Desmontando el mito de Rabin como ‘hombre de paz’

El ex primer ministro israelí Isaac Rabin, que fue asesinado en noviembre de 1995. (Foto de archivo)
El ex primer ministro israelí Isaac Rabin, que fue asesinado en noviembre de 1995. (Foto de archivo)

Antoine Shalhat / MEMO, 8 de noviembre de 2018 — Cada año, coincidiendo con la conmemoración del aniversario del asesinato del ex primer ministro Isaac Rabin (4 de noviembre de 1995) por parte del Partido Laborista israelí, se escuchan voces que afirman que este asesinato mató la “paz” que aspiraba a alcanzar.

Entre estas voces se encuentran una o un par de voces árabes convencidas también de que el pasado de Rabin indica fuertemente que estaba en el proceso de desafiar todas las líneas rojas tradicionales de esta paz, que eran casi unánimes entre la opinión pública israelí. Sin embargo, son demasiados para enumerarlos en este artículo.

Estas voces reproducen el mito del “hombre de paz”, aunque este mito fue destruido hace muchos años. De hecho, la herramienta más importante para destruir este mito reside en el propio Rabin, al recordar los comentarios más importantes que hizo en su último discurso ante el Knesset el 5 de octubre de 1995, un mes antes de su asesinato. En este discurso, habló de su visión de la esencia de un acuerdo con los palestinos, que sigue ensombreciendo todos los acontecimientos posteriores.

En este discurso, Rabin, al igual que yo, reiteró que la solución permanente del conflicto estaría en el marco del estado de Israel, que incluiría “la mayor parte de la superficie de la tierra de Israel, tal y como estaba bajo el mandato británico, y junto a ella una entidad palestina que albergaría a la mayoría de los residentes palestinos que viven en la Franja de Gaza y en Cisjordania”.

También señaló que le gustaría que esta entidad fuera “menos que un estado” y que “las fronteras del estado de Israel, durante la solución permanente, estarán más allá de las líneas que existían antes de la Guerra de los Seis Días”. Rabin también declaró: “La frontera de seguridad del estado de Israel estará situada en el Valle del Jordán, en el sentido más amplio de la palabra”. También subrayó su rechazo al derecho de retorno de los refugiados palestinos y dejó claro que “la Jerusalén unida incluirá tanto a Maale Adumim como a Givat Zeev como la capital de Israel, bajo soberanía israelí”.

Desde su regreso al poder en 2009, el actual primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu, ha subrayado que ha adoptado la visión de Rabin sobre los asentamientos, así como su concepción de la entidad palestina como “menos que un estado”. Tradujo esto a un miniestado desmilitarizado y añadió la condición de reconocer el “estado-nación del pueblo judío”.

El líder del partido derechista israelí Likud, Benjamín Netanyahu, habla durante una conferencia de prensa en Jerusalén el 16 de abril de 2008. (Foto: Lior Mizrají / Getty Images)
El líder del partido derechista israelí Likud, Benjamín Netanyahu, habla durante una conferencia de prensa en Jerusalén el 16 de abril de 2008. (Foto: Lior Mizrají / Getty Images)

Quienes están cerca de Netanyahu recuerdan que Rabin reveló, en conversaciones a puerta cerrada, que estaba tratando de llegar a un acuerdo permanente que mantuviera para siempre bajo el control de Israel alrededor del 65 por ciento de Cisjordania (el Área C). Esta es la misma posición adoptada por el partido radical de derecha Hogar Judío.

La destrucción de este mito no se limita a los oponentes políticos de Rabin, sino que en realidad comenzó con sus allegados, empezando por su principal asesor estratégico, Haim Asa. Asa confirmó en 2014 que el objetivo más importante de Rabin en el momento de la firma de los Acuerdos de Oslo era mejorar las posibilidades de supervivencia material de Israel a largo plazo. No hubo consideraciones derivadas de la filosofía asociada con el “enfoque de hermandad universal” de Mahatma Gandhi. Al mismo tiempo, señaló que cualquier valoración diferente a este respecto, como decir que Rabin es un “filósofo de la paz” y no una figura estratégica excepcional, sería una distorsión de su legado.

Por último, pero no por ello menos importante, durante los Acuerdos de Oslo Abraham Burg dijo en una entrevista con el periódico israelí Maariv, a finales de octubre, que Rabin, que cantó “Song for Peace” en una manifestación que terminó con su muerte, no logró un acuerdo de paz. En su opinión, Rabin intentó tomar un camino diferente al de oprimir y excluir a los palestinos, pero su ADN, así como los Acuerdos de Oslo, no era pacífico. Declaró en repetidas ocasiones que su posición sobre la cuestión palestina no se basaba en las decisiones del Tribunal Supremo y de B’Tselem, lo que demuestra que su mundo interno no estaba guiado por la justicia, la asociación, la creación de confianza y la sensibilidad ante el trauma de los demás.


Este artículo fue publicado originalmente en inglés en Middle East Monitor y traducido por Javier Villate.