Radical Democracy: Reclaiming the Commons

El proyecto ‘Radical Democracy: Reclaiming the Commons’ promueve cambios radicales en la forma en que la sociedad participa de los espacios comunes

El mundo parece inmerso en una interminable ola de indignación y agitación política. La esfera mediática se expande desde la prensa escrita y las noticias televisivas hasta nuestras redes sociales, provocando un flujo constante de imágenes: mercados fluctuando, economías estancadas, multitudes vibrantes, violencia rebelde. Todo esto es demasiado abrumador como para poder abordarlo, la simultaneidad de sucesos reduce las voces a frecuencias indistinguibles en un muro de ruido. Es como si cualquier chispa pudiera desembocar en la revuelta generalizada, como un parque de Estambul, un centro social ocupado en Barcelona, o el precio de un billete de metro en Río de Janeiro.

El proyecto Radical Democracy: Reclaiming the Commons (RDRC) desintoniza del contexto de descontento global y sintoniza en una frecuencia local donde las protestas toman lugar, para que podamos escuchar el tema común que las une. Esa melodía es la de ciudadanos descubriendo su derecho a decidir qué tipo de comunidades quieren habitar, derecho negado por procesos sin rostro que no están en contacto con la realidad local. Como el ecologista social Murray Bookchin ha dicho, “el espacio de la ciudad, con su proximidad, sus inconfundibles barrios y sus políticas escaladas al tamaño de lo humano — como lo rural, con su cercanía a la naturaleza, su noción de apoyo mutuo y sus sólidas relaciones familiares — está siendo absorbido por un proceso de urbanización, con sus asfixiantes rasgos de anonimato, homogeneización y gigantismo institucional”.

En medio de las huelgas salvajes generales y ocupaciones descentralizados que definieron el Mayo de 1968 en Francia, el sociólogo Henri Lefèbvre escribió que este tipo de manifestaciones era el modo de la gente de reclamar ‘el derecho a la ciudad’, que definió como una exigencia desde ‘un acceso renovado a la vida urbana’. Más recientemente, David Harvey ha recuperado el concepto: “El derecho a la ciudad es mucho más que la libertad individual de acceso a los recursos urbanos: es el derecho a cambiarnos cambiando la ciudad. Es más un derecho común que uno individual, ya que la transformación depende inevitablemente del ejercicio de un poder colectivo que reformula los procesos de urbanización.”

Estas ideas, junto a la idea de que protestar es fundamentalmente una forma de cuidar nuestras comunidades, son la guía para RDRC. Con apoyo de Open Society Initiative for Europe y European Cultural Foundation, el proyecto ilumina y fortalece a agentes sociales que proponen cambios radicales en la forma en que la sociedad participa de los espacios comunes. Los agentes sociales son de Polonia, España, Turquía y Reino Unido. El objetivo de RDRC es aumentar la visibilidad de las luchas locales y maximizar su impacto social a través de distintos medialabs integrados dentro de la Doc Next Network que, trabajando en red, producirán distintas campañas para generar un debate público sobre el compromiso actual de los medios de comunicación, la opinión pública y los procesos de participación ciudadana.

España: recuperando la ciudad

En los últimos años, España ha sido laboratorio de organizaciones de base y empoderamiento. El movimiento 15M, que comenzó en 2011, no sólo logró marcar la agenda política al enmarcar la crisis económica y las medidas de austeridad como contrarios a los principios democráticos, sino también generar innumerables asambleas vecinales y amplificar asambleas que ya existían, como las distintas mareas ciudadanaso la Plataforma de Afectados por la Hipoteca (PAH)… Sin embargo, la capacidad de estos movimientos de generar apoyo de la mayoría de la población del país no se tradujo en un cambio institucional, a pesar de los esfuerzos por utilizar todos los mecanismos formales a su disposición. Como la frustración de las personas iba en aumento a la par que la indiferencia de la clase política también crecía, muchos empezaron a romper el techo de cristal de la institucionalidad. Así, 2014 vio la emergencia de nuevos experimentos políticos que no sólo hablaban el lenguaje post 2011 de los movimientos sociales, sino que también contenían algunas de sus caras más famosas. En el caso de Guanyem y Ganemos Madrid, las candidaturas locales han estado encabezadas por importantes activistas, organizaciones comunitarias y algunos partidos políticos, que buscan recuperar el control ciudadano a través de políticas locales de proximidad y prácticas de democracia directa en dos de las ciudades más importantes del Estado español. RDRC documentará el proceso tal y como los ciudadanos comprometidos lo experimentan.

Polonia: abriendo el corazón de la ciudad

En el corazón de Varsovia, entre las enredaderas donde la calle John Lennon se encuentra con Jazdów, encontramos una comunidad de pequeñas casas rurales. Establecidas por la URSS en 1945 como parte de las ayudas finlandesas tras la guerra, forman una seductora isla de tranquilidad en el paisaje urbano de la capital, y un monumento a la historia de la ciudad durante el Siglo XX. Con todo, en los últimos años, las instituciones han decidido reemplazar este espacio por los rascacielos habituales que inundan los centros de las grandes ciudades. Como respuesta, se organizó Otwarty Jazdów (Jazdów Abierto), una iniciativa de base que incluye a los residentes de Jazdów, organizaciones comunitarias, activistas locales y jóvenes políticos, todos trabajando conjuntamente por parar la demolición de casas, impulsando Jazdów como un espacio común para los habitantes de la ciudad. Este proceso es parecido a lo que los activistas están haciendo en el descuidado distrito industrial de Ursus. Desde 2012, las personas de este distrito han estado organizando acciones que cuestionan la decadencia urbana a la que el distrito ha sido sometido, abordando las necesidades no cubiertas de los residentes y visibilizando la historia del distrito desde la creación local de un museo social. A medida que cada una de estas campañas utilice las herramientas institucionales y autónomas de las que dispone en su conflicto con los poderes fácticos municipales, Radical Democracy: Reclaiming the Commons les ayudará a amplificar su mensaje para que puedan conseguir sus objetivos.

Turquía: haciendo la ciudad habitable

La ciudad neoliberal es el motor de la Turquía de Erdogan. La explosión de su economía es el resultado de una burbuja inmobiliaria masiva alimentada por megaproyectos en la ciudad — e incluso en la escala rural — , y el incremento de la vigilancia y la represión son constantes avisos del impulso autoritario que se esconde tras este proceso de urbanización. Esta transformación está teniendo resultados desiguales: la clase media huyendo a comunidades cerradas, recursos públicos en deterioro e inseguridad progresiva en las calles. Con estas circunstancias, hacer la ciudad habitable puede ser una forma de disidencia. Sokak Bizim (Las calles nos pertenecen) es una organización sin ánimo de lucro que quiere poner a las persnas en el centro de las ciudades y las calles de Estambul, comprometidos con la perspectiva del peatón, el ciclista, el niño, las personas mayores y con diversidad funcional. Son bien conocidos por su evento “Streets Belong to Us Once a Month”, donde transforman espacios sin vida debido por la acción neoliberalen espacios llenos de vida, promoviendo actividades que crean espacios para la vida en común. RDRC tratará de amplificar el mensaje de Sokak Bizim a través del trabajo del medialab y la interacción con otros agentes locales.

Reino Unido: Encontrando un lugar en la ciudad

En Londres, los precios de las viviendas están desplazando a los ciudadanos cada vez más lejos de lo que solían llamar hogar. Los precios de las casas han subido más del 20% de un año para otro, sin embargo, casi el 12% de los residentes tienen muy pocas habitaciones en sus viviendas para el número de personas que viven en ellas. Como las listas de espera para recibir estas casas de protección oficial crece indefinidamente, la vivienda social en sí se está privatizando. Mientras algunos políticos y urbanistas consideran esto como una parte del proceso de ‘regeneración urbana’, muchos ciudadanos están hartos la incapacidad para responder a esta situación y la falta de derechos de los inquilinos. En algunos casos, han empezado a organizarse y desobedecer. En Hackney, ocuparon una comisaría diciendo que simplemente no podían encontrar viviendas asequibles. Muchos de los que ocuparon Carpenters Estate en otoño de 2014 aludieron a la falta de políticas en viviendas sociales. Como este movimiento sobre el derecho a la vivienda y alquileres progresa en Londres, RDRC tratará de conectar las dispersas organizaciones de inquilinos en el cada vez más polarizado mercado de la vivienda.

En los próximos meses, Radical Democracy: Reclaiming the Commons actuará como un micrófono para las voces que participan en todas estas luchas locales. Al hacer esto, y ofreciendo un marco común para la interpretación de lo que significan estas luchas aparentemente locales a un nivel más global, el proyecto espera reducir el volumen del ruido que actualmente domina la esfera de los medios para ofrecer la claridad necesaria para dar pasos que permitan hacer democracia radical en una realidad común.

Traducción del texto original de Carlos Delclós publicado en Doc Next Network

Publicado originalmente en Temblor Municipal — Radical Democracy: Reclaiming the Commons