Los riesgos catastróficos de una crisis en Corea del Norte
Las provocaciones de patio de escuela entre Trump y los líderes norcoreanos se han calmado por ahora. Pero los riesgos subyacentes de un enfrentamiento nuclear siguen estando ahí
Dennis J. Bernstein

A muchos expertos en Asia les preocupa que la guerra de palabras entre Trump y el líder norcoreano Kim Jong-un pueda convertir la advertencia del presidente estadounidense de “fuego y furia, como nunca ha visto el mundo” en una realidad catastrófica.
Hablé el 10 de agosto con el experto en Corea Tim Shorrock, un periodista que pasó buena parte de su juventud en Corea del Sur y que ha escrito sobre las Coreas durante casi 40 años. Shorrock acaba de regresar de una estancia de dos meses en Corea del Sur, donde tuvo la oportunidad de entrevistar al nuevo presidente, Moon Jae-in.
Dennis Bernstein: ¿Por qué no empiezas por darnos una idea de lo que está sucediendo en Corea del Sur ahora? ¿Tiene la gente allí miedo a una Tercera Guerra Mundial?
Tim Shorrock: Para la mayoría de los surcoreanos, esto es un enfrentamiento entre EEUU y Corea del Norte. La preocupación es que Donald Trump mantenga la amenaza que hizo el otro día y haga una locura. Evidentemente, hay temor a que pueda implicar a Corea del Sur, pero no hay pánico.
El nuevo gobierno de Corea del Sur está más inclinado al diálogo con el Norte. Pero EEUU ni siguiera ha nombrado un embajador en el Sur. La situación parece un tanto confusa y peligrosa.
El peligro es que exista un error de cálculo. Tenemos a Trump amenazando con una guerra nuclear a Corea del Norte y a Corea del Norte diciendo que pronto decidirá si lanza sus misiles contra Guam. Es una situación en la que alguien podría pasarse de la raya. O podría malinterpretar algún movimiento en la frontera e iniciar una dinámica descontrolada.
Muchas personas en el Congreso de EEUU estaban muy preocupadas por las declaraciones de Trump. Y lo mismo puede decirse del resto del mundo. Moon Jae-in ganó las elecciones con la promesa de buscar un entendimiento con Corea del Norte. Los dos últimos presidentes habían rechazado todo compromiso y la situación se había vuelto muy tensa debido a sus políticas de línea dura.
Moon ha insistido en que la puerta del diálogo sigue abierta
Pionyang no ha respondido a las ofertas de Moon. Este ha propuesto iniciar conversaciones de carácter militar, pero el Norte no ha respondido todavía. Después de que Pionyang haya realizado su última prueba de misiles, Moon ha dado marcha atrás y ha pedido la expansión del THAAD. Sin embargo, ha insistido en que la puerta del diálogo sigue abierta.

¿Cuál es la historia de las negociaciones entre el Norte y el Sur?
Moon desarrolló lo que denominó “política del sol”. Esta política fue iniciada por Kim Dae-jung, que fue el presidente a finales de los 90 y comienzos del siglo XXI. Lanzó una campaña para echar abajo las barreras existentes entre el Norte y el Sur mediante el establecimiento de lazos culturales y económicos y cooperación política. Tuvo una reunión con Kim Jong-il en los años 90 y otra más con el sucesor de Kim Dae-jung, Noh Moo-hyun, en 2007. Hicieron declaraciones sobre la paz, la desmilitarización y la reducción o eliminación de las armas nucleares en la península. Durante los años de la “política del sol”, muchos surcoreanos viajaron a Corea del Norte y viceversa.
Así que, realmente, hubo mucho contacto hasta 2007. Y muchos surcoreanos comenzaron a pensar que el Norte no era su enemigo. La enemistad entre el Sur y el Norte se rompió.
Pero esto no ha mejorado las relaciones entre Corea del Norte y EEUU. Debido a la muerte de Otto Warmbier, un visitante norteamericano que estaba encarcelado en Corea del Norte, el Congreso de EEUU prohibió viajar a Corea del Norte. Hacía décadas que EEUU no prohibía a sus ciudadanos viajar a otros países.
Recientemente, has tenido la oportunidad de entrevistar al nuevo presidente surcoreano, Moon Jae-in. ¿Qué puedes decirnos al respecto?
Me reuní con él dos días antes de su elección. Su ascenso se debe al movimiento democrático. Durante muchos años, fue abogado de derechos humanos y laborales. Fue muy activo en la oposición al dictador militar Park Chung-hee en los años 70. Estuvo encarcelado en dos ocasiones por sus actividades antigubernamentales. Fue jefe de gabinete con el presidente progresista Noh Moo-hyun y estuvo presente cuando Noh se reunió con Kim Jung-il en 2007.
Le pregunté sobre la “política del sol” y si creía que podría haber oposición de EEUU. Ya estaba recibiendo críticas de los analistas de Washington y de algunos políticos que decían que su política hacia Corea del Norte era blanda. Su respuesta fue que si podía hacer algo para reducir las tensiones, sobre todo entre Corea del Norte y EEUU, eso debería ser bien acogido por Washington.
Moon está pisando una línea muy fina: por un lado, está buscando un acercamiento con Pionyang, pero al mismo tiempo está siendo presionado por Washington para que adopte una postura más militarista
La pregunté por el levantamiento masivo de Gwangjiu en 1980 contra la ley marcial y la masacre que tuvo lugar. El levantamiento fue aplastado brutalmente por los militares surcoreanos con la ayuda de la Casa Blanca. Esto sigue siendo todavía hoy causa de fricciones entre surcoreanos y EEUU. Aunque dijo que los estadounidenses podían haber hecho mucho más de lo que hicieron en ese momento, no pensaba que fuera necesario que Washington pidieron disculpas ahora, cuando el país ha avanzado y tiene ahora una democracia.
En estos momentos, Moon está pisando una línea muy fina: por un lado, está buscando un acercamiento con Pionyang, pero al mismo tiempo está siendo presionado por Washington para que adopte una postura más militarista. Muchos surcoreanos le han criticado por extender el despliegue del sistema de misiles que EEUU instaló el año pasado.
Si EEUU intentara dar un primer golpe, ¿qué pasaría?
Sería una catástrofe. Corea del Norte tiene capacidad para lanzar un contraataque. Con sus armas convencionales, podría destruir Seúl. Podría atacar a Japón. Habría un número incalculable de víctimas. Seúl no quiere que EEUU inicie una guerra unilateral sin tener en cuenta la gran cantidad de muertes que se producirían en Corea del Sur y sin consultar a los surcoreanos. Se rompería la alianza entre EEUU y Corea del Sur. Creo que mucho de lo que Trump ha estado diciendo es pura bravuconería. Pero es una bravuconería muy peligrosa y solo puede avivar las tensiones.

Mucha gente cree que el sistema de misiles THAAD no tiene la misión de proteger a Corea del Sur, sino que forma parte de un programa ofensivo conocido como Pacific Pivot, para controlar a China y toda la región.
Los chinos dicen que el componente de radar del sistema es muy potente y que puede penetrar muy fácilmente en China. En Corea del Sur, muchos creen que los misiles están allí para proteger las bases militares estadounidenses. Pero incluso los defensores del THAAD conceden que, si bien es capaz de disparar algunos misiles, en el caso de una guerra a gran escala, no marcaría la diferencia.
En realidad, es más un arma psicológica que algo que pueda impedir un ataque o una guerra. Como ha dicho usted, forma parte de un sistema más amplio. En los últimos años, se ha producido una enorme acumulación de fuerzas militares en la región y sobre todo en Corea. Esta es una confrontación importante y, para la mayoría de los surcoreanos, la única salida es llegar a un compromiso.
En la guerra de Corea tres millones de personas, la mayoría de ellas civiles, fueron asesinadas por los aviones estadounidenses
El pueblo norteamericano no conoce la violenta historia de la intervención de EEUU en Corea, lo que hace que los norcoreanos se sientan extremadamente nerviosos y reacios a renunciar a lo que consideran que es una baza negociadora, sus armas nucleares.
Durante la guerra de Corea, EEUU borró por completo al Norte. Prácticamente no quedó un solo objetivo en pie. Tres millones de personas, la mayoría de ellas civiles, fueron asesinadas por los aviones estadounidenses. Allí hubo una política de completa tierra quemada. La retórica de Trump recuerda a los coreanos lo que pasó en aquella guerra.
Los norcoreanos tienen un temor muy real a que EEUU lance una guerra contra ellos. El pueblo estadounidense conoce muy mal esta historia. Todo lo que oye en las noticias son números: ¿hasta dónde pueden llegar los misiles norcoreanos? ¿Cuántas personas morirían en una guerra? Nadie está hablando de cómo nos metimos en esta situación y cómo podemos salir de ella.
Una y otra vez, los políticos y los medios de comunicación estadounidenses dicen que Pionyang se niega a negociar sobre su arsenal nuclear. Lo que no dicen es que Corea del Norte, en todas y cada una de sus declaraciones, ha dicho que hasta que Washington no abandone su política hostil, no negociarán.
¿Qué significaría poner fin a nuestra política hostil? Eso es lo que sucedió con la presidencia de Clinton a finales de los 90. El acuerdo tenía como finalidad eliminar el programa nuclear norcoreano. En ese momento, el país no tenía armas nucleares. El programa fue congelado durante doce años, hasta que el acuerdo fue roto en 2003 por el gobierno de Bush. Después de eso, construyeron una bomba y la hicieron explotar en 2006.
Pero lo más importante es que EEUU nunca ha puesto fin a su política hostil. A pesar de que esa es la única manera de que esta crisis sea resuelta. En 2015, los norcoreanos ofrecieron otra moratoria en su programa de armas nucleares si EEUU firmaba un acuerdo de paz. Obama rechazó la propuesta. Más recientemente, los norcoreanos, junto con los chinos y los rusos, propusieron que Corea del Norte congelara su programa de misiles nucleares a cambio de que EEUU y Corea del Sur no hicieran más ejercicios militares. Eso también fue rechazado por Washington.
EEUU nunca ha puesto fin a su política hostil
¿Cree que es un problema el que la administración Trump no parezca estar muy interesada en la diplomacia? Parece que quiere resolver los problemas con bombarderos B1.
Curiosamente, Trump ha negociado con el gobierno norcoreano. Poco después de que asumiera la presidencia en enero, el embajador de EEUU en Corea del Norte se reunió con el ministro norcoreano de asuntos exteriores y llegó a un acuerdo para poner en libertad a algunos estadounidenses presos en el país. Pero esas conversaciones tenían como objetivo abrir la puerta a negociaciones más amplias.
Hace menos de una semana, el secretario de estado Rex Tillerson dijo, en su primera rueda de prensa, que acogería con satisfacción conversaciones directas con Corea del Norte si establece una moratoria de sus pruebas de misiles. Un par de días después, Trump hizo sus declaraciones sobre una guerra nuclear. Creo que hay división en el seno del gobierno de Washington en este asunto. Hay fuerzas dentro de la administración que están presionando para que se emprenda una acción militar.

El gobierno de Trump ha culpado a los chinos, diciendo que no han hecho lo suficiente para controlar a Corea del Norte. Mi opinión es que los chinos están muy disgustados por el THAAD y, en general, por el papel que EEUU ha estado desempeñando en su intento de rodear a China con un anillo militar. ¿Qué podría hacer China en estas circunstancias?
La línea que predomina ahora en Washington consiste en dejar la política en manos de China, hacer que sea China quien apriete los tornillos a Corea del Norte. Pero eso no va a pasar. Los dos países tienen una relación de muchos años. Después de todo, un millón de soldados chinos murieron en la Guerra de Corea tratando de defender a Corea del Norte. Desde luego, Pekín no quiere una Corea unificada, donde de repente se encuentren con fuerzas estadounidenses en la frontera del Río Amarillo. Tampoco va a presionar a Pionyang hasta que se derrumbe.
Pekín ha sido muy complaciente con las demandas de sanciones de EEUU. Tanto los chinos como los rusos han votado en la ONU en favor de una gran ampliación de las sanciones, que afectarán a un tercio de las exportaciones de Corea del Norte. Pero después de esas votaciones, tanto el embajador chino como el ruso dejaron muy claro que quieren que Washington negocie con Pionyang. Consideran las sanciones como una parte de una estrategia más amplia. Propusieron una “congelación por congelación”, que consistiría en que Corea del Norte congelaría su programa de armas nucleares si EEUU congelaba sus ejercicios militares.
La línea que predomina ahora en Washington consiste en dejar la política en manos de China
Creo que los chinos están jugando un papel muy importante en estos momentos. Justo hoy (10 de agosto de 2017), han hecho una declaración en la que advierten a Trump de que su lenguaje no está ayudando. Corea del Norte siempre ha tomado un curso independiente. Tuvo muchas disputas con la Unión Soviética y también con China. Tiene sus propias políticas y no le gusta ser presionado por potencias más grandes.
Este es un conflicto entre EEUU y Corea del Norte. El ministro norcoreano de asuntos exteriores acaba de decir que el único país contra el que puede utilizar armas nucleares, si es que fuera necesario, es EEUU. A las autoridades y medios de comunicación estadounidenses les gustaría que pensáramos que Washington es un mero espectador inocente en Corea: “Por alguna extraña razón que no podemos entender, los norcoreanos nos odian”.
Sin comprender la historia y el papel que EEUU ha jugado en Corea, muchos estadounidenses están de acuerdo con esa visión. Pero lo cierto es que EEUU ha tenido fuerzas militares en Corea desde 1945. No hay tropas chinas ni rusas en Corea del Norte.
Hemos oído mucho de la pobreza y el hambre en Corea del Norte. Supongo que su poderío militar tiene consecuencias en el bienestar del pueblo.
En efecto. Pionyang tiene un ejército enorme, muy desproporcionado para el tamaño y la población del país. Evidentemente, todo este gasto militar priva de apoyos a la población civil. Ese ha sido uno de los factores que les ha llevado a negociar en primer lugar. A fines de la década de los 90, hubo una grave crisis cuando experimentaron hambrunas e inundaciones y perdieron el acceso al petróleo barato de la Unión Soviética. Miles de personas murieron de hambre.
Lograr la paz con el mundo exterior ayudaría mucho a mejorar la economía de Corea del Norte
Hoy, todavía, sigue siendo un país pobre, pero, a pesar de las duras sanciones, en los últimos años la economía de Corea del Norte ha crecido de forma sustancial. La gente que va allí nota que hay mucha nueva construcción y actividad económica. Pero estoy convencido de que lograr la paz con el mundo exterior ayudaría mucho a mejorar su economía, reconduciendo buena parte del gasto militar.
Es importante recordar que, hasta finales de los 70, la productividad industrial de Corea del Norte era más elevada que la del Sur. Estaban bien, sobre todo según los estándares del tercer mundo. Es verdad que hoy la economía surcoreana está mucho más adelantada que la del Norte. Pero un país atrasado no podría desarrollar armas nucleares. Creo que con años de paz e intercambio con otros países, Corea del Norte estaría mucho mejor. Ese debe ser el objetivo de todo el mundo.

¿Cuál cree que será el impacto de estas últimas sanciones?
Reducir una tercera parte de las exportaciones y bloquear las remesas de los trabajadores en el extranjero va a lastimar, con toda seguridad, a la gente. Con las sanciones, siempre son las gentes pobres las que sufren. Hemos visto eso en Irak. Corea del Norte podría tener ante sí años muy duros.
Quizás podríamos volver al enfoque geopolítico. Muchos críticos de la política exterior de EEUU en la región creen que todo esto no va con Corea del Norte o Corea del Sur, sino con el deseo de EEUU de establecer un anillo [militar] alrededor de China y controlar los recursos y las rutas comerciales. Se trataría de que la arrogante Corea del Norte no se interponga en el camino de EEUU para controlar la región.
Ciertamente ese conflicto está ahí y EEUU se ha movido muy agresivamente contra China de muchas formas. Pero este conflicto particular se remonta a los primeros días de la Guerra Fría. La guerra de Corea fue una de las primeras batallas calientes de la Guerra Fría. Esto es parte del legado de la intervención de EEUU después de la Segunda Guerra Mundial, de las decisiones tomadas por Washington sobre quién ha de gobernar Corea del Sur, utilizando conscientemente a aquellos que habían colaborado con la ocupación japonesa.
No creo que la cuestión de Corea sea un elemento secundario de un cuadro más amplio. Es muy importante encontrar una solución al enfrentamiento coreano. En este asunto, EEUU y Vietnam son casi aliados militares. EEUU ha podido dejar atrás la guerra de Vietnam. Ya es hora de que dejemos atrás también la guerra de Corea.
Dennis J. Bernstein es presentador del programa “Flashpoints” de la radio Pacifica y autor de Special Ed: Voices from a Hidden Classroom. Puedes acceder a los archivos de audio de la radio en www.flashpoints.net.
Publicado originalmente en consortiumnews.com
Traducción: Javier Villate (@bouleusis)
