Los pueblos ‘no reconocidos’ de Israel: guía para principiantes

Miles de árabes beduinos que viven en el desierto del Neguev de Israel, no tienen acceso a la electricidad, agua, saneamiento y carreteras, y sus aldeas están amenazadas de demolición

ANIQA RAIHAN

No es un secreto que hay una ocupación en Israel y sus alrededores.

La mayoría de la gente está de acuerdo en que Cisjordania y la Franja de Gaza fueron ocupadas en 1967. Pero se piensa muy poco en la situación de los palestinos que viven dentro del Israel moderno. Decidí ir a verlo por mí misma.

Se cree comúnmente que los ciudadanos palestinos de Israel — conocidos oficialmente como “árabes israelíes” — disfrutan de plena igualdad de derechos en el estado judío. Hay parlamentarios árabes, la población palestina en Israel está creciendo desde hace décadas y la escena cultural árabe está prosperando en lugares como Haifa. Aunque todas estas afirmaciones son ciertas,[1] los palestinos insisten en que todavía existe ocupación dentro del estado de Israel, y en ninguna parte es más evidente que en las aldeas beduinas no reconocidas del desierto del Neguev.

Antes de la creación del Israel moderno, el desierto del Neguev, que se sitúa en la mitad meridional del país, estaba casi enteramente poblado por beduinos árabes. Casi el 90 por ciento huyó durante la Nakba de 1948.[2] Pero 11.000 beduinos permanecieron y ahora son unos 200.000.

De los beduinos que todavía permanecen en el Neguev, la mitad vive en pueblos y ciudades diseñados por el gobierno al estilo de las reservas indias de Estados Unidos. La otra mitad vive en pueblos “no reconocidos”. Los beduinos son ciudadanos israelíes, pero puesto que sus pueblos no han sido reconocidos formalmente por el estado judío, no tienen acceso a los servicios públicos de agua, electricidad, teléfono, alcantarillado y carreteras.

En la actualidad, las aldeas no reconocidas del Neguev tienen las tasas más altas de desempleo y pobreza en Israel. Visité tres aldeas para entender el efecto de la ocupación.

Bersheba, Israel. (Foto: Aniqa Raihan)
Bersheba, Israel. (Foto: Aniqa Raihan)

Bersheba es la ciudad más grande del desierto del Neguev. Alberga a 205.000 personas, de las cuales alrededor del 10 por ciento son ciudadanos palestinos de Israel.

Creada en el año 4.000 a.C., Bersheba ha sido a veces un campamento beduino, parte del imperio otomano, y ahora es el cuarto centro metropolitano más poblado de Israel. Es una floreciente ciudad universitaria, un próspero centro tecnológico y la capital mundial del ajedrez.

A menos de ocho kilómetros de distancia, hay aldeas no reconocidos donde la gente vive en tiendas de campaña y chozas de hojalata.

Wadi an Naam, una aldea beduina no reconocida en las afueras de Bersheba. (Foto: Aniqa Raihan)
Wadi an Naam, una aldea beduina no reconocida en las afueras de Bersheba. (Foto: Aniqa Raihan)

El más grande de los pueblos no reconocidos es Wadi an Naam. Fue establecido en la década de 1950 por los beduinos de las aldeas circundantes que fueron desplazados por la fuerza de sus hogares y tierras, pero nunca ha sido reconocido oficialmente.

En los años 70, Israel construyó en Wadi an Naam la principal instalación de eliminación de residuos tóxicos del país, Neot Hovav. Desde su construcción, ha experimentado frecuentes accidentes, incendios, explosiones y fugas, lo que ha causado persistentes problemas de salud en la comunidad beduina, incluyendo defectos de nacimiento.

La aldea ha sido igualmente rodeada por zonas de entrenamiento militar, donde las Fuerzas de Defensa de Israel llevan a cabo maniobras y adiestramientos militares con munición real. A menudo, proyectiles sin estallar quedan abandonados en el lugar y son causa de accidentes. El último mató a dos niños de 8 y 10 años.

Una central eléctrica en las afueras de Wadi an Naam, un pueblo beduino que no recibe electricidad del estado. (Foto: Aniqa Raihan)
Una central eléctrica en las afueras de Wadi an Naam, un pueblo beduino que no recibe electricidad del estado. (Foto: Aniqa Raihan)

Una central de energía eléctrica es claramente visible desde el pueblo. Genera electricidad para Bersheba y las localidades de la zona, pero no para Wadi an Naam y las otras 45 aldeas beduinas no reconocidas, que tienen que arreglárselas con una combinación inconsistente de paneles solares y generadores. Adalah, una organización de derechos humanos y recursos legales, tiene actualmente tres casos abiertos por tres escuelas de enseñanza primaria de Wadi an Naam que carecen de electricidad.

Israel anunció recientemente su intención de reubicar a los residentes de Wadi an Naam en la ciudad vecina de Seguev Shalom. Pero los aldeanos se oponen a este plan porque destruiría su modo de vida agrario. En 2015, la Asociación de Derechos Civiles de Israel presentó dos opciones alternativas que permitirían a los beduinos mantener su forma de vida al tiempo que avanzaba su reubicación.

Um al Hiran, una aldea beduina amenazada de demolición por las autoridades israelíes. (Foto: Aniqa Raihan)
Um al Hiran, una aldea beduina amenazada de demolición por las autoridades israelíes. (Foto: Aniqa Raihan)

También visité Um al Hiran, un pueblo no reconocido amenazado de demolición inminente. Como Wadi an Naam, Um al Hiran fue establecido en los años 50 por orden del gobernador militar israelí como parte de un plan aprobado por el gobierno para reubicar y concentrar a los beduinos. La mitad de la aldea fue brevemente reconocida en 2008, pero la decisión fue revocada dos años después.

El gobierno ha decidido que Um al Hiran será el lugar de una nueva ciudad judía llamada Hiran, un proyecto que supone la demolición de la aldea. Los residentes presentaron apelaciones y se defendieron en los tribunales, pero en 2015 el Tribunal Supremo de Israel rechazó una petición para impedir la demolición de la aldea. La construcción ha sido interrumpida por las protestas presentadas por Adalah, pero se espera que continúe pronto.

Pequeño monumento en memoria de un beduino asesinado a tiros por la policía israelí cuando abandonaba Um al Hiran tras la demolición de su casa. (Foto: Aniqa Raihan
Pequeño monumento en memoria de un beduino asesinado a tiros por la policía israelí cuando abandonaba Um al Hiran tras la demolición de su casa. (Foto: Aniqa Raihan

A las tres de la madrugada del 18 de enero de este año, la policía israelí llegó a Um al Hiran para llevar a cabo unas demoliciones de viviendas. Un maestro local llamado Yacub Abu al Qian se subió a su coche y comenzó a alejarse, pero la policía le disparó.

Una de las balas le dio en la rodilla derecha, haciendo que perdiera el control de su vehículo y acelerara hacia un grupo de policías. Yacub y un agente murieron. Las autoridades israelíes declararon inicialmente que se trataba de un terrorista vinculado con ISIS, pero se retractó cuando aparecieron las pruebas en vídeo que demostraban que le habían disparado antes de que su coche acelerara.

Un monumento conmemorativo se ha levantado en el lugar del tiroteo.

Un cementerio tribal es todo lo que queda de Al Araqib, una aldea beduina que las autoridades israelíes han demolido más de cien veces. (Foto: Aniqa Raihan)
Un cementerio tribal es todo lo que queda de Al Araqib, una aldea beduina que las autoridades israelíes han demolido más de cien veces. (Foto: Aniqa Raihan)

Por último, visité el más famoso de los pueblos no reconocidos, Al Araqib. Esta aldea, que una vez fue el hogar de 600 personas, ha sido demolida 119 veces.[3] Ahora solo permanecen cinco tiendas de campaña y un cementerio tribal. Hay más tumbas que residentes.

Sorprendentemente, las demoliciones no constituyen el peor de los males que han sufrido los residentes de Al Araqib. El gobierno israelí ha exigido a los aldeanos que paguen el costo de las demoliciones de sus viviendas.

He participado en el movimiento de solidaridad con los palestinos desde hace año y medio. He pasado cientos de horas leyendo sobre el bloqueo de Gaza, los asesinatos de Mahmud Shalan y Rachel Corrie, las intifadas, los puestos de control, el movimiento BDS (Boicot, Desinversiones y Sanciones), etcétera. Pero aún así, me sorprendió lo que vi en el desierto del Neguev. Los beduinos son constantemente desplazados y privados de sus derechos por el estado, y con gran frecuencia son literalmente borrados de la narrativa palestina predominante.

Esto es ocupación, pura y dura. Y hace 70 años que el mundo lo ha reconocido.


Aniqa Raihan ha sido miembro del Instituto de Estudios Políticos y de Estudiantes por la Justicia en Palestina de la Universidad George Washington. En la actualidad está viajando por Israel-Palestina.

Publicado originalmente en A Beginner’s Guide to the Unrecognized Villages of Israel — FPIF, Foreign Policy in Focus, 16 de noviembre de 2017

Traducción: Javier Villate (@bouleusis)


  1. Siento contradecir al autor, pero los “árabes israelíes” no tienen los mismos derechos en la práctica que los judíos israelíes. Hay numerosos testimonios al respecto. N. del T.
  2. “Nakba” es el término que utilizan los palestinos para referirse a la limpieza étnica llevada a cabo por los sionistas en Palestina y que supuso la expulsión o huida de unos 750.000 palestinos, quedando únicamente unos 160.000 en el nuevo estado de Israel creado por la guerra. N. del T.
  3. Hasta el 17 de noviembre de 2017, Al Araqib había sido demolida en 121 ocasiones por las fuerzas policiales israelíes. N. del T.