Los terremotos que sí se pueden anticipar

El conocimiento científico permite anticipar sismos de gran magnitud, con muy buena precisión y estimaciones de su intensidad. El terremoto del 2010 fue anticipado un par de años antes por un grupo de geofísicos que estudiaron cómo la tierra se curvaba ante la presión de una placa de Nazca que no se quería soltar.

El 19 de Septiembre de 2017, a las 13:13 hrs, la sala de redacción del diario Milenio de México funcionaba normalmente. Muchos periodistas estaban en sus cubículos, mientras una pantalla de television en la esquina mostraba los actos de conmemoración de los 32 años desde el terremoto de 1985 en Ciudad de Mexico. En ese fatídico sismo de magnitud 8.1, que despertó la ciudad a las 7:17 AM, fallecieron alrededor de 40 mil personas. A las 13:14 del pasado 19 de Septiembre, y como si el destino quisiera mostrar lo irónico que puede ser, la sala de redacción comenzó a oscilar fuertemente, mientras la periodista en la TV seguía informando sobre la conmemoración de hacía algunas horas en el Zócalo.

Esta vez, un terremoto de magnitud 7.1 había comenzado. Quién lo diría, una coincidencia de esas que harían millonario a cualquiera que quisiera apostar: 32 años después un terremoto asola la misma ciudad, el mismo día. Hasta hoy, una semana después, los fallecidos por el movimiento telúrico alcanzan las 330 personas.

Afortunadamente, México estaba mejor preparado que hace 32 años. Los estándares de construcción cambiaron (aún cuando algunos edificios colapsaron), se implementó un sistema de alerta temprana que generó una alarma audible unos segundos antes del sismo, y la población internalizó un “mantra” en caso de sismos: no corras, no empujes, no grites. Esto permitió que algunas personas salieran de los edificios y pudieran ubicarse en una zona segura. Continuando con la ironía, sólo dos horas antes se había realizado un simulacro de sismo en toda la ciudad.

Aviso invitando a los habitantes de Ciudad de México a participar del simulacro de sismo, un par de horas antes del sismo real.

Como era de esperar, no pasó mucho tiempo antes que apareciera Aroldo Maciel en TV, asegurando que vendría un sismo importante para Chile en los siguientes días. Es ahí donde surge la pregunta: si Maciel dice que puede predecir un sismo en Chile, ¿por qué no pudo predecir el de México?.

Si Maciel dice que puede predecir un sismo en Chile, ¿por qué no pudo predecir el de México?

Afortunadamente tenemos a la ciencia para darnos certeza. Desde el conocimiento científico se pueden hacer estimaciones acertadas y que nos pueden permitir estar más preparados ante futuros sismos.

El terremoto de 2010 en Chile es un ejemplo de ello.


El 30 de Marzo de 2007, el Prof. Sergio Barrientos (actual Director del Centro Sismológico Nacional) y un grupo de investigadores de países como Francia y Bulgaria, enviaron un manuscrito a la revista “Physics of the Earth and Planetary Interiors”. El paper se titulaba: “Interseismic strain accumulation measured by GPS in the seismic gap between Constitución and Concepción, Chile” (Ruegg et al. 2009), lo que podría ser traducido comoAcumulación de tensiones intersísmicas medidas por GPS en la brecha sísmica entre Constitución y Concepción, Chile” .

En dicho paper los investigadores señalaban que la región comprendida entre Constitución y Concepción se encontraba en lo que ellos denominan una “brecha sísmica madura”, ya que desde 1835, no se habían registrado sismos importantes en la zona. Un dato histórico interesante al respecto es que ése registro fue realizado por Charles Darwin mientras exploraba Chile a bordo del Beagle. En sus anotaciones señaló que la Isla Santa María había subido 3 metros después del sismo.

Zonas de los diferentes sismos desde 1835 a la actualidad, segun el paper de Ruegg. Se puede observar que existe una “laguna” sísmica al norte del Golfo de Arauco y al sur de Constitución

Desde las mediciones informadas en el paper de Ruegg et al., que fue publicado finalmente en 2009, los autores concluyeron que la zona se encontraba sometida a una gran compresión horizontal. Tal era esa compresión, que podían observar una deformación elástica en los valles centrales, los cuales estaban subiendo a una velocidad de 10mm/año. Por otro lado, en la costa podían observar un hundimiento a una velocidad similar. Para que se hagan una idea, tomen una hoja de papel y la dejan sobre una mesa. Ubiquen sus manos en los bordes y, dejando una mano fija, acerquen la otra. Esa curvatura que ven en el papel es equivalente a como se estaba curvando el valle central de Chile los años previos al 2010.

Esta deformación era consistente con que las placas de Nazca y Sudamericana se encontraban atascadas completamente. Considerando el desplazamiento acumulado desde 1835, de alrededor de 10 metros, los científicos anticiparon un sismo de magnitud 8.0 a 8.5 para las décadas siguientes.

No fue necesario esperar un par de décadas para verificar la estimación. Como se pudo sentir en la madrugada del 27 de Febrero de 2010, ésta fue bastante acertada. El sismo “27F” tuvo una magnitud de 8.8 y ocurrió justo en la zona que había sido informada un año antes por el grupo de geofísicos.

El terremoto del 27-F generó un cambio de mentalidad en las autoridades

Hace algunos meses tuve la posibilidad de preguntarle directamente al Prof. Barrientos por qué no se había hecho una mejor preparación ante este sismo, considerando los antecedentes publicados. Me comentó que el gobierno de la época difícilmente escuchaba el consenso científico. Al menos, decía, el sismo del 27F permitió un cambio de mentalidad en las autoridades, las que el día de hoy escuchan atentamente las estimaciones y observaciones hechas desde la evidencia científica.

Daniel Marín con la emblemática bandera Chilena que rescató desde los restos del tsunami que avanzó por Pelluhue, 70 kilómetros al sur de Constitución.

Es importante entonces que demos más tribuna a las estimaciones que hace la ciencia, que nos permite anticiparnos basándonos en conocimiento generado desde la observación de la naturaleza. Aun cuando el consenso científico no puede entregar una fecha y hora de ocurrencia -los terremotos NO se pueden predecir-, al menos nos da una idea de donde y que tan factible es que que un evento de esta magnitud suceda en los próximos años, con gran certeza.

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