Washington Post se disculpa por la mentira que condujo a la guerra en Iraq
Recordamos este mea culpa del diario, ahora que la mentira se instala en las declaraciones de EEUU sobre Cuba.

En agosto de 2004, elWashington Post se disculpó con sus lectores y aseguró que había menospreciado el escepticismo ante las afirmaciones de la Casa Blanca de que Iraq tenía armas de destrucción masiva, convirtiéndose en el último periódico estadounidense en publicar un mea culpa de su cobertura de esta contienda.
En un artículo de primera plana de 3.000 palabras, el periódico dijo que “no prestó suficiente atención a las voces que planteaban preguntas sobre la guerra”.
La admisión siguió a artículos similares del New York Times y la revista New Republic, que dijeron que no fueron suficientemente rigurosos o que estaban más preocupados por obtener historias antes que por hacerlas bien.
Leonard Downie, editor ejecutivo del Post, aseguró:
“Estábamos tan concentrados en tratar de descubrir qué estaba haciendo la administración que no atendimos quienes decían que no sería una buena idea ir a la guerra. No se colocaron suficientes historias de ese tipo en la primera página. Fue un error de mi parte. [En todo el país] las voces que planteaban preguntas sobre la guerra eran las más solitarias. No prestamos suficiente atención a la minoría.”
Los editoriales del Post favorecieron la guerra. El día después de que Colin Powell, el secretario de Estado de EE.UU, hiciera su presentación ante la ONU, el periódico dijo: “Es difícil imaginar cómo alguien puede dudar de que Iraq posea armas de destrucción masiva”.
Los artículos más escépticos fueron relegados a la parte posterior del periódico, mientras que los pronunciamientos de la Casa Blanca, que desde entonces ya mostraban ser erróneos, recibieron un tratamiento de primera plana.
“El resultado”, dijo el corresponsal de medios Howard Kurtz en el Post, “fue la cobertura que, a pesar de los destellos de los informes innovadores, en retrospectiva se ve sorprendentemente unilateral a veces”.
Michael Massing, en cuyo próximo libro, Now They Tell Us, hace una dura crítica a la prensa estadounidense por su cobertura de la guerra:
“En el asunto clave de las armas de destrucción masiva de Iraq, el periódico en general ignoró, como todos los demás, las dudas que tenían varios analistas de inteligencia sobre las afirmaciones de la administración acerca del arsenal de Iraq”.
Thomas Ricks, el corresponsal del Pentágono, le dijo a Kurtz: “Hubo una actitud entre los editores: ‘Mira, vamos a la guerra, ¿por qué nos preocupamos por todo esto?’”.
Otros en el periódico fueron menos autocríticos.
“Creo que presionamos tanto o más duro que nadie para cuestionar a la administración”, dijo Liz Spayd, la editora asistente de noticias nacionales.
“¿Ojalá hubiéramos … empujado más y más profundamente en las cuestiones de si poseían armas de destrucción masiva? Absolutamente. ¿Siento que debemos a nuestros lectores una disculpa? No lo creo.”
A propósito de este artículo, el embajador cubano en Washington envió un mensaje por su cuenta en Twitter donde se pregunta:
¿La generación joven conoce estos hechos? Con suerte, serán testigos de otra disculpa por la presencia de “armas sónicas y de microondas” en #Cuba

