Abás y el destino del Consejo Central Palestino

El presidente palestino, Mahmud Abás. (Foto: Anadolu)
El presidente palestino, Mahmud Abás. (Foto: Anadolu)

Saleh al Naami / MEMO, 8 de noviembre de 2018 — Los miembros del Consejo Central de Abás han vuelto a engañar deliberadamente al presentar las recomendaciones formuladas por el Consejo para poner fin a la cooperación en materia de seguridad y congelar el reconocimiento de Israel como decisiones vinculantes. Se trata de un intento por su parte de engañar a la opinión pública y de encubrir el hecho de que este consejo ha emitido varias recomendaciones similares en el pasado, y Abás las ignoró.

Este juego comenzó con el entusiasmo mostrado por Abás durante su discurso ante el Consejo Central para dar la impresión de que el consejo adoptaría una serie de decisiones administrativas durante esta sesión. Indicó que estas decisiones estarían relacionadas con las relaciones con Israel, Estados Unidos y HAMAS.

Abás habló francamente sobre la necesidad de que el consejo no sólo tome decisiones para enfrentar a Israel, Estados Unidos y HAMAS, sino también para ponerlas en práctica. Incluso se comprometió a asegurarse de que el consejo promulgue las decisiones que tomó contra esos tres actores en el pasado.

Tal vez la observación más importante que Abás hizo en su discurso y que se ha considerado la más expresiva de sus intentos de establecer esta impresión es “aplicar las decisiones que hemos tomado en el pasado con respecto a nuestras relaciones con Estados Unidos, Israel y HAMAS”. No debemos ceder a las negociaciones y a la presión; nos encontramos en un momento histórico.

Abás atribuyó su retórica agresiva contra Israel a sus políticas de asentamiento y judaización y a su negativa a responder a las demandas de asentamiento. Mientras tanto, también parecía enfadado con el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, por su plan para un “acuerdo del siglo”.

Abás insinuó que habría una serie de nuevas medidas punitivas contra la Franja de Gaza, justificadas por el apoyo de HAMAS a la idea de un “estado con fronteras temporales”, e insinuó que el movimiento estaba cooperando con el “acuerdo del siglo”.

Sin embargo, al examinar la conducta de Abás y las políticas que adopta y dicta a la Autoridad Palestina (AP), encontramos que ha estado alterando prácticamente todas las decisiones tomadas en el pasado por el Consejo Central en respuesta a las políticas de Israel y Estados Unidos.

En los tres últimos años, el Consejo Central ha hecho recomendaciones claras y explícitas para poner fin a la cooperación en materia de seguridad con Israel, reconsiderar la relación con el estado sionista y reevaluar todos los acuerdos firmados con Tel Aviv en respuesta a las políticas de judaización y asentamiento y a la falta de interés del gobierno de Netanyahu para resolver el conflicto.

Por no mencionar que en su penúltimo período de sesiones, el consejo adoptó la decisión de poner fin a todas las formas de comunicación con Estados Unidos en respuesta a la decisión de trasladar su embajada a la Jerusalén ocupada.

Sin embargo, Abás no sólo ha hecho caso omiso de las recomendaciones del Consejo Central sobre las relaciones con Israel, sino que también se ha esforzado por tranquilizar al gobierno de la extrema derecha israelí en el sentido de que está dispuesto a controlar las cosas en Cisjordania.

Abás también ha recibido abierta y frecuentemente a las élites políticas, mediáticas y culturales israelíes para convertir esas reuniones en manifestaciones en las que destaca su compromiso con la cooperación en materia de seguridad con la ocupación.

También ha querido señalar a sus invitados israelíes que da instrucciones a los dirigentes de sus servicios de seguridad para que celebren reuniones diarias con sus homólogos israelíes a fin de fortalecer la cooperación en materia de seguridad. El objetivo principal es aniquilar el entorno de la resistencia, que constituye la amenaza más grave para el proyecto de asentamiento y judaización.

Además, en un momento en que Abás ha confirmado a los israelíes que el primer ministro israelí Benjamín Netanyahu se niega a reunirse con él, está deseoso de mantener una reunión mensual con Nadav Argaman, jefe del servicio de inteligencia interior israelí (Shin Bet), que es el principal responsable de hacer frente a la resistencia palestina y de secar sus fuentes.

El primer ministro israelí Benjamín Netanyahu. (Foto: Yoav Lemmer / Getty Images)
El primer ministro israelí Benjamín Netanyahu. (Foto: Yoav Lemmer / Getty Images)

Es irónico que el afán de Abás en destacar su entusiasmo por la cooperación en materia de seguridad se produzca en medio de una campaña de intensas críticas, especialmente por parte de algunos medios de comunicación israelíes, contra el gobierno de Netanyahu y el Shin Bet debido a su indulgencia con los grupos terroristas judíos que atacan a los palestinos en Cisjordania.

Basta con escuchar las emisoras de radio locales que emiten desde Hebrón para estar al día de los ataques de los colonos en la ciudad. Baruj Marzel, un líder del movimiento terrorista judío Kaj, que ha anunciado recientemente que se presentará a las próximas elecciones del parlamento israelí, es quien dirige tales ataques.

En cuanto a la decisión de Abás de poner fin a la comunicación con la administración estadounidense, parece ser deshonesto, ya que ha admitido abiertamente en una reciente reunión con un grupo de políticos israelíes que recibe ocasionalmente a funcionarios de la Agencia Central de Inteligencia (CIA).

Además, Mayid Farach, jefe del Servicio General de Inteligencia de la Autoridad Palestina, visitó Estados Unidos después de la decisión de suspender los contactos con Washington.

Fue la administración Trump la que continuó tomando decisiones prácticas contra la AP y el pueblo palestinos. Junto con la expulsión del representante de la OLP de Washington, Estados Unidos ha dejado de prestar apoyo financiero a la UNRWA, el organismo de la ONU que ayuda a los refugiados palestinos.

También ha congelado todos los demás programas de asistencia, excepto los dirigidos a los servicios de seguridad, para alentarlos a seguir cooperando con el ejército y los servicios de inteligencia israelíes.

Por otro lado, en cuanto a Gaza y HAMAS, el escenario es exactamente el contrario. El Consejo Nacional Palestino recomendó en su último período de sesiones la anulación de todas las medidas punitivas dictadas por Abás contra Gaza.

Pero Abás no sólo ha hecho caso omiso de esas recomendaciones, sino que ha amenazado con imponer sanciones más significativas e impactantes a la economía gazatí. Lo insinuó en su discurso de ayer.

Por lo tanto, sobre la base de las experiencias pasadas y de la observación del comportamiento de Abás, Gaza y sus residentes deben estar más preocupados por las próximas decisiones de Abás.


Este artículo fue publicado originalmente en inglés por Middle East Monitor.

Ha sido traducido por Javier Villate.