Del TGD a la Desatención: Para pensar

Por Sandra Guttel

Desde el 2011 hasta el 2014 fue el estallido del TGD.Una gran parte de las consultas eran para evaluar o tratar niños con ese diagnóstico. Desde el comienzo del 2015, esto se ha trasladado y aumentado a diagnósticos y tratamientos por desatención, dificultades en la comprensión de textos, de codificación nominal, de comunicación de un mensaje, dificultades en la lectura , pobreza en el vocabulario, disrupciones en la conducta.
Se observan en la franja que va desde los 9 a los 12/13 años especialmente en esta última.
Es preocupante, pero, por otro lado, hay una lectura minuciosa que realizar a la hora de evaluar a estos niños, porque no todos presentan trastornos acordes, sino que sencillamente padecen de la mala distribución del tiempo dedicado a los aparatos que los rodean (PC, celular, tableta, TV, consolas de juegos, entre tantas...) y poco queda entonces para la tracción a sangre (leer, conversar, mirar a la cara, establecer un diálogo, jugar, dibujar….).

Si bien la tecnología llegó para quedarse, lo importante es sumar y acompañar estos avances para que su uso sea positivo.

Todos las miradas convergerán tarde o temprano en lo mismo, la falta de tiempo real pero de calidad que a las familias les hacen falta como primera medida e indicación terapéutica para poder focalizar y no patologizar cuestiones que con un poco de tiempo y de compartir, se revertirían.

La tracción a sangre es aquello que me animo a definir, o a tomar, como lo que uno siente que lo atraviesa, que es la práctica, el HACER, como por ejemplo, leer dando vuelta las páginas de las hojas, escribir con una lapicera, birome, dibujar y pintar con pinceles y lápices, lo que brinda una estimulación maravillosa de colores y brillos, y donde sacar punta, parece que ya no se usa.

En estas acciones, aunque parezca una obviedad, se ponen en juego las habilidades de atención, percepción y memoria y visomotoras primerísimas de todos los niños desde edades tempranas.

Los extremos no sirven para ninguna estrategia educativa, ni de ninguna índole.

La variedad ayuda. La estimulación del adulto, y del niño al adulto, el ejemplo, y la invitación a pensar, a jugar sin otros estímulos externos son el mejor paso para disminuir este tipo de consultas.

Es sólo cuestión de proponérselos. La forma más inmediata de prevenir.

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