16/08/2014 — Israel = migraciones a cara de perro.

Volamos todo el día. Salimos el 15, pero con la diferencia horaria fuimos viendo como nos alejabamos del sol para ir en busca de la noche. Fueron muchas horas de viaje más seis horas pérdidas en el limbo; paradoja del tiempo…

Usamos la aerolínea Turkish Airlines, el catering era excelente. Lo único negativo fue el hecho de que pedí vegetariano y en el tramo más largo no lo tenían. Desde Estambul hasta Tel- Aviv, la azafata chequeo que tuviera en el menú una oferta vegetariana y se alejó para dejarme seguir charlando con mamá.

Llegamos a Israel alrededor de las 01:45 AM. Cuando pasamos por migraciones mamá se puso nerviosa porque no conocía el itinerario que nunca leyó a pesar de haberle dejado una copia. Le hicieron la serie de preguntas de rutina; objetivo del viaje, destinos, donde se alojará, por qué eligió ese destino, si el viaje era de forma independiente o con tour contratado. A todas las respuestas mamá respondió: No lo sé. La peor respuesta que se puede dar en un aeropuerto, faltaba que dijera: ¡No lo sé! ¡¡¡ME SECUESTRARON Y NO SE DONDE ESTOY!!!

La empleada de migraciones se puso “tensa” mientras yo le hablaba desde la casilla de al lado e iba respondiendo cada una de las preguntas. Se enojó aún más; me miró con cara de si responde algo más, pido que venga seguridad. Por lo cual, le dije a mamá donde estaba el itinerario. Mamá le dijo:

— WAIT! levantando el brazo y mostrando su palma como dirigiendo el tránsito. La empleada se puso roja de ira y me miró con cara de tu madre es una tarada.

Lo más gracioso de todo el proceso en Migraciones fue que mamá se puso tan nerviosa que cuando tuvo que buscar el itinerario en su mochila empezó a sacar todo lo que había dentro como si fuera el bolso de Mary Poppins. La mitad de su mochila la ocupaban cosas mías, pero como yo llevaba muchas cosas que ella NO quiso llevar como yerba para el mate (dicho sea de paso la aprovechó tanto que no se plantea viajar nuevamente sin ella). Movía los brazos cada vez que sacaba algo de la mochila como entretejiendo una telaraña. Era una situación tan graciosa, desee tener una cámara para poder filmarla. Las cosas que habían estado en su mochila ahora estaban desparramadas por el piso, mientras nerviosa le entregaba el itinerario; al que le prestara atención por primera vez. Decía que quería que el viaje fuera una sorpresa y que iba a disfrutar como llevada de la mano por una madre; rol que lamentablemente para ella iba a ocupar yo. Se tuvo que adaptar a mi tiempo, a mis corridas y a mis gustos. No había ni un solo lugar elegido por ella en el itinerario.

Pero aprendió la lección, está leyendo el itinerario de su próximo viaje, devorando guías de viaje, disfrutando de documentales y practicando mucho más inglés.

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