La denuncia de Nisman y la gravedad institucional

Por Sergio Bergman

Lo que aconteció en estos días con respecto al Memorándum con Irán y sus consecuencias, que en su momento denunciamos, nos obliga a tener la prudencia y la mesura de poder leer en profundidad la denuncia de Nisman. Estamos todos conmocionados por la noticia periodística, pero dada la gravedad de su denuncia, entendemos que por el trabajo que él viene realizando debe tener la consistencia de la argumentación. Ser prudentes y, en función de eso, poder apoyar toda investigación que la Justicia independiente debe realizar.

Pero lo que no está exento hoy en nosotros es el criterio del sentido común de todos aquellos que tempranamente, cuando nos enteramos del Memorándum de Entendimiento —lo que es, en definitiva, un pacto de complicidad y encubrimiento— salimos a denunciarlo. Les recuerdo que fue un febrero, donde se votó de manera exprés algo que es inconstitucional, como ya se ha fallado; y algo que es muy problemático y peligroso, que es que la Argentina haya tenido dos atentados terroristas en su soberano territorio con involucramiento de Irán, y que las autoridades nacionales, la Cancillería y el Ejecutivo, hayan omitido eso y hayan pactado con Irán, intención que de por sí ya era una complicidad y un encubrimiento.

Por otro lado, no nos olvidemos de que a la Fiscalía de Nisman la estableció y le dio todos los atributos, el mandato e inclusive los recursos, el entonces presidente Néstor Kirchner. Acá, lo que cambió no es Nisman ni la línea de investigación sino el viraje que hubo en el Gobierno Nacional cuando deja de ser kirchnerista y empieza a ser cristinista: dos líneas de política exterior totalmente contradictorias.

Debemos recordar también que, a pesar de nuestras críticas, que siempre las tuvimos, el Gobierno Nacional, en determinado momento, guiado por esta investigación de la Fiscalía, tuvo el coraje y el valor en el Foro de las Naciones Unidas y del mundo entero de denunciar a Irán y pedirle al Consejo de las Naciones que tome medidas y que se haga todo aquello que sea posible para que los imputados —que quiero recordar, no eran solamente ciudadanos iraníes sino que eran funcionarios del Gobierno iraní— se presenten ante la Justicia argentina; y eso se abandonó, sin demasiada explicación.

Todos somos testigos de que hasta el día de hoy ni siquiera el Canciller que firmó el Memorándum pudo explicar ni la coherencia ni la solvencia ni las razones de haber firmado a espaldas de los familiares de las víctimas, del Congreso de la Nación Argentina y de toda referencia. Negando, inclusive, no sé si recuerdan el trabajo de Pepe Eliaschev, de bendita memoria, que honró con coraje periodístico al haber denunciado el acuerdo secreto de Timerman con Irán; que luego se firmó y se corroboró —yo creo que para la preocupación y la vergüenza de todos nosotros— votándolo con mayorías automáticas, por obediencia debida, sin revisar las implicancias. Y ahora, estamos involucrados en algo que está pasando en el país en general, que es que la Justicia independiente reacciona y pide explicaciones; en este caso: una denuncia a la Presidente y al Canciller, que hay que tomarla con la seriedad, también con la prudencia y la mesura de que llegue a la argumentación en el marco de la Justicia y no solamente en nuestras opiniones.

Con respecto a la hipótesis de un intercambio de impunidad a cambio de un favor económico (granos, petróleo, armas…) estoy convencido de que el hecho de que sea una denuncia de un Fiscal nos tiene que poner a todos en la dimensión de ser respetuosos de su trabajo. Puedo imaginar que el fiscal Nisman no llega a hacer esta denuncia si no tiene la corroboración, la documentación y las pruebas para que la Justicia dictamine. Podemos, sí, en este sentido, contestar desde el sentido común de todos los argentinos que ya hemos corroborado que el Gobierno Nacional, así como tuvo aciertos, que no tiene ni escrúpulos ni límites; y lo hemos denunciado en tiempo y forma.
Hoy es una noticia por el impacto que tiene la denuncia de Nisman, pero no fuimos pocos los que durante mucho tiempo, cuando nos enteramos de este pacto con Irán, los que reclamamos y denunciamos. Quizás Nisman tiene ahora los elementos y los argumentos para contestar la pregunta qu el Canciller nunca pudo responder, que es para qué firmó con Irán un pacto.

Con respecto a las escuchas telefónicas entiendo que es privativo de la información clasificada a la que el Fiscal tuvo acceso por su función e investidura, y, en este caso, nos estamos enterando todos los ciudadanos y todos los referentes, preocupados por el tema.

Una cosa es inferir, sospechar u opinar, y otra cosa es ya el marco de una herramienta legal y judicial como la denuncia presentada por Nisman, esperando, justamente, que sea considerada no como una opinión o un hecho periodístico por la denuncia, sino por la seriedad que tiene que las máximas responsabilidades ejecutivas, tanto la Presidente como el Canciller, finalmente rindan cuentas a la Justicia para dar explicaciones; y evidentemente no considerarlos culpables hasta que la Justicia lo dictamine, pero sí involucrados. Porque si el Fiscal ya presentó la información en esta instancia, habla de una seriedad y gravedad no ajena a lo que está pasando en el mundo en estas últimas semanas; donde, lamentablemente, Buenos Aires y la Argentina fue el primero de los lugares donde el terrorismo, bajo esta nueva forma de atentados contra civiles, contra la ciudadanía, ha desatado una nueva forma de guerra en el mundo.

Esperemos con la prudencia, con la paciencia y la calma que hacen falta, que todos los argentinos sin distinción estemos unidos para poder defender no solo la Constitución y nuestra Ley, sino, fundamentalmente, la paz, nuestra convivencia, y juntos trabajar en contra de toda forma de terrorismo.

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