BOLIVIA: Mi primera experiencia con el mundo andino

Después de dos años de saber de su existencia( y de que no estaba en otro planeta) por fin estaba tan solo a 528Km de distancia, unas 8 horas en auto aunque en bus otra era la historia…

Acababa de hacer mi ingreso triunfal a Bolivia por la ciudad fronteriza de Villazón, digo triunfal ya que fue toda una odisea para mi llegar hasta tan lejos solo. Hoy meses después mirando atrás objetivamente no fue tan triunfal que digamos, estaba llegando desde Salta Argentina con un calor semejante al de Paraguay con una bermuda y una remera, cosa que lamenté profundamente al bajarme del bus, ahí hacían uno 5 grados y soplaba un lindo viento que congelaba, tenia muchas ganas de correr al primer mercado y comprarme algo que abrigara, ah eso no les comente! Solo lleve una campera, pensé que como era verano no habria problema…ERROR! uno muy normal si no tenes mucha “ruta”. Asi que antes de viajar infórmate! Te recomiendo que leas alguno de estos tips antes:

Lago Titicaca

Después de unos 40 minutos haciendo fila para hacer los papeles en migraciones por fin estaba en Bolivia! Como no habia nigun cartel que indicara donde estaba la terminal de omnibus ni de trenes me puse a preguntar. “Vaya derechito unas 8 cuadritas y ahi es”, mi primera interaccion con un local fue corta pero tambien fue un adelanto de como serian durante todo el viaje, de pocas palabras, directos y hasta un poco cerrados diria yo. Aunque no es mi intencion generalizar, existen muchisimas personas que fueron muy amables conmigo y mis amigos.

¿Mis amigos?

Algo que tenes que saber es que cuando viajas solo lo que menos haces es estar solo, a menos que no quieras hablar con nadie en absoluto, cosa que no creo. Viajando solo te es mucho mas facil hacer amigos y conversar con desconocidos.

Después de hacer los tramites migratorios y abrigarme un poco fui a la terminal de omnibus y como habia un singular olor en el ambiente y aun no estaba acostumbrado, fui directo a la terminal de trenes a pocas cuadras de ahi. Habia muchisima gente esperando desde temprano (gente local) y muchos mochileros. Existen dos empresas que llegan hasa Uyuni, y como es el medio mas barato hay que comprar los boletos anticipadamente (voy hablar mejor de esto en otro post).

Ahi estaba yo con mi mochila al hombro y con cara de perdido entre el griterio de las personas. Una pacifica( no se llego a los golpes) pero extensa discusión, se dio entre locales y mochileros que luchaban por comprar los ultimos boletos, sumado la gente que intentaba colarse en la fila.Era intensa la discusion y no era para menos, habian solo 17 lugares que se vendian en el dia y estaban como 100 personas disputandose los primeros lugares.

Y todo siguio asi hasta que aparecio el guardia de la estacion y aplico una solución salomonica al problema: Asignarnos a cada uno un numero de atención escrito con marcador permanente por la mano. Increible pero ¡Funciono! Minutos despues la estacion estaba vacia.

Obviamente no llegaba ni a los premios, aunque algo me dijo “quedate ahi”, capaz fue la esperanza de alcanzar a comprar un ultimo boleto o fue el universo que conspiraba para encontrarme con 3 mendocinos y una porteña, que me adoptarian como su compañero de viajes por todo Bolivia.

Salar de Uyuni
Salar de Uyuni

Caminamos hasta la estacion de buses, contuve la respiracion un momento y como corresponde segun la costumbre empezo el regateo al son de “Tupiza Tupiza Tupizaa”Ultimos lugares para el salar de Uyunii”, hasta que conseguimos un precio especial por los 5 hasta Uyuni. En Bolvia, absolutamente todo se puede regatear! Los precios estan fijados para eso. Algo que te quieren vender a 100 bolivianos lo podes conseguir en 80, 75 BOB.

Nuestro bus salia a las 16:30(siempre sumale una hora a los horarios de Bolivia, no son muy puntuales.) asi que hicimos hora, y entre conocernos, conectarnos a internet, almorzar, recorrer el centro de Villazon, comprar algo de coca y merendar una de las cosa mas ricas y baratas que exista viajando…galletitas Pepas y muchos mates.

Abandonamos Villazon en medio de una fria lluvia con la esperanza de estar pronto en el famoso SALAR DE UYUNI del que todos los viajeros hablaban.

Ojo del Inca - Potosí
Ojo del Inca — Potosí

El viaje empezaba bien, estabamos en los ultimos asientos, comodos, mascando coca, tomando mate y jugando al truco. Al lado nuestro un grupo de chicas de buenos aires nos hacian conversar. Una de ellas, Julieta jugaba con nosotros al truco (me enseñaba mejor dicho), una genia la morocha. Todo parecia muy normal hasta que paso algo que me hizo replantearme hacia donde iba realmente en la vida.

A mitad de camino se subio una señora que usaba un vestimenta característica de las mujeres en Bolivia, con la pollera, el sombrero, la manta etc. Estaba con una criatura de unos 3 años al hombro, puso sus bolsa en medio de pasillo y se sento encima. Al principio pense que iba a alguna parada cercana pero llego la media noche y cada vez se sentia mas el frio dentro del bus, una de las ventanas estaba rota, eso hacia que todos esten con frazadas calentandose como se pueda. En medio de risas, todos comiamos y parecia que ella era invisible. Le pase dos sandwich, agradecio y siguio mirando al frente con una disciplina militar. Me hubiera gustado tener el valor de cederle mi asiento, porque fueron las 12 horas mas largas y frias que vivi.

Mercado de las brujas - La Paz
Mercado de las brujas — La Paz

No se porque esa escena me hizo sensibilizarme tanto pero me hizo pensar profundamente en la desigualdad de la sociedad, en que el hambre y la pobreza no tienen color, ni fronteras. Y no es que sea de izquierda o derecha solo que no me gusta la injusticia. Pasa en Bolivia, pasa en Paraguay, pasa en el mundo. Ahi empezo un largo proceso interior que hizo que me replantee lo que quiero para mi. Las dos bestias empezaron su lucha esa noche. Mi version de traje y corbata y la otra con una mochila al hombro.

“Ese vagar sin rumbo por nuestra Mayúscula América me ha cambiado mas de lo que créi”. Notas de viaje- Ernesto Che Guevara