El violento pasado de Leopoldo López, el chico cartel de la oposición venezolana

La semana pasada, Leopoldo López, una destacada personalidad política de la oposición derechista de Venezuela, fue excarcelado y puesto bajo arresto domiciliario por “problemas de salud”. Aunque celebrado por los medios extranjeros, López tiene antecedentes de incitación a la violencia

El líder de la oposición venezolana, Leopoldo López, saluda a un grupo de manifestantes desde su casa de Caracas, tras ser excarcelado el 8 de julio de 2017. (Foto: AP / Fernando Llano)
El líder de la oposición venezolana, Leopoldo López, saluda a un grupo de manifestantes desde su casa de Caracas, tras ser excarcelado el 8 de julio de 2017. (Foto: AP / Fernando Llano)

Whitney Webb

Desde que se convirtió en embajadora de EEUU en la ONU, Nikki Haley ha estado ocupada retomando los asuntos que Samantha Power le dejó como legado. En los últimos meses, Haley ha utilizado Twitter para difundir las posturas de la Casa Blanca sobre diferentes gobiernos extranjeros, en particular sobre aquellos considerados “hostiles” a los intereses de EEUU, como Irán, Siria y Venezuela.

Más recientemente, Haley ha tuiteado sobre la excarcelación de Leopoldo López, una prominente figura de la oposición venezolana, que ha sido puesto bajo arresto domiciliario después de tres años de prisión debido a “problemas de salud”.

López fue arrestado acusado de haber planeado y promovido protestas violentas para expulsar al gobierno democráticamente elegido, y dirigido por el presidente Nicolás Maduro, que ocasionaron la muerte de 43 personas.

Haley escribió: “Aunque estamos contentos de que @leopoldolopez esté en casa con su familia, seguiremos pidiendo su libertad y la de todos los presos políticos venezolanos”.

Adjunta a su mensaje había una foto de López con la bandera venezolana y las siguientes palabras: “Las democracias no encarcelan a sus ciudadanos ni los colocan bajo arresto domiciliario por protestar pacíficamente contra su gobierno”.

El subtítulo de la foto es inusual por dos razones. La primera es que en EEUU hay manifestantes pacíficos que han sido encarcelados, como es el reciente caso de Desiree Fairooz, que se enfrenta a pena de cárcel simplemente por haberse reído de un miembro del gobierno de Trump. La segunda es su caracterización de López como alguien que ha protestado pacíficamente contra el gobierno venezolano, una afirmación que se repite frecuentemente en los medios que apoyan a la oposición, medios y políticos occidentales, pero que carece de fundamento.

El Leopoldo López que los medios no quieren que conozcas

López suele recibir elogios en la prensa occidental, que le califica como “preso de conciencia” y “líder valeroso”. NEWSWEEK escribió una vez sobre sus “ojos centelleantes de color chocolate y pómulos elevados”, refiriéndose a él como un “revolucionario que lo tiene todo”. El diario español EL PAÍS ha llegado a llamarle el Nelson Mandela venezolano. Muchos medios de comunicación le han considerado como probable futuro presidente de Venezuela. Sin embargo, la historia política de López sugiere que no será fácil que llegue a ser el hombre del pueblo y el mártir político que algunos pronostican.

López nació en una familia perteneciente al escalón más alto de la elite venezolana. Descendiente directo del libertador del siglo XIX, el dictador Simón Bolívar, y del primer presidente de Venezuela, Cristóbal Mendoza, López proviene de una familia aristocrática con una larga trayectoria política.

Le enviaron a EEUU para completar sus estudios en instituciones elitistas como la Escuela Hun de Princeton, un internado privado entre cuyos alumnos figuran príncipes saudíes, hijos de presidentes de EEUU y grandes empresarios. Después, estudió en el Kenyon College de Ohio y en la Escuela John F. Kennedy de Gobierno de Harvard. Algunos periodistas han dicho que las relaciones de López con la CIA comenzaron cuando estuvo en Kenyon.

Mientras estudiaba en EEUU, cofundó el grupo Primero Justicia en 1992, que posteriormente se convirtió en un partido político de gran importancia en la derecha venezolana.

Al regresar a Venezuela en 1996, López no dio inmediatamente el salto a la política, sino que entró a trabajar como analista en la semiprivatizada compañía Petróleos de Venezuela (PDVSA), donde permaneció hasta 1999. En ese tiempo, él y su madre — que también trabajó en la compañía — canalizaron centenares de miles de dólares a Primero Justicia, una actividad ilegal de acuerdo con las leyes venezolanas contra la corrupción.

Este escándalo de corrupción no salió a la luz hasta años más tarde, cuando una investigación efectuada en 2007 expuso los hechos y, en consecuencia, se prohibió a López ejercer cargos políticos durante varios años.

Tras dejar su trabajo en PDVSA, López hizo su entrada en la política venezolana en 2000 y fue elegido alcalde de Chacao, un distrito de Caracas conocido por ser una de las áreas más ricas de Venezuela. Dos años más tarde, López empezó a viajar a Washington con bastante frecuencia “para visitar la sede central del IRI (Instituto Republicano Internacional) y reunirse con destacados miembros de la administración de George W. Bush”, según la periodista Eva Golinger.

El IRI es una de las tres fundaciones que integran el Fondo Nacional para la Democracia (National Endowment for Democracy), una ONG financiada por el gobierno de Washington y vinculada con un gran número de operaciones de cambio de régimen en el extranjero, incluyendo entre otras las que tuvieron lugar en Egipto en 2013 y Ucrania en 2014. El instituto está presidido, en la actualidad, por el senador norteamericano John McCain.

Junto con el Instituto Democrático Nacional (NDI), el IRI ha financiado directamente al primer partido de López, Primero Justicia, y al actual, Voluntad Popular, fundado en 2010.

En 2002, cuando todavía era alcalde de Chacao, López participó directamente en el intento de golpe de estado, apoyado por EEUU, para derrocar al presidente democráticamente elegido Hugo Chávez. López participó, en concreto, en la detención ilegal del entonces ministro del interior y juez Ramón Rodríguez Chacín, así como en los ataques violentos contra la embajada de Cuba en Caracas, en el transcurso de los cuales un grupo de manifestantes trató de entrar violentamente en el edificio. Como no lo consiguieron, cortaron el agua y la electricidad al edificio y destrozaron ventanas y vehículos.

Leopoldo López sostiene una máscara antigás cuando participó en el golpe de estado de 2002 contra Hugo Chávez. (Foto de archivo)
Leopoldo López sostiene una máscara antigás cuando participó en el golpe de estado de 2002 contra Hugo Chávez. (Foto de archivo)

Chávez perdonó a López por su participación en el golpe de estado de 2007, pero se le prohibió detentar cargos políticos entre 2008 y 2014 tras ser revelado su pasado corrupto en PDVSA, así como un mal uso de fondos públicos cuando fue alcalde de Chacao.

En los años posteriores, López ha tratado de distanciarse del intento de golpe de estado de 2002, que fue y sigue siendo muy impopular entre los venezolanos de todas las tendencias políticas. Los abogados de López dijeron en 2014 que “López no defendió en ningún momento el golpe, ni se alió con los líderes empresariales que lo dirigieron”, a pesar de que hay evidencias en vídeo que demuestran su participación en el secuestro de Chacín y de que su propio padre, Leopoldo López Gil, fue el líder empresarial que firmó el decreto que suspendía la constitución venezolana, emitido por el gobierno golpista.

El lado oscuro de la oposición venezolana

En los años posteriores al golpe de estado contra Chávez, López comenzó a reunirse con varias personalidades de la derecha bien conocidas en toda América Latina, como el infame expresidente de Colombia Álvaro Uribe, reputado por sus vínculos con grupos paramilitares colombianos.

Poco después, López comenzó a apoyar tácticas violentas parecidas a las utilizadas en el intento de golpe de estado de 2002, y asumió su papel de líder de la facción más extremista de la derecha venezolana. En consecuencia, se convirtió rápidamente en una figura increíblemente divisoria dentro de la oposición venezolana.

Según un cable diplomático estadounidense de 2009, Mary Ponte, del partido Primero Justicia, declaró que “para los partidos de la oposición, López se sitúa en segundo lugar, después de Chávez. La única diferencia entre los dos es que López es mucho mejor”. En el mismo cable, miembros del Departamento de Estado de EEUU se refirieron a López como una “figura que siembra la discordia dentro de la oposición […] frecuentemente descrita como arrogante, vengativa y con afán de poder; pero los miembros del partido también reconocen su popularidad, carisma y talento como organizador”.

La capacidad de López para concitar apoyos entre los jóvenes radicales de derecha tanto en Venezuela como en el extranjero ha sido clave para los planes de la oposición venezolana. En 2013, López se unió a otras personalidades claves de la oposición que empezaron a pedir la “salida” del gobierno electo, sobre todo después de la aplastante derrota electoral de la oposición ese año, cuando los socialistas obtuvieron el 75 por ciento de las alcaldías.

También en 2013, se hizo pública una conversación filtrada que implicaba a la más importante aliada política de López, María Corina Machado. La conversación explicaba lo que Ramón Guillermo Aveledo, presidente de la Mesa de la Unidad Democrática (MUD) — principal coalición de la oposición derechista — , había dicho a la secretaria de estado adjunta para asuntos latinoamericanos de EEUU, Roberta Jacobsen, con quien se había reunido recientemente en Washington.

Ella dijo:

Me enteré de que Ramón Guillermo Aveledo dijo al Departamento de Estado que la única manera de resolver esto (“salir de esto”) es provocando e intensificando una crisis, un golpe de estado. O un proceso que apriete los tornillos y domestique para generar un sistema de control social total.

Al año siguiente, López y Machado encabezaron las maniobras para aprovechar oportunamente las marchas estudiantiles que conmemoraban el Día Nacional de la Juventud de Venezuela, fomentando actos violentos de jóvenes opositores sobre los que López ejercía un control considerable.

La congresista venezolana María Corina Machado, a la izquierda, y Leopoldo López, en el centro, rodeados de manifestantes antigubernamentales antes de que López se entregara a la Guardia Nacional en Caracas, el 18 de febrero de 2014. (Foto: AP / Juan Manuel Hernández)
La congresista venezolana María Corina Machado, a la izquierda, y Leopoldo López, en el centro, rodeados de manifestantes antigubernamentales antes de que López se entregara a la Guardia Nacional en Caracas, el 18 de febrero de 2014. (Foto: AP / Juan Manuel Hernández)

Lo que fue inicialmente una marcha pacífica se convirtió en un caos cuando los miembros de la oposición juvenil llevaron a cabo actos violentos, destruyeron edificios públicos, como la oficina del Fiscal General, y utilizaron cócteles Molotov para quemar propiedades y bloquear carreteras.

Los enfrentamientos se cobraron tres vidas, pero otras 40 personas murieron cuando, después de la manifestación, López pidió más “resistencia” en las calles. Esta resistencia tomó la forma de violentas barricadas callejeras, conocidas como guarimbas, que siguen siendo una táctica extendida entre los manifestantes de la oposición. A pesar del creciente número de muertos, López siguió presionando para que se celebraran más protestas violentas y fue, finalmente, arrestado por incitar a la violencia y planear supuestamente los altercados.

El arresto de López fue motivo de más protestas violentas, sobre todo en el distrito de Chacao, del que fue alcalde, que ha sido un punto central de los recientes disturbios. Desde la cárcel, López ha seguido pidiendo una resistencia violenta al actual gobierno, llegando a instar a las fuerzas armadas a “rebelarse” contra el presidente Maduro el mes pasado.

Según TeleSur, las autoridades venezolanas esperan que el arresto domiciliario de López lleve a la oposición — tanto a los manifestantes como a sus líderes — a atender a los llamamientos a la paz y el diálogo. Pero dados los antecedentes de López, esto parece muy poco probable.

El papel de López en los disturbios, así como la violencia de los grupos extremistas de la oposición venezolana, han sido ampliamente ignorados por los grandes medios de comunicación, ya que tales inconvenientes verdades no encajan con los intereses de EEUU. Los políticos y los medios estadounidenses están ansiosos de presentar a López como un heroico preso político, al tiempo que rehusan reconocer las atrocidades cometidas por los grupos de la oposición que le idolatran como líder.

Por ejemplo, la cobertura mediática del ataque incendiario contra Orlando Figuera, de 21 años, fue mínima. Figuera fue agredido después de que los manifestantes violentos de la oposición supusieran que era un simpatizante de Maduro debido al color de su piel. Fue golpeado, apuñalado y prendido fuego, muriendo más tarde por las heridas sufridas. Los manifestantes de la oposición han prendido fuego a numerosas personas en el curso de las protestas organizadas en este año.

Para los periodistas independientes que han estado informando sobre el terreno, la violencia empleada por los grupos de la oposición — en gran parte concentrada en los barrios ricos de Caracas — ha sido evidente e incluso peligrosa para sus vidas. La periodista independiente estadounidense Abby Martin viajó a Caracas para entrevistar a miembros de la oposición y partidarios del gobierno, pero se encontró rápidamente, junto con su productor Mike Prysner, amenazada de muerte después de que algunos líderes de la oposición les acusaran de ser “infiltrados”.

Documental de la periodista Abby Martin sobre el uso de la violencia en Caracas por parte de la oposición venezolana.

López recibe apoyos de gobiernos y medios occidentales

A pesar de sus tácticas violentas y de su mezcla de popularidad en Venezuela, el gobierno de EEUU y los medios de comunicación internacionales han apoyado a López. Mientras estuvo en prisión, su esposa, antigua modelo y famosa de la televisión Lilian Tintori, se reunió con el senador norteamericano Marco Rubio y con el presidente Donald Trump. Rubio propuso recientemente la Ley de Asistencia Humanitaria y Defensa de la Gobernabilidad Democrática de Venezuela, que si se aprueba, canalizará hasta 10 millones de dólares a la oposición venezolana.

Tras la reunión, Trump tuiteó que López era un preso político que debía ser puesto en libertad inmediatamente.

MINTPRESS ha informado en varias ocasiones sobre los intentos de Washington para desestabilizar, debilitar y derrocar al gobierno democráticamente elegido de Venezuela. Desde la guerra económica a la financiación directa de la oposición y de las ONGs que “promueven la democracia”, EEUU ha hecho notoria su posición hostil hacia el gobierno chavista, gastando más de 100 millones de dólares entre 2002 y 2010 en ayudas a la oposición venezolana. La administración Obama comprometió unos 20 millones de dólares durante sus ocho años de mandato.

Esta postura quedó especialmente de manifiesto después de que Chávez nacionalizara la industria petrolera de Venezuela en 2007, lo que supuso la expulsión del país — que tiene las mayores reservas de petróleo del mundo — de varias poderosas corporaciones energéticas estadounidenses, de resultas de lo cual perdieron millones de dólares. Una de esas compañías era ExxonMobil, cuyo presidente ejecutivo entonces era el actual secretario de estado Rex Tillerson. Esto explica la venganza personal de Tillerson contra el régimen chavista y sus llamamientos al cambio de régimen, que comenzaron poco después de que Trump se estableciera en la Casa Blanca.

Como señaló en 2014 María Páez Víctor, una socióloga venezolana, “la verdadera oposición en Venezuela es EEUU, sus aliados y sus agentes, que alimentan el conducto ilegal de dólares que financian a falsas ONGs y a los partidos de la oposición”. Leopoldo López es no solo uno de los principales beneficiarios de la “verdadera oposición”, es también su chico cartel.


Whitney Webb es colaboradora de MINTPRESS y ha escrito para varios medios en inglés y español. Sus artículos han sido publicados en ZEROHEDGE, ANTI-MEDIA, 21ST CENTURY WIRE y TRUE ACTIVIST, entre otros. Actualmente reside en el sur de Chile.

Publicado originalmente en: The Violent Past Of Venezuelan Opposition Leader Leopoldo Lopez, MintPress, 12/07/2017

Traducción: Javier Villate (@bouleusis)