Blockchain en 30 minutos

(English version here)

Blockchain, criptomonedas, bitcoin, ethereum, etc. Todas estas palabras están en boca de todos y cada vez hay más interés en ellas. Sabemos que son conceptos y tecnologías complejas de comprender. Para ayudar en esa comprensión hoy en día podemos encontrar muy buen contenido en blogs, youtube, así como varios libros y cursos muy buenos sobre el tema.

Desde dws.io queremos ayudar a todo el que quiera conocer esta revolución y el resultado ha sido este pequeño libro.

Este libro se irá actualizando y en cada nueva edición incorporaremos más explicaciones así como casos de uso particulares por sectores. Además de recomendarte su lectura, te recomiendo que te suscribas a nuestra newsletter para que podamos enviarte las novedades que vamos lanzando.

Tienes la opción de descargar el libro en pdf
o seguir leyéndolo aquí mismo.

Índice

Tiempo de adopción

Lo establecido siempre evoluciona

Organización, moneda y confianza

Doble gasto e internet del valor

Descentralización

Seguridad

Minería

Ventajas: seguridad, coste y tiempo

¿qué es Bitcoin con B, qué es bitcoin con b y qué tienen los dos que ver con Blockchain?

Dónde nacen los bitcoin

¿Cuánto cuesta un bitcoin?

Ethereum, la evolución de las blockchain

Otras cryptocoins (cryptomonedas)

Tiempos y nodos

Protocolos, aplicaciones y soluciones

Tiempo de adopción

Toda nueva tecnología requiere de un tiempo de adopción, de los innovadores líderes, pasando por los seguidores hasta la mayoría. Todos hemos visto los gráficos del tiempo que tardaron diferentes innovaciones en alcanzar a 50 millones de usuarios. La televisión +20 años, la tarjeta de crédito +28 años, el teléfono +50 años, internet + 7 años. Sin embargo, seguimos utilizando dinero en efectivo, el correo físico y el aparato de radio tradicional. No tiene que ser un todo o nada. El grado de adopción irá aumentando conforme vaya aumentando la utilidad. Por el momento blockchain tiene una limitada utilidad para el ciudadano común, todavía queda para que haya aplicaciones más allá de bitcoin y la especulación de todas las otras cryptomonedas.

Internet al principio era unos pocos cientos de equipos, luego miles, y ahora… quién hubiese imaginado en 1992 que internet sería lo que es en 2017 y todas las utilidades que tendría. Quién hubiese imaginado el smartphone tal y como lo conocemos, con su conexión a internet permanente. Sin duda un catalizador exponencial de lo que hoy es internet.

Todos podemos recordar conectarnos con el módem de 14.4k, todos recordamos que era lentísimo, que no podías sacar el partido que hoy puedes. Las redes sociales no hubiesen tenido sentido sin la velocidad de conexión de hoy para subir y descargar contenidos. ¿Te acuerdas cuando eliminabas un archivo en Windows 3.1? ¿Cuánto tenías que esperar? ¿Y ahora? ¿Qué multiplicador ha habido en la tecnología y la sociedad de aquellos albores de internet con aquellos módems al momento actual? Cuando comprendas blockchain verás que puede ser un multiplicador infinitamente mayor apoyándose en lo que ya tenemos ahora.

Lo establecido siempre evoluciona

En las finanzas, los medios y en el resto de industrias siempre ha habido empresas muy poderosas pero no han evitado el nacimiento o verse sobrepasadas en capitalización bursátil por Paypal (+$70B), Apple (+$800B), Alphabet/Google (+$650B), Microsoft (+$500B), Amazon (+$476B) o Facebook (+$490B)…

A lo largo de nuestra historia, siempre que ha habido una buena tecnología se ha acabado instalando. La duda aquí no es si blockchain lo hará sino cuándo. Las ventajas que ofrece son incuestionables. Otra cosa será cómo se adapte cada legislación a una tecnología que está preparada para que no haya barreras. En cualquier caso, durante ese tiempo habrá avances, habrá adopción y habrá negocio en cada paso.

Los grandes agentes financieros e industriales del mundo como Goldman Sachs o JPMorgan así como los mayores bancos y empresas de cada país están apostando por blockchain, tanto en tecnología como en inversión.

Organización, moneda y confianza

Algunos de los grandes problemas de la humanidad han sido la organización, la moneda y la confianza/seguridad. Las tribus no podían confiar entre ellas, luego apareció el trueque como mecanismo de comercio, no había confianza pero sí se conocía de lo que se daba a cambio. A pesar de todo, si había problemas no había juez. Luego surge la moneda, quizá no había confianza en el otro pero sí confianza en la moneda. El problema es que si cambiaba el rey, cambiaba la moneda y quizá todas las que tuviese dejasen de tener valor. Ahí están las guerras. Luego llega el oro y también el dólar, los euros o los dólares de Zimbabue. El oro y algunas monedas son estables, están limitados y su valor, más o menos, se mantiene, es una reserva, es algo protegido. Pero también hay monedas como el dólar de Zimbawe y otras muchas, que sufren hiperinflación por un mal gobierno, por imprimir dinero, por devaluaciones de la moneda, es decir: por influencia del control central; y dejan de tener valor. De ahí que hiciesen falta billones de dólares de Zimbabue para poder comprar algo equivalente a $5.

De las dictaduras más antiguas a las monarquías absolutistas, después a gobiernos democráticos y también a los puestos directivos en las empresas privadas. A pesar de esa evolución hemos perdido la desconfianza por la corrupción. Desde desconfiar de un mensaje político pasando por el mensaje publicitario de un producto hasta llegar a un contrato firmado. Todo puede ser interpretable, manipulable y no podemos tener certeza de nada.

La moneda nos sigue generando dudas, la organización pública o privada también. No puede haber confianza.

Para solucionar algunas de estas dificultades han surgido entidades que aportan esa confianza. Entidades que ayudan a que dos que no confíen mutuamente puedan hacer un acuerdo o resolver una disputa.

Para las monedas están los bancos. Ellos dicen si de verdad tienes dinero o hacen el cambio entre una divisa y otra para operaciones internacionales. Tenemos que confiar en ellos pero… cobran unas comisiones enormes, son lentos para muchas operaciones y, sin duda, hay mucho margen de mejora. No tenemos otra opción que recurrir a un banco, es nuestro 3º de confianza.

Para las identidades están los gobiernos. Ellos emiten nuestros identificadores. El problema es que ha quedado claro que no es complicado falsificarlos y no es muy difícil suplantar la identidad de alguien. Tanto en el mundo físico como sobre todo en internet. Ahí también recurrimos a los bancos, ellos son también los 3ºs de confianza, junto con los gobiernos como emisores, para validar que somos los que decimos ser. Ahí está claro que sigue habiendo un problema y que hay grandes ineficiencias a mejorar.

Para los problemas o errores del sistema tenemos a las compañías aseguradoras. Si alguna de estas entidades públicas o privadas comete un error, los seguros pagan una indemnización. El problema es que hay veces que no pagan y sus contratos son muy complicados de ejecutar. Hace falta mucho tiempo y suele haber un problema de confianza ante lo ocurrido. No suele haber una trazabilidad de las diferentes cosas que han ocurrido para saber exactamente dónde estuvo el problema, quién lo cometió y quién es responsable. Por el momento la tecnología no nos ayuda en eso porque todo es corruptible, modificable, todo se puede borrar, etc. No hay confianza, no podemos fiarnos de ningún dato.

Igualmente, para solventar todos esos problemas de confianza, de veracidad de los datos, de robos y, en definitiva, de seguridad, tenemos a los cuerpos de policía y al sistema judicial. Una gran mayoría de los problemas que ellos tratan de solucionar son cuestiones de confianza. Como no se puede saber con seguridad qué ha pasado, tenemos que recurrir a un juez. Como alguien no ha cumplido un contrato, hay que recurrir a un juez. Si los datos no se pudiesen modificar, si de verdad fuesen inmutables. Si siempre quedase reflejado que algo se ha modificado, se evitarían muchos problemas. Si alguien que firma un contrato queda obligado a cumplirlo de forma automática, sin posibilidad de evitarlo, sin posibilidad de no pagarlo, con indemnizaciones automáticas, con penalizaciones automáticas, sin la intervención de nadie más. Ahí solucionaríamos muchos problemas, problemas de confianza, de seguridad. Estos problemas suponen muchísimos costes en tiempo, dinero y en productividad. Hay muchas operaciones que no se hacen por esos riesgos, por esa falta de confianza.

También tenemos las propiedades. ¿Quién certifica que una propiedad es de alguien? Un 3º de confianza. Por regla general: el Estado, el gobierno. Hay un registro, una hacienda y unos notarios o registradores que certifican las propiedades. Tenemos que recurrir a ellos. Por eso pagamos mucho dinero y, además, son procesos muy lentos y plagados de ineficiencias.

En todo esto, en toda la confianza en: moneda, identidad, seguridad, datos, trazabilidad y propiedad, además de muchas otras cosas, es donde puede ayudarnos la tecnología blockchain.

Doble gasto e internet del valor

Además, conjuntamente a todo lo anterior, en las transacciones entre dos personas u organizaciones existe el problema llamado “doble gasto”. Todos los 3ºs de confianza anteriores nos ayudan a evitar eso.

Los bancos evitan que pagues dos cosas con un mismo $1. Ese $1 solamente se puede utilizar para pagar una vez, es algo evidente ¿verdad? No puedes duplicarlo. Lo cierto es que en este caso lo vemos muy claro pero hasta ahora internet nos había ayudado a duplicar cosas, nos había ayudado a transmitir información, de ahí que se llame internet de la información, pero esa información era duplicada. Un archivo o documento… en realidad era una copia porque mantienes el original. Un texto… era una copia. Incluso se podía copiar en varios sitios a la vez. Podía estar en una web, a la vez en varios archivos duplicados y al mismo tiempo en varios mails de diferentes personas. Eso es información, no importa demasiado que esté duplicada. Ahí está la duplicidad “de gasto”.

La clave es que con la moneda no podemos permitir que eso ocurra. Ni con las identidades. Ni con las propiedades. Ni con otras muchas cosas. Ahí es donde surge el problema del doble gasto, ese que no puede producirse con la moneda ni con estas cosas que, a diferencia de ese internet de la información (que puede estar duplicada), estamos ante cosas con un valor intrínseco, tienen que ser únicas, precisamente por ese valor. Es por esto que al nuevo internet, al que nos permite la tecnología blockchain, se le llama internet del valor.

En definitiva la tecnología blockchain permite dos cosas geniales:

  1. Confianza: que podamos tener certeza en que algo o alguien es como dice ser sin recurrir a un 3º de confianza.
  2. Gasto único: que no tengamos el problema del doble gasto, precisamente por la certeza de los datos.

Descentralización

Para permitir lo anterior blockchain tiene una característica añadida que lo define y con esa característica nos puede aportar algunos súper poderes que antes no teníamos. La ventaja de blockchain es que es una tecnología descentralizada.

¿Y qué significa esto? Sencillamente que todos los datos no están centralizados/guardados en nuestro ordenador, ni en un servidor, ni necesitan de una entidad centralizada (empresas 3ªs de confianza y gobiernos) que los controle, regule o permita su existencia.

¿Y cómo es posible esa descentralización? ¿dónde están los datos? La respuesta, por paradójica que sea, sería: en la blockchain. Blockchain es un libro mayor contable o base de datos única que alberga toda la información y, para entender el nombre, esa información está almacenada en bloques encadenados e inmutables.

En realidad es el verdadero “cloud”, la verdadera “nube”. Esa base de datos única está replicada en decenas de miles de ordenadores en todo el mundo. Antes de que te asustes, los datos pueden estar totalmente encriptados, no los podrían ver. Sigue leyendo y pronto verás que ahora sí hablamos de datos seguros (de verdad) y cómo se consigue esa seguridad “antirrobo” y “antimentira”.

Esa base de datos o cadena de datos o cadena de bloques de datos:“blockchain”, es como un libro mayor contable. Se ha venido a definir así porque va contabilizando cada operación, cada dato, sumando siempre, sin eliminar lo anterior. Todo esto nos permite las dos cosas geniales que veíamos antes:

  1. La certeza/confianza: porque no modifica datos sino que va registrando las modificaciones, es acumulativa y, además, hay una copia segura de todo ese libro en miles y miles de ordenadores en el mundo. La ventaja es que se registra la modificación, el responsable del cambio, la hora exacta, además de los datos que tú quieras. Por esas dos novedades podemos estar seguros, tener certeza, tener confianza en toda la trazabilidad de los datos, en que no han podido ser cambiados. Resumiendo, las dos razones para esta certeza son:
  2. porque es acumulativo (sin modificación de lo anterior)
  3. porque hay miles y miles de copias de seguridad (es descentralizado y por tanto imposible de hackear/manipular, ni para robar ni para hacer trampas).
  4. Evitar el doble gasto: porque cada nuevo apunte contable registra el “gasto” y al siguiente no puedes duplicarlo, no puedes volver a utilizarlo. Como está replicado en miles de ordenadores no se puede trampear. La segunda operación comprobaría que había “saldo” suficiente para hacerse. En la identidad pasa lo mismo, si alguien es A no puede ser al mismo tiempo B, siempre se recurre a la comprobación en esa base de datos única e universal. En la propiedad también, si algo es propiedad de A no puede ser al mismo tiempo propiedad de B. Igual que antes, como el sistema no es hackeable/modificable gracias a la descentralización, todos los registros se quedan para siempre, inmutables, con la trazabilidad total que imposibilita la duplicidad.

Seguridad

Además de todo lo anterior, existen otras razones para argumentar que blockchain es confiable, que es seguro. Está claro que nada es 100% infalible pero, en cualquier caso, es infinitamente más seguro que lo que tenemos sin blockchain. La seguridad es algo cada vez más importante y hemos visto que no hemos encontrado una solución para conseguirla. El internet que conocemos necesita de mayor seguridad. Nuestra comunicaciones la necesitan. Mucho más con el avance de la tecnología hacia el IoT (internet de las cosas). Imagina que todo está conectado, desde tu casa pasando por tu coche hasta tu trabajo. Todo conectado. En esta frase hemos multiplicado por mucho los elementos conectados comparado con la actualidad. Cada elemento es una vulnerabilidad potencial para que alguien pueda entrar en el sistema. Hoy en día, en el mundo de la cyberseguridad, se le tiene pavor a las cámaras IP de vigilancia, a las impresoras, etc. Son dispositivos que están conectados a la red, conectados a todo el sistema, pero al mismo tiempo son equipos mucho más vulnerables con tecnologías mucho más frágiles que permiten que casi cualquiera pueda acceder a ellas y, al mismo tiempo, al sistema central. Es necesario un mayor nivel de seguridad en todo esto.

Una de las claves de blockchain es que, como es descentralizado, no pagas un servidor como se ha venido haciendo hasta ahora, pagas a esa red, a esa blockchain para que registre cada operación, cada dato que quieres escribir en ella, en definitiva, a los mineros que la registran o a las aplicaciones que te presten servicios en la blockchain. Ese servidor de datos que se usa para guardar todo de la empresa, quizá no supieras dónde estaba exactamente, pero sí sabías a qué empresa le pagabas, ese era tu 3º de confianza para el almacenamiento y seguridad de los datos. El problema es que está centralizado y, por tanto, es infinitamente más fácil de encontrar y hackear. La red blockchain te habilita miles y miles de equipos en los que está toda la información y que hay que pagar para escribir en esa gran base de datos universal, por eso es infinitamente más segura.

Imagina un ataque a tus datos ahora. Un tipo malo quiere robarte los datos o modificar algo en tu sistema. Cuidado, ese malo puede ser un experto delincuente o un simple cliente o empleado enfadados. Puede acceder a tu sistema y de ahí a tu servidor, hacer lo que quiera y, si es muy bueno, salir sin dejar rastro. ¿Cómo lo ha hecho? Fácil, sabía que solo había un punto de acceso (un servidor), podía acceder a él gratis y además los datos no estaban encriptados. Podía acceder gratis porque podía infectar muchos equipos para que trataran de acceder a ese servidor y esos equipos ya estaban pagando su conexión a internet, el tipo malo no tenía que pagar nada para asaltar tu servidor con la potencia de muchos equipos.

¿Qué modifica blockchain en todo esto? Que ya no hay un servidor único al que atacar y los datos están encriptados. Esa descentralización, esa seguridad y que hay que pagar por cada operación son las claves de esta tecnología que lo cambia todo.

  1. La información está diseminada y puede estar encriptada en toda la blockchain
  2. Si quieres hacer un ataque deberás pagar por cada operación ya que aunque infectes equipos ellos no tienen una tarifa plana en blockchain (como sí tienen en el internet actual con su conexión). En grandes ataques eso puede suponer mucho dinero porque tendrías que tener el 51% de los equipos de toda la red. En cualquier caso, todo eso sería para “falsificar” un registro nuevo, en el preciso momento de añadirlo… no sería posible modificar el pasado.
  3. Que la base de datos sea acumulativa hace que no puedas borrar ningún dato. Siempre hay trazabilidad de todo lo que hay y ha habido.
  4. No sabes dónde debes atacar puesto que no es un servidor único.

La respuesta para poder atacar y que salga bien sería: saber cuáles son todos y cada uno de los equipos que forman esa red, atacarlos simultáneamente y tener al menos el 51% de todos ellos, teniendo que pagar una cantidad astronómica de dinero para que todos esos acepten la nueva operación como válida. Así ninguno de los demás (49%) podría bloquearlo y… ahí se acaba el ejemplo porque esa es la hipótesis extrema de fallo de la blockchain. ¿por qué? Porque sería económicamente imposible. Esa inversión económica inicial sería tremenda, la probabilidad de descubrir el fraude altísima y, además de todo eso, si se llegase a hacer, los implicados perderían millones en valor puesto que la moneda que soporte esa blockchain caería en picado.

En cualquier caso remoto, solo se podría hacer para un nuevo registro, no podría cambiar ningún dato pasado porque todos los datos ya están en la blockchain y están copiados y asegurados criptográficamente en todos los nodos. Y, además, todo eso sirve tanto para un gran ataque como para uno pequeño, la dificultad de cambio en toda la red es exactamente igual.

Toda esa seguridad criptográfica es la gran novedad de blockchain. Y ¿quién aporta toda esa seguridad?

Minería

¿Has oído hablar de los mineros? Los que extraen oro o carbón. Así es como se ha venido a llamar a los ordenadores/personas/empresas que hacen minería de datos. Esa minería de datos permite que cada dato que se escribe en la blockchain esté comprobado (para evitar el doble gasto) y esté criptográficamente protegido con una clave. También verás la palabra hash que, por sus características, es imposible de descifrar para descubrir la información que asegura. Solo hay una opción de hash entre trillones para cada operación. En definitiva ya sabes que todo archivo no es más que un conjunto de 0 y 1. Todos esos datos se convierten en ese famoso hash, es decir: una cadena alfanumérica (letras y números) de 64 elementos. Es una súper clave como la que tienes en el router con números y letras indescifrables. Esa es la clave. Esos mineros ponen ordenadores con gran capacidad de computación para trabajar conjuntamente con el sistema y registrar todos los datos, agruparlos en bloques, conectarlos uno detrás de otro y que no hay opción de eliminar después de añadirlo. Ellos son los que van creando la famosa cadena de bloques. La gran ventaja es que para esa forma de seguridad es necesaria mucha potencia de cálculo y no es reversible. Ahí reside toda su fuerza.

Como podrás imaginar esto cambia por completo las reglas del juego. La tecnología y cómo entendemos internet cambia totalmente. Cómo gestionamos la información, nuestros datos, cambia. Las empresas pueden hacer infinidad de cosas que antes no podían o que les costaban mucho.

Ventajas: seguridad, coste y tiempo

Hemos estado hablando de las grandes ventajas de blockchain, los grandes avances que supone para la tecnología y para internet. Esto es algo en lo que cada vez más y más expertos y grandes líderes tecnológicos mundiales están de acuerdo. Conforme van conociendo la tecnología, descubren su gran potencial.

Acabamos de hablar ampliamente de la seguridad pero creo que merece la pena recordar los ahorros de coste económico y de tiempo.

Hemos visto que sin blockchain tenemos que recurrir a los 3ºs de confianza para que nos confirmen todo ¿verdad? En definitiva, necesitamos de intermediarios: bancos para la moneda, gobiernos y hacienda para las propiedades y muchas empresas privadas para todo lo demás. ¿Y si pudiésemos evitar todo eso o al menos una gran parte? Hay muchas cosas que no podremos evitar, al menos durante un tiempo, pero habrá otras que sí.

¿Recuerdas cuando tenías que ir a hacer absolutamente todos los trámites presenciales? ¿Recuerdas cuando tenías que firmar con un bolígrafo cada operación y contrato? ¿Te imaginas eso hoy en día? Si volviésemos años atrás, ¿podemos imaginarnos a nuestras empresas y gobiernos permitiéndonos firmar/aceptar/comprar sin presencia física? De verdad podemos imaginar que hace unos años no existía internet? Mucho menos internet para los trámites que hablamos. ¿Cómo? ¿que un contrato tiene validez si ha sido firmado electrónicamente? ¿qué clase de brujería es esa?

Todo esto que hoy nos parece de lo más evidente, no hace tanto tiempo nos parecía una locura. En blockchain estamos todavía en ese momento de incredulidad. A pesar de todo, la tecnología avanza inexorable.

¿Puedes imaginar el ahorro de costes y el ahorro en tiempo que ha supuesto lo que acabamos de comentar? ¿Es imposible de imaginar verdad? Casi no podríamos imaginar nuestra vida renunciando a todo eso. Blockchain es un salto en ese mismo sentido pero con muchísimo más impacto.

Imagina algunos ejemplos:

  • ahora, si quieres hacer una transferencia a otro banco tiene que haber una serie de comprobaciones en las que se tarda tiempo y te cobran una comisión por ello. Si la transferencia es internacional podemos hablar incluso de varios días. Ya hay bancos muy importantes trabajando con blockchain que hacer operaciones casi instantáneas. Ese cambio supone una absoluta locura para muchos negocios. Esa inmediatez supone un avance gigante.
  • todas las operaciones con propiedades requieren de un papeleo interminable, cientos de comprobaciones, intervención de bancos, abogados, notarios, registradores, administrativos, etc. Todo eso se resume en mucho tiempo y en muchísimos gastos. ¿Y si tuviésemos un registro universal con una seguridad inmutable que pudiese evitar todo eso? ¿Y si pudiésemos hacer que un cambio de propiedad fuese instantáneo? Donde no haga falta comprobar nada porque ya está todo comprobado permanentemente, donde todos los actores utilicen la misma base de datos (la blockchain). Ahora imagina que esa operación es internacional… buff.
  • imagina que ya no tienes que preocuparte por tus servidores, por ataques, por infraestructura técnica, por seguridad, etc. Imagina que todo eso te lo da hecho la blockchain. No importa el orden de magnitud de una enorme empresa internacional como de una pequeña empresa, para ambas, cada una con su presupuesto supone lo mismo. Estamos hablando de evitar unos costes monstruosos en infraestructura y gestión. En la blockchain pagas por uso y ese coste es infinitamente menor, además, es una competencia global que tiende a la reducción de coste.

Y, además:

  • trazabilidad de todo lo que quieras. Inmutable. Imposible de modificar algo intermedio. Todo tiene su “timestamp” (marca de hora exacta, responsable, etc). Imagina lo que supone eso para muchas industrias con clientes y proveedores, imagina poder estar seguro de que una pieza llegó a una hora o un empleado hizo algo o tener información de una ubicación. Imagina poder tener confianza absoluta en algunos de esos datos. Cambia el mundo para muchos.
  • una red sin dueños, ni intermediarios, ni retrasos, ni costes añadidos, ni ser cautivo de ningún proveedor, etc.
  • sin robos ni hackeos. Y ante los errores humanos inevitables por la tecnología, tienen una trazabilidad perfecta de todos los datos.
  • y, por supuesto, si todo esto elimina muchas fronteras o dificultades entre particulares o entre empresa imagina la ventaja que supone en el terreno internacional. En cualquier operación internacional que ahora requiere de múltiples comprobaciones, de múltiples personas haciendo esas comprobaciones y de mucho tiempo y coste, imagina la revolución para supondría a una empresa que se pueda hacer instantáneamente. Incluso todavía mejor, de forma automática porque hay un contrato firmado que dice que cuando ocurra X entonces se activa Y. Siendo eso una fabricación, un envío, una comunicación, una transferencia, una contratación, una penalización o una indemnización.

Cuando se crea una solución generalmente viene determinada por el análisis de un problema, a partir de ahí se llega a esa solución. A pesar eso, de la tecnología Blockchain se sigue diciendo que es “una solución en busca de un problema”. La realidad es que la primera blockchain que se creó fue la solución a un problema: el problema de la moneda controlada por los gobiernos y el famoso problema del “doble gasto”. Ahí nació Bitcoin, su moneda y su tecnología blockchain para darle soporte.

A partir de ahí, aunque has visto que hemos puesto varios ejemplos, hoy en día hay muchísimos más que ya están aplicando blockchain en sus organizaciones y gobiernos. Todos ellos han aprovechado la tecnología para solucionar sus problemas concretos. Estamos muy al principio y todavía se están creando los primeros protocolos, las primeras herramientas para desarrolladores, etc. Recuerda lo que es hoy internet y recuerda cómo empezó cuando utilizabamos aquellos módems ruidosos. No podemos saber dónde nos llevará blockchain, ni la productividad que seguro que le sacarán muchas industrias, ni cómo transformará nuestras vidas, lo que sí podemos es ir construyendo paso a paso, aportando al crecimiento e ir disfrutando del camino.

Y, ahora, ¿cuál era el problema inicial de la moneda?

¿qué es Bitcoin con B, qué es bitcoin con b y qué tienen los dos que ver con Blockchain?

Voy a resumirlo porque imagino que sabrás algo de estas monedas.

Para hacer la diferenciación, aunque luego las verás escritas de igual forma, la moneda bitcoin es con b minúscula y la blockchain Bitcoin es con B mayúscula. Lleva un poco a confusión por llamarse igual pero.. tenemos que vivir con ello.

La moneda bitcoin nace como solución al problema del control de la moneda por los gobiernos y los bancos, se quería crear una moneda universal descentralizada, sin control de nadie. Esto limita mucho a mucha gente (países menos desarrollados sin uso de bancos), países en los que los gobiernos hacen barbaridades con la moneda y termina sin valer nada y, para el mundo desarrollado, limita por tener que pasar sí o sí por los bancos con todas sus ineficiencias y costes así como por tener que lidiar con los cambios de divisas.

Esto no era nuevo, se había intentado varias veces pero siempre existía el mismo problema, ese famoso “doble gasto” que ya hemos tratado. Al tener una moneda sin una protección “anticopia”, sin una protección ante ese doble gasto, era una moneda sin valor. Así pues, en noviembre de 2008, alguien publicó un whitepaper (documento de investigación) desarrollando la idea de la moneda bitcoin pero aplicando toda la seguridad que hasta entonces no existía. Ese alguien todavía sigue sin identificarse, es desconocido, pero firmó el documento con el alias: Satoshi Nakamoto.

Ahí nace la moneda y la tecnología necesaria para darle la seguridad imprescindible para evitar el doble gasto: blockchain.

Si has llegado hasta aquí ya sabes que blockchain permite dos cosas geniales: la certeza y el gasto único. Ya sabes que el doble gasto se evita porque el libro contable es acumulativo, no borra datos, y además comprueba la veracidad y el “saldo” en cada operación. Así no se pueden duplicar monedas. Igualmente, la certeza viene determinada porque esa blockchain está replicada en miles de ordenadores y no se puede hackear. Así que… bingo… ya tenemos la moneda universal y la tecnología que la protege. Como ves, primero se creó la moneda y luego se necesitó de la tecnología blockchain que la soporta con seguridad.

Esa blockchain Bitcoin está pensada para utilizarse casi en exclusiva para su moneda. Digo casi porque realmente se puede utilizar para guardar más datos más allá de las operaciones monetarias, pero no me voy a meter en más líos ahora porque este texto sería interminable.

Esta moneda tuvo una adopción mundial y poco a poco, como es un recurso limitado, es decir, hay un número limitado de bitcoins en circulación, va aumentando de valor. Igual que el oro es “limitado”, aumenta de valor conforme más y más gente lo utiliza como reserva o “moneda de cambio”, al igual que las acciones de una empresa cotizada, son limitadas y cada una aumenta o disminuye de valor en función de la confianza en dicha empresa. Es un mercado de oferta y demanda. Aumenta o disminuye de valor y lo hace con respecto al resto de monedas como una divisa más. Hay un total de 21MM de bitcoins aunque todavía no están todos en circulación.

En este texto seguro que te han surgido al menos dos dudas: dónde nacen los bitcoins y cuánto cuestan.

Dónde nacen los bitcoin

Los bitcoin se generan automáticamente como recompensa a esos mineros que aportan seguridad y van agrupando datos en la blockchain. Hay unas comisiones que pagan los que originan las transacciones y una recompensa del propio sistema para el minero. Todo automático, sin fluctuación de precios y todos a una. Ellos ponen los recursos técnicos y saben lo que cobran. Así es como se han ido generando bitcoins desde el principio, luego esos mineros los van vendiendo para conseguir $, €, o cualquier otra moneda “fiat”, es decir, moneda de algún país. (es un término que viene del latín pero que verás mucho por ahí). Con esas ventas se crea un mercado de cambio de divisas donde hay gente que vende bitcoins por moneda fiat y otros que invierten moneda fiat para comprar bitcoins.

¿Cuánto cuesta un bitcoin?

Como decía, los bitcoin se compran en los “exchange”, son mercados de cambio iguales a los que hay en todo el mundo pero en lugar de solamente intercambiarse monedas fiat o acciones, el protagonismo lo tiene el bitcoin. De esta forma, con la oferta y demanda aumenta o disminuye el precio. Igual que con las acciones de las empresas, que también son limitadas, solo que en este caso con una moneda. Así ha pasado de un valor en 2009 de mucho menos de $0,01 a la actualidad en verano de 2017 que ha llegado a +$4.000. Todo esto viene derivado de la adopción mundial y de la confianza en la moneda. A alguno le parecerá una barbaridad pero imagina una empresa en sus inicios, por la que nadie invertiría nada y, según va ganando clientes y funcionando bien, le acompaña un aumento de la demanda y cada vez hay gente que ve más valor y quiere invertir más. Es solo eso, precio que valora la confianza.

Es cierto que hay mucha especulación y todavía hay mucha fluctuación de precio pero está claro que este valor seguirá aumentando. Muchos proyectan su valor a $25.000, $100.000 y mucho más. En realidad todo vendría definido por el valor total de los bitcoins, es decir, por lo que se llama “capitalización de mercado”. Al principio del texto verás la capitalización de alguna compañía conocida como Paypal o Google y ahora incluyo Visa, Mastercard, compañías conocidas por todos, con presencia mundial y dentro del “sector” del dinero. Quizá podamos hacernos una idea del orden de magnitud que estamos hablando en bitcoin si comparamos las posibles “capitalizaciones de mercado” de unos y otros: (pongo los datos en miles de millones de $)

  • Paypal, sus +$70B de capitalización serían equivalentes a bitcoin en +$3,300
  • Mastercard, sus +$140B de “market cap” equivaldría a un bitcoin a +$6,600
  • Visa, sus +$235B de market cap equivaldría a un bitcoin a +$11,000
  • Facebook, sus +$490B de market cap equivaldría a un bitcoin a +$23,000

Nadie dice que esto vaya a hacerse realidad mañana pero, si bitcoin sigue con el ritmo que lleva y su uso se convierte en una realidad mundial, quizá no tardemos mucho tiempo en verlo. Facebook es una empresa de impacto mundial, la usamos cada día y su equivalente en capitalización sería un bitcoin a $23,000. ¿por qué no?

Ethereum, la evolución de las blockchain

Después de todo esto de bitcoin, y de los cambios que supone para la tecnología, se produce una revolución entre los desarrolladores. Entre todos ellos surge uno llamado Vitalik Buterin, nacido en Rusia en 1994 y desde los 6 años criado en Canadá. En 2011 conoce bitcoin (con 17 años) y se pone a trabajar viendo sus posibilidades. En diciembre de 2013 se pone a trabajar en algo nuevo, algo que mejore bitcoin, y en febrero de 2014 (con 20 años) publica la primera prueba de concepto de los que ha venido a llamarse Ethereum.

Ethereum es otra blockchain pero en la que se puede programar, es decir, es una blockchain con capacidad de computación y en la que los equipos que la componen no solo registran operaciones sino que ejecutan programas. Esa es su innovación y es tremenda. Esos programas han venido a llamarse “smart contracts” (contratos inteligentes). La realidad es que ese nombre puede llevar un poco a confusión. Esos smart contracts son programas que ejecutan órdenes predefinidas, nada más. La equivalencia de un contrato y su innovación es que estos “contratos/programas” son ejecutables automáticamente y sin discusión.

¿Recuerdas cuando hablábamos de los trámites que hay que hacer en algunas industrias para poder ejecutar algunas operaciones? ¿Recuerdas el tiempo que podían llegar a perder? ¿Recuerdas cuánta gente podría llegar a intervenir? ¿Recuerdas todas las comprobaciones que tenían que hacer unos y otros para poder aceptar una operación?

Bien, pues utilizando la blockchain de Ethereum todo eso se convierte en un smart contract donde incluya las condiciones y obligaciones/penalizaciones/indemnizaciones que correspondan y como no hace falta comprobar nada puesto que todos los datos ahí recogidos son ciertos e inmutables, todo se ejecuta de forma automática y sin intervención de nadie. Sin excusas, sin retrasos, sin discusiones.

¡¡¡¡Imagina todo lo que esto puede suponer!!!!

Y, por supuesto, Ethereum tiene su propia moneda para operar en su blockchain: el ether (ETH). También está disponible para comprar en los exchange (mercados de cambio) y está limitada a un total de 100M de ethers. (recuerda que bitcoin eran 21M) Que sean más o menos no importa mucho, lo importante es que son limitados y por eso sube o baja el valor de esa moneda. Después, según el precio que haya que pagar en cada operación, pagarás 0,00001 ETH o la cantidad que sea.

El ether ha pasado como bitcoin de no valer casi nada hasta los $400 (jun-17) con una capitalización de mercado de +$36B, es decir, aprox. la mitad que bitcoin. Son dos blockchain diferentes y con usos diferentes, en el futuro no sabemos cómo pueden evolucionar ni a qué ritmo. No tienen porqué ser evoluciones parecidas.

Dejo muchas cosas sin explicar, por supuesto, pero así no escribo un libro entero y solamente con esta información ya entiendes muchas cosas ;) Los aspectos técnicos y cómo implementarlo viene después.

Otras cryptocoins (cryptomonedas)

Además de todo lo anterior, a lo largo de los últimos años/meses han ido surgiendo otras blockchains que ofrecen también capacidad de almacenamiento y otras muchas cosas. Igualmente han ido surgiendo muchas empresas (grupos de desarrolladores) tratando de construir cosas encima de Ethereum y creando sus propias cryptomonedas. Esas cryptomonedas son las que emiten al principio para financiar todo el desarrollo de la tecnología que prometen. Ahí surgen las ICOs (initial coin offering), oferta inicial de monedas. De esta forma, un equipo de desarrollo que promete hacer determinada tecnología hace esa captación de fondos inicial dando a cambio sus monedas. Esas monedas ahora no valen mucho (salvo la inversión hecha), se basan sobre todo en el valor futuro de esa tecnología, en su confianza en el equipo y sus posibilidades. Todo esto ha llevado un poco a una locura donde muchos equipos en todo el mundo quieren hacer cosas en blockchain, sobre todo en Ethereum. Está habiendo mucha inversión y todavía hay muchos errores. Hace falta tiempo para tener experiencia, hacer todo mejor y que se estabilice todo.

Todas esas monedas son, desde casi el primer día, intercambiables en esos exchange. Esa liquidez es algo tremendo y eso es lo que está llevando a una especulación gigante.

Al margen de toda esa locura, de esa especulación, la base es una tecnología espectacular. Quizá haya equipos que no hagan o consigan lo que han dicho que harían y su inversión se pierda. Seguro que hay muchos casos. Seguro que hay mucha fluctuación en los precios de esas monedas y hay gente que “juegue y apueste” y pierda dinero. Igualmente habrá gente que también apostará y ganará. A pesar de todo eso, la tecnología blockchain está ahí y hay que separarla de esta fiebre. En internet también hubo fiebre pero eso no quiere decir que internet no cambiase nuestras vidas de forma que ni podíamos imaginar.

Como recomendación final diré que es muy importante diferenciar entre: tecnología blockchain y la fiebre de especulación.

La fiebre se normalizará pero la tecnología ha llegado para cambiarlo todo.

Tiempos y nodos

Lo más apasionante de todo esto estamos empezando esta aventura. Es cierto que ya lleva años, es cierto que bitcoin y ethereum están apoyadas por muchas empresas y particulares de todo el mundo, también es cierto que ya ha habido muchos casos de éxito de gobiernos y organizaciones internacionales pero, a pesar de todas estas magníficas validaciones de que estamos en el buen camino, estamos el principio. Hablando de blockchain estamos al principio, el equivalente sería antes incluso de principios de los 90´s para el internet que conocemos. Sería cuando internet solo conectaba unos cuantos miles de ordenadores de universidades, seguridad y los más frikis del lugar. No podemos comparar el internet de hoy con el recuerdo de aquellos módem ¿no? La realidad es que Bitcoin pasa por poco los 9,000 nodos y Ethereum no llega a 25,000. Casi suena ridículo. Los nodos son los ordenadores que guardan una copia de la blockchain actualizada. Todo eso está aumentando a mucha velocidad y todavía no hemos visto nada.

Por supuesto que todavía queda mucho por hacer, por supuesto que no todo va lo bien que nos gustaría (recuerda aquellos módem), pero la velocidad de adaptación y mejora es infinitamente mayor que antes. Los retos que plantea la tecnología y su escalabilidad se están superando conforme van surgiendo.

Protocolos, aplicaciones y soluciones

Antes hemos dicho que blockchain es una solución en busca de problema. Ya hemos visto que por el momento está funcionando muy bien para la creación de monedas pero… ¿para qué más?

Aquí es donde tenemos que hablar del “estado del arte” de blockchain, de dónde estamos en cuanto a desarrollo y cuánto tardará en llegar al mercado, quizá en concreto de la blockchain de Ethereum, donde la mayoría estamos desarrollando. Para entender el cambio que supone blockchain y su desarrollo tenemos que hablar de un poco de tecnología. No tengas miedo que va a ser indoloro.

Tenemos que pensar en la diferencia entre los protocolos y las aplicaciones. En el internet que conocemos tenemos los protocolos sobre los que está construido internet como: TCP/IP, HTTP, SMTP, FTP, etc. Todos son protocolos y cada uno permite una cosa: transferencia de datos, la web, el mail, etc. Todos esos protocolos se crearon en su día pero nadie es dueño de ellos. Los utilizamos pero son libres y gratuitos. Esos protocolos sostienen el internet actual y son gratis. Imagina que alguien hubiese sido propietario, quizá no una persona sola sino una comunidad, imagina que hubiese puesto un precio a su uso, por pequeño que sea, por ridículo que sea, imagina la millonésima parte de un $. Ahora imagina toda la información que ha podido utilizar esos protocolos a lo largo de los años y de lo valiosa que sería esa compañía. Impresionante ¿verdad? Todos esos protocolos y otras tecnologías son necesarios para después empezar a construir aplicaciones, hay que empezar por ellos. Igualmente hay que empezar creando herramientas para que los desarrolladores puedan construir aplicaciones. Esas herramientas son soluciones horizontales para desarrolladores, también son imprescindibles antes que las aplicaciones. Si no existen cada desarrollador tiene que construirse todo desde cero, Eso es lo que todavía está pasando en blockchain. Estamos en esa fase.

Ahora hablemos de aplicaciones. Todos conocemos Google, Netflix, Spotify o Dropbox. Eso son aplicaciones ¿verdad? Bien, esas sí cobran dinero por lo que hacen. Esas son las que se llevan todo el valor de internet. Al igual que todas las aplicaciones gubernamentales, empresariales y personales que puedas imaginar. El usuario paga su conexión de internet, paga a la aplicación que sea y nada más. Por eso tenemos empresas de éxito y con una capitalización de mercado de billones de $. Aprovechan todo el valor que crean y lo capitalizan en el valor de sus acciones.

Bien, ahora imagina que por debajo de todas esas aplicaciones hay una capa de esos protocolos, sin ellos no funcionarían. ¿Qué valor tendría el protocolo http que nos permite la web? ¿a qué valor cotizaría en bolsa? ¿Mucho más que las aplicaciones que soporta? Ahí tienes el valor de Ethereum. Ethereum es el nuevo protocolo en tecnología blockchain. Al igual que lo son las diferentes soluciones y herramientas que se están construyendo para que los desarrolladores puedan construir encima sus aplicaciones.

La novedad es que todo está conectado y todo tiene un valor. Tiene tanto valor que se construyen encima y conforme más se construye más valor van teniendo las capas de base, los cimientos. Primero Ethereum, luego otros protocolos, luego las herramientas para desarrolladores y, por último, las aplicaciones para usuario final. Ahora mismo, en verano de 2017, todavía se está mejorando el protocolo de base (avances muy importantes en Ethereum), estamos construyendo esas herramientas para desarrolladores y se empiezan a ver los primeros casos de uso aplicados.

Todas las industrias están haciendo sus primeras pruebas, sus tests, empezando su curva de aprendizaje de la tecnología y contratando talento (todavía es escaso puesto que deben aprender nuevas tecnologías). Las empresas y los desarrolladores todavía están desasistidos y con muchas ganas de probar y resolver problemas con la solución de blockchain.

Ahí es donde dws.io quiere estar, ayudando a los desarrolladores y las empresas, aportándoles conocimiento y herramientas para que construyan sus aplicaciones, hablamos?