Creerse convertido puede ser el peor pecado

Por Mariana Di Maio

Hace unos días ya que había ido a una misa donde el cura habló en la homilía sobre la conversión de San Pablo, y terminó con esta frase que quedó sonándome en la cabeza. Me puse a rezar y escribí. Les comparto por si les sirve a ustedes también.

Creer que somos mejores, creernos por rezar, creernos por ir a misa, creernos por ser parte de un grupo misionero, por ir a misionar en verano, creernos más que otros.
El peor error que podemos cometer es el de creer que somos nosotros los que manejamos los hilos. Cómo cuesta entender que sólo somos lapices en las manos de Dios… Racionalizamos todo, pasamos todo por la cabeza y, hasta llegamos a pensar que somos responsables de muchas situaciones y nos adjudicamos dolores, logros, éxito, una reunión que salió linda en la misión.
Cuando realmente podamos entender que es Él el que todo lo puede, vamos a dejarlo entrar y actuar, y así maravillarnos con las cosas que Dios puede hacer con nosotros. 
Dejemos que Él actúe, y capaz podamos entender y creer que el camino a la santidad está más cerca nuestro de lo que pensamos.

Les dejo una frase del libro: “Sabiduría de un pobre. San Francisco de Asís” que siempre me ayuda a rezar:

“Su conversión no había destruído su humanidad” (…) “Para vivir esta vida de oración era necesario tener un temperamento de juglar y de acróbata. No tener miedo de caminar con las manos ni rozarse los vestidos en la roca áspera.”

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