo estaba en la sala con Kermit Roosevelt cuando recibió este cable”, ha dicho Byrne a FOREIGN POLICY. Pero Roosevelt “dijo que no, que no habíamos terminado aún”. Se sabía que Roosevelt no había cumplido una orden de Langley para que dimitiera. Pero el cable y su contenido no fueron publicados en su momento.

Las consecuencias de su decisión fueron trascendentales. Al día siguiente, el 19 de agosto de 1953, con la ayuda de multitudes “contratadas” con la ayuda de la CIA, el golpe consiguió su objetivo. El héroe nacionalista iraní fue encarcelado, la monarquía restaurada con el prooccidental Shah en el trono y la compañía petrolera anglo-iraní — ahora renombrada British Petroleum (BP) — trató de recuperar los yacimientos (pero no lo logró; a pesar del golpe, el movimiento nacionalista contra un retorno del control extranjero del petróleo era demasiado fuerte, si bien el nuevo gobierno aceptó compartir con BP y otras grandes compañías la riqueza petrolífera de Irán).

La operación Ajax ha sido durante mucho tiempo un espantajo para los conservadores iraníes, y también para los liberales. El golpe avivó las llamas del sentimiento antioccidental, que alcanzó su clímax en 1979 con la crisis de los rehenes de EEUU, el derrocamiento definitivo del Shah y la creación de la República Islámica en lucha con el “Gran Satán”.

El golpe se llevó por delante también a los liberales. Es ampliamente aceptado que Mosadegh es lo más cercano que ha tenido Irán a un líder demócrata. Defendió abiertamente los valores democráticos y esperaba establecer una democracia en Irán. El parlamento electo le nombró primer ministro, una posición que utilizó para reducir el poder del Shah, acercando así a Irán a las tradiciones políticas que se habían desarrollado en Europa. Pero el 19 de agosto frenó en seco el avance democrático.

El Departamento de Estado publicó por primera vez documentos relacionados con el golpe en 1989, pero eliminó toda referencia a la implicación de la CIA. La indignación popular provocó que el gobierno prometiera una publicación más completa de la documentación y, de hecho, algunos materiales nuevos salieron a la luz en 2013. Estaba previsto que dos años más tarde se desclasificaran más documentos, pero las conversaciones con Irán sobre su programa nuclear desaconsejaron hacerlo y se retrasó nuevamente su publicación. Finalmente, esos documentos fueron publicados la semana pasada, aunque se sabe que muchos telegramas originales de la CIA de ese periodo han desaparecido o han sido destruidos.

Byrne dijo que el largo retraso se ha debido a varios factores. Los servicios de inteligencia están siempre interesados en proteger “fuentes y métodos”, es decir, espías secretos que les posibilitan operar en el terreno. La CIA también necesita proteger su relación con los servicios de inteligencia británicos, que pueden haber querido que algunos materiales permanezcan ocultos.

Más allá de la prueba definitiva de la participación de la CIA en el golpe de estado, hay otra cosa interesante en los documentos, ha dicho Abbas Milani, profesor de estudios iraníes de la Universidad de Stanford: nuevos detalles sobre las verdaderas inclinaciones políticas del ayatolá Abol Gasem Kashani, un clérigo y destacada personalidad política de los años 50.

En la República Islámica, los clérigos son siempre los buenos. Kashani ha sido visto durante mucho tiempo como uno de los héroes del nacionalismo en ese periodo. En enero de este año, el líder supremo de Irán elogió el papel de Kashani en la nacionalización del petróleo.

Se sabe que Kashani se alejó de Mosadegh. Los líderes religiosos del país temían el creciente poder del partido comunista Tudeh y creían que Mosadegh era demasiado débil para salvar al país de la amenaza comunista.

Pero los documentos recientemente publicados demuestran que Kashani no se opuso a Mosadegh. Además, estuvo en estrecho contacto con los estadounidenses durante todo el periodo previo al golpe y pidió ayuda financiera a Washington, aunque no hay constancia de que la recibiera. Estos hechos no eran previamente conocidos.

En el amanecer del 19 de agosto, “Kashani fue crítico”, dijo Milani. “Ese día, las fuerzas de Kashani estaban dispuestas a derrotar a Mosadegh”.

Publicado originalmente en: 64 Years Later, CIA Finally Releases Details of Iranian Coup | Foreign Policy, Foreign Policy, 20/06/2017

Traducción: Javier Villate (@bouleusis)